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Tierra del Pan: un reino en el entorno de Esla

La iglesia de San Pedro de la Nave, construida entre los años 670 y 671, es una joya única en el mundo

Alfarería de Muelas: el saber de unos artesanos que en el siglo XVI elaboraron los barreños para la corte de la reina Juana la Loca

En 1497 dos frailes llegados de Guadalupe fundaron el Monasterio de Nuestra Señora de Montamarta

Tierra del Pan

Tierra del Pan / Chany Sebastián

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Andavías

La Mancomunidad de Servicios Tierra del Pan integra un territorio único con municipios y pueblos dignos de visitar para conocer y disfrutar de su patrimonio material e inmaterial a lo largo de los 365 días del año. La agrupación de municipios vertebra su territorio y su actividad en torno al Salto de Ricobayo, en su época una de las obras de ingeniería más faraónica de España, que comenzó a construirse en el mes de mayo de 1929 en el cauce del río Esla poniéndose en marcha en enero de 1934 con 100MW de potencia instalada. Bajo diseño del ingeniero José Orbegozo Gorostegui, con 99 metros de altura y 270 de longitud de coronación, nacía un embalse que ocupa 5.725 hectáreas con capacidad para albergar 1.145 hectómetros cúbicos de agua.

En Muelas del Pan, donde los primeros vestigios históricos se remontan al Paleolítico Inferior (Castro de San Esteban), destaca a nivel patrimonial su histórica alfarería. “Buen barro hay en Muelas, bueno lo hay en Pereruela”, citaba Gonzalo de Correa en 1627 en su Vocabulario de Refranes y Frases Proverbiales. En el siglo XVI documentos de la época delatan los encargos de barreños moleños destinados a la corte de Juan I de Castilla (Juana la Loca).

A nivel religioso brilla con luz propia la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave del siglo VII, construida se cree que entre los años 680 y 711 a orillas del río Esla, en el pueblo al que dio nombre y que desapareció en 1934 bajo las aguas del embalse junto a otra de sus parroquias la alistana de La Pueblica. Fue declarada Monumento Nacional como Patrimonio Histórico de España el 22 de abril de 1912 y ahora es también Bien de Interés Cultural. Se salvó del embalse trasladándola a El Campillo dentro del municipio de San Pedro de la Nave-Almendra.

San Pedro de la Nave

San Pedro de la Nave / Justino Díez

En La Hiniesta encontramos otra joya arquitectónica, la iglesia de Santa María la Real, del siglo XIII, declarada Bien de Interés Cultural el 2 de marzo de 1944 con la categoría de monumento. Según la tradición, así lo rememora un documento de 1290, templo y pueblo surgieron a raíz de la milagrosa aparición de la Virgen María cuando por allí estaba de caza al rey Sancho IV, que se encontró entre una retama (hiniesta) la imagen al ir a recoger una perdiz cazada por su halcón.

El río Duero separa Aliste y Sayago en sus escarpados arribanzos y allí, entre Pino del Oro y Villadepera, encontramos el Puente de Requejo, una maravilla diseñada por el arquitecto José Eugenio Ribera inaugurado el día 15 de septiembre de 1914 dando paso al “Camino de los Arrieros” que durante siglos tenía como única alternativa para cruzar las aguas la barca del Marqués de Santa Colomba para enlazar en Aliste con el romano itinerario XVII de Antonino. Su mentor y primer impulsor fue Mateo Praxedes, diputado en Cortes por Zamora.

Almaraz de Duero es uno de los más históricos pueblos de Zamora estando pobladas sus tierras en la prehistoria como así lo delata el Santuario Rupestre de San Pelayo, un lugar sagrado con marcas zoomorfas talladas en la roca así como cenotes. En el pago de “El Castillo” se localizaron en su día utensilios y restos cerámicos de un castro romanizado. El primer documento de Almaraz data del 1 de octubre de 1175, cuando Pedro Pérez y Fernando Cídiz, dueños de sus terrenos; y el rey Fernando II de León le daban un fuero a los pobladores, pasando posteriormente a ser señorío eclesiástico por decisión del rey Alfonso X de León. En sus inicios se llamaba Almaraz a secas pasando a ser de Duero en la reforma de la nomenclatura de 1918.

Los primeros vestigios de Villacalmpo datan de la Edad del Hierro en el yacimiento del ahora despoblado de Santiago donde se encontró un “Verraco”. El día 19 de marzo de 1212 le otorgó fuero propio el rey Alfonso IX de León, aunque ya se citaba uno anterior de Fernando II. En su ermita de Valverde se venera cada 11 de septiembre a la Virgen de la Encarnación, una de las “Siete Hermanas” de España y Portugal.

Palacios del Pan es el pueblo más joven, ya que fue construido el nuevo tras ser sepultado el viejo por las aguas del Salto de Ricobayo allá por 1934. A nivel histórico, sus restos más antiguos de construcciones y cerámicas romanas se hallaron en el “Casetón de los Moros”, en el despoblado de la Dehesa de Mazares. Alfonso VIII de León donó la Villa de Mazares al Monasterio de Moreruela en 1192, que en 1356 lo permutó con el Cabildo de la Catedral de Zamora.

En Villaseco del Pan encontramos uno de los lugares más idílicos del territorio de la mancomunidad en el paraje de “Peñalcarro”, un lugar digno de visitar y conocer, donde confluyen las aguas de los ríos Esla y Duero para seguir camino de Portugal y del océano Atlántico dejando atrás la Tierra del Pan, a la derecha Aliste y a la izquierda Sayago.

Unión de los ríos

Unión de los ríos / Chany Sebastián

En Videmala de Alba se conoce a su moradores como “Guimaros”, siendo su monumento más emblemático la iglesia parroquial de San Julián y antiguamente contó con una ermita dedicada a Santa Bárbara, cuya campana, según la leyenda, era de plata, siendo fundida para hacer las del actual templo, de ahí que se diga que tienen un toque y sonido muy especial.

En Andavías los primeros indicios apuntan al Paleolítico, época de la que se halló un bifaz achelense. La fundación del pueblo se le atribuye en la Alta Edad Media al Reino de León, datando su primera mención escrita del año 1174 en la venta de una heredad. En su término llegaron a tener propiedades los Marqueses de Tábara, el Condado de Santibañez y los Mayorazgos de “Los Miranda” y de Ventura Sotelo. Llegó a tener tres ermitas (de la Vera Cruz, Nuestra Señora del Pinedo y San Pedro), además de contar el concejo en el siglo XVIII con una fragua y un pósito de 200 fanegas de trigo para ayudar en caso de necesidad.

Montamarta tiene su primera mención escrita en el año 1038 durante el reinado de Fernando I de León, y en 1220 Alfonso IX sentenciaba la donación una de sus propiedades allí a la Orden de Santiago. Los restos más antiguos se encuentran en el muro norte de la ermita de la Virgen del Castillo con canecillos románicos como la pila bautismal de la iglesia de San Miguel Arcángel. En 1497 dos frailes de Guadalupe fundaron el Monasterio de Nuestra Señora de Montamarta. En 1534 la orden de San Jerónimo decidía trasladar el monasterio a Zamora.

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