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Aliste

Gallegos del Río, un paraíso natural entre ríos

Cuba, Brasil y Argentina fueron los principales destinos de los vecinos que tuvieron que emigrar en los años 20 y 30 del S.XX.

Hoy en día, en el municipio residen 111 octogenarios y nonagenarios.

Gallegos del Río

Gallegos del Río / Chany Sebastián

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Gallegos del Río

Gallegos del Río integra una superficie geográfica de 78 kilómetros cuadrados con un ecosistema considerado un auténtico paraíso natural rico en biodiversidad de flora y fauna gracias a su peculiar orografía de serranías y valles, por los que discurren hasta seis cursos fluviales que son los ríos Frío, Aliste, Espinoso, Mena y Cebal, junto al "antaño reino de los cangrejos", el arroyo de Valdelamujer.

La Corporación Municipal está integrada por siete ediles. Cuatro de ellos del PP: Pascual Blanco (alcalde) de Domez, Lorena Gallego de Gallegos, María Esther Rivera de Valer y Fernando Álvarez de Puercas. Además, María Asunción Teso de Lober y Ángel Rivera de Gallegos son de Vox, y Álvaro Blanco, de Domez; del PSOE.

Francisco Mezquita, nacido en Gallegos del Río en 1935 y fallecido en 2021, fue en 1979 el primer alcalde de la Democracia y también el regidor que más tiempo ha estado al frente de la Alcaldía, veinte años, más otros ocho de concejal, desde la creación de los municipios en 1845. En la legislatura de 1983 a 1987 fue también diputado provincial por Aliste. Tras él ocuparon el cargo otras cuatro personas y todas ellas vecinas de Domez: Juan Teso (1983-1987), María Concepción Fernández (1987-1995), Consuelo Gabella (2005-2019) y desde 2019 Pascual Blanco (nacido en Samir de los Caños).

Fue Gallegos del Río históricamente uno de los municipios más importantes a nivel estratégico y humano de toda La Raya de España y Portugal. La evolución poblacional fue positiva desde 1900, cuando eran 1.204 los vecinos y, pasada sólo una década, ya se habían alcanzado los 1.484 residentes, reafirmándose con 1.537 en 1920, para ganar 99 más en los años veinte hasta llegar a 1.636 en 1930. Los nacimientos mermaron durante la Guerra Civil y se incrementaron los fallecidos, algunos en el frente, pero aun así en 1940 se alcanzaron los 1.723 habitantes.

A pesar de la emigración a ultramar (Cuba, Brasil, Estados Unidos y Argentina fueron los principales destinos en los años veinte y treinta del siglo XX y después Suiza, Alemania y Francia), durante la posguerra, en 1950, se alcanzó el récord de 1.790 vecinos. Fue 1993 el último año en que los vecinos superaban el millar (1.003) para bajar en 1964 a los 964 residentes. El siglo XX se despidió con 874 empadronados para iniciar el siglo XXI con 850 residentes.

La despoblación rural galopante arrastró en su caída durante los primeros veinticinco años de este siglo al padrón municipal, que cuenta ahora con 467 inscritos: 262 son varones y 205 mujeres. La tercera edad es el sector poblacional dominante con 209 personas mayores de 65 años de edad: de ellos 111 octogenarios y nonagenarios. Solo hay dos niños menores de diez años. Actualmente su persona más longeva es María Rivera, nacida en Gallegos el 20 de mayo de 1926.

Los puntos álgidos de población gracias a la suma de vecinos y emigrantes se viven coincidiendo con la celebración de las fiestas patronales en cada pueblo: San Pedro en Gallegos del Río, San Justo y Pastor en Domez, Santa Marina en Lober, Virgen de la Asunción en Flores, Santa Inés en Tolilla, San Bartolomé en Puercas y Santa Eulalia de Mérida en Valer.

Muchos fueron los hombres y mujeres que cruzaron mares y fronteras convertidos muy a su pesar en “alistanos errantes” e “hijos pródigos” para ganarse la vida, y aún hoy 132 de sus hijos mayores de dieciocho años residen en el extranjero: solamente hay ocho nacidos en otros países (tres en Alemania, dos en Uruguay y uno en cada caso en Portugal, Marruecos y Perú).

En una tierra de emigrantes, Semana Santa y verano suelen ser los periodos del año en que los siete pueblos baten el récord de residentes gracias a que quienes fueron arrastrados por el éxodo rural nunca perdieron el contacto con la tierra que les vio nacer y crecer, trasmitiendo a sus hijos y nietos el amor por la cuna de sus ancestros y los valores tradicionales de sus padres y abuelos.

No es extraño que la población estacional se dispare y se multiplique por cinco durante la época estival (julio y agosto) y se halla situado en este primer tramo del siglo XXI entre las 1.714 y 2.529 personas según los datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

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