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Sayago

"Mi marido falleció hace tres años y medio y sigo enamorada": el canto a la esperanza de Iluminada Ramos tras una pérdida por cáncer

La poetisa fermosellana publica su cuarta obra literaria "Pasillo azul", cuyos beneficios destinará a la Asociación Zamorana de Ayuda Frente al Cáncer (Azayca)

La poeta fermosellana Iluminada Ramos Ramos con la iglesia de la Asunción a sus espaldas.

La poeta fermosellana Iluminada Ramos Ramos con la iglesia de la Asunción a sus espaldas. / Cedida

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Fermoselle

De los pasillos de Oncología al cielo, el color de la esperanza lo pinta Iluminada Ramos Ramos de azul. Poetisa fermosellana, su última obra tiene nombre y apellido: el de Manolo, su marido, y el de una dura y angustiosa pérdida marcada por el cáncer. Hace más tres años y medio de su marcha, pero asegura que “sigo enamorada”.

Expresa toda una inabarcable amalgama de sentimientos y emociones como mejor sabe, a golpe de pluma. Y lo hace reuniendo 150 poemas surgidos años atrás, si bien una buena parte surgieron en el trascurso de ese amargo trance tras una pérdida vital. Lejos de ser los únicos, calcula que atesorará unos 600 -más los que aún no han visto la luz-, aunque “es difícil calcularlo con exactitud”.

“Pasillo azul” es el cuarto poemario de una autora tan aferrada a los Arribes del Duero como su propia obra y en la que vuelve a apoyarse como denominador común para encarar la nueva vida con la entereza necesaria. Más allá de las páginas trasciende su otro soporte vital: el de la familia que conformó junto a Manolo con dos hijos y tres nietos que son “mi motor para salir adelante”.

Escribe como liberación -porque, recuerda, “esto raramente da para vivir”- sin afán económico más allá que el de donar su parte de ingresos derivados de la obra a la Asociación Zamorana de Ayuda Frente al Cáncer (Azayca) que preside Pilar de la Higuera, antigua compañera de colegio de Iluminada.

Iluminada Ramos Ramos lee su obra en el mirador del Castillo de Fermoselle.

Iluminada Ramos Ramos lee su obra en el mirador del Castillo de Fermoselle. / Cedida

Escribe casi por inercia –“yo creo que ha sido de siempre”, apunta-. No en vano, aún conserva algunas de las redacciones escolares que llegaron a publicarse en el periódico o aquél escrito por el que obtuve un premio, rememora. Y, más allá de escribir, anima a través de iniciativas propias como “Nuestros sentires” (en colaboración con las asociaciones de la comarca) y “Atardecer poético” en Fermoselle en los que anima a los vecinos a declamar creaciones propias o ajenas. “Da gloria escucharlos porque muchos son gente mayor y es una maravilla”.  

Cualquiera podría pensar que dar forma a una obra que atraviesa de lleno el dolor de una enfermedad tan arrolladora como cruel se antojaría como un tormento. Nada más lejos de la realidad para una Iluminada que asegura que ha sido “una maravilla liberadora”.

En sus poemas, Iluminada vuelve a recorrer mentalmente los pasillos marcados por los reflejos azulados de las cristaleras teñidas de la tercera planta del Hospital Provincial de Zamora, un pasillo azul que supone el repaso a toda una vida como antesala “al pasillo azul del más allá”, con un cielo como punto de encuentro. Y lo hace construyendo un “hermoso y vitalista poemario” en su extremo más absoluto, como recuerda en su prólogo Pedro Crespo Refoyo, crítico y doctor en Filología Hispánica.

El proemio advierte al lector que no hallará en la obra “un poema atravesado por un dolor absoluto y melodramático”. Antes bien, todo es paz, serenidad y amor. Un amor de adolescencia eterna. Un amor que, diríase, está recién estrenado, como si fuera la primera vez”.

lluminada Ramos Ramos (en el centro), poetisa fermosellana junto a Clara Ponte, editora de "Salto al Vacío", y Pedro Crespo, autor del prólogo.

lluminada Ramos Ramos (en el centro), poetisa fermosellana junto a Clara Ponte, editora de "Salto al Vacío", y Pedro Crespo, autor del prólogo. / Francisco Marcos Varas

Y demostrándolo, Iluminada se arranca a recitar uno de sus poemas: “Mi patio huele a limón y vino / a rosas engarzadas en olivos. / Mi patio huele a AMOR y a hierbabuena... / Ahora... Desde que te has ido”.

Sus palabras se escriben en pasado, presente y futuro, en línea con los tres tiempos (que no partes) en los que se divide la obra y que marcan la reciente pérdida; la exploración de los límites del amor y el sueño de una eternidad juntos.

Asegura Refoyo que “nada escapa a su sensibilidad delicada” para, a continuación, comparar su obra con la de Gustavo Adolfo Bécquer, Rosalía de Castro o el también poeta sayagués Justo Alejo. “Los poetas románticos me gustan mucho”, reconoce Iluminada al tiempo que no esconde su vergüenza ante los halagos vertidos durante su primera presentación del libro. Fue en su casa, en el salón de actos del consistorio fermosellano arropada por el prologuista Pedro Crespo Refoyo como por Clara Ponte, editora de Salto al Vacío. “Aún tengo resaca emocional”, confiesa.

Hasta tal punto le sorprenden las diferentes interpretaciones que cada lectora y vecino hace y “que te invitan a redescubrir” otras formas de mirar. Formas que seguirá ampliando en sus próximas presentaciones, la más cercana este mismo viernes en el balneario La Dama Verde en Almeida de Sayago a partir de las 20:30 horas y el próximo 17 de agosto en la peña El Pulijón de Fermoselle.

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