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José María Arribas, ganadero zamorano: "Estoy muy orgulloso de que mi hijo haya decidido dedicarse a este sector"

El propietario de Agroganadera Arribas, en Fresno de la Ribera, es optimista sobre el futuro del vacuno de leche, en el que el relevo generacional es clave para garantizar su continuidad

José María Arribas, ganadero zamorano.

José María Arribas, ganadero zamorano. / Alba Prieto / LZA

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A sus 62 años, José María Arribas, se ha criado entre vacas y ha dedicado la mayor parte de su vida al cuidado del ganado.

Este zamorano, propietario de Agroganadera Arribas, explotación de vacuno de leche enclavada en Fresno de la Ribera, considera que el futuro del sector está asegurado, siempre y cuando jóvenes como su hijo, que se ha convertido en la cuarta generación de ganaderos de la familia con 25 años, den un paso al frente y tomen el relevo o abran sus propias granjas.

De hecho, reconoce que "estoy muy orgulloso de que mi hijo haya decidido dedicarse a este sector", en una "explotación nueva", en la que podrá poner en práctica los buenos consejos transmitidos por sus antecesores para labrarse un futuro como ganadero. Arribas es partidario de apoyar a aquellos jóvenes que quieren incorporarse al sector porque, de lo contrario, "explotación que se cierra, ya no se abre más".

La granja de José María Arribas cuenta con alrededor de 200 cabezas, entre "vacas secas", novillas y lactantes y, aunque el cuidado del ganado y el resto de tareas de la explotación forman parte de su rutina diaria, no esconde que es un sector que requiere plena dedicación y mucho esfuerzo, trabajo "al que cuesta más que se acostumbren las parejas". Y es que, como relata, "las vacas" son uno de los ejes de su vida y, en muchas ocasiones, su tiempo libre también gira en torno a ellas.

Aunque su abuelo y su padre fueron ganaderos, Arribas también desempeñó otros trabajos en una fábrica o en Monte la Reina antes de seguir su estela, pero al final retornó a un entorno que conocía a la perfección y por el que sentía un apego especial.

De la ordenadora cerezo a los robots

Por su dilatada experiencia, ha sido testigo de la evolución del sector y recuerda con cierta nostalgia que la primera máquina que adquirió su padre para ordeñar, una cerezo, "iba en un carretillo" y su abuelo pensaba que "sacaba la sangre a las vacas".

Aquellas primeras máquinas para extraer la leche han dado paso a los robots de ordeño, tecnología que ha contribuido a mejorar la calidad de vida de los ganaderos y, a suplir en parte, uno de los principales problemas del sector: la falta de mano de obra.

La moderna maquinaria que se emplea en la actualidad provoca sorpresa en aquellas personas ajenas al sector que visitan una explotación y que, como relata Arribas, "se quedan alucinadas" por el nivel de tecnificación y modernización de las granjas actuales.

Por otra parte, Arribas reconoce que un ganadero está pendiente de sus animales las 24 horas del día porque, al final, "son seres vivos" que requieren unos cuidados y adoptar medidas de prevención.

En este sentido, matiza que las enfermedades pueden condicionar el futuro de las granjas, pero "no podemos ser alarmistas" y, en todo momento, "tenemos que seguir las recomendaciones de los técnicos" y adoptar soluciones si fuera necesario.

Precios a la baja

No obstante, en su opinión, los ganaderos tienen que estar preparados para afrontar "complicaciones" como la que este año trae de cabeza al sector por unos precios de la leche a la baja impuestos por la industria, rebaja que ha tenido una repercusión directa en la viabilidad de algunas granjas.

Y es que, la merma de ingresos condiciona la rentabilidad de las explotaciones, en las que los ganaderos reinvierten gran parte de los beneficios obtenidos para ampliar y modernizar las instalaciones, por lo que, al final, "te quedas con un salario reducido".

A pesar de las dificultades y de la incertidumbre, Arribas se siente ganadero y está orgulloso de pertenecer a un sector que, además de ser su sustento, le reporta felicidad.

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