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El montaje de la plaza de madera de Fermoselle: Una proeza de miles de tornillos

La llegada del verano y el anuncio de las fiestas de San Agustín no se entenderían en Fermoselle sin el inicio del montaje de la plaza de madera. Un trabajo arquitectónico que reúne habilidad y veteranía para armar la sensacional estructura en la Plaza Mayor transformada en una monumental carpintería donde un puñado de operarios monta pieza a pieza el icónico coso.

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¿Cuántos tornillos requiere el montaje de la plaza? "Toneladas" suelta espontáneamente uno de los montadores del emblemático coso de madera en la Plaza Mayor de Fermoselle que desde el 1 de junio empieza a renacer con la reconstrucción pieza a pieza. "Tranquilamente diez mil tornillos" afina Daniel Villarino, vigilante municipal que hace cinco años tomó el testigo de esta proeza solo posible "porque se tiene mucho cariño al pueblo, sino esto no se hace".

Apoyado en la maestría de veteranos como José Fernández Vaquero, descendiente de la saga de Los Tarabilla, los carpinteros que se hicieron dueños de la estructura, Daniel dirige el ensamblaje del armazón con un equipo de cinco personas, entre trabajadores y algún voluntario que día a día van dando forma a la plaza de madera ante la mirada de curiosos y no pocos turistas, absortos observando la colocación de postes, soleras y cerchas.

Montaje de coso de madera de Fermoselle

Montaje de coso de madera de Fermoselle / I. G.

Como tantas tradiciones, el montaje de la plaza de madera también se duele de manos que aceleren la faena, por eso a falta de los remates típicos de los días previos a San Agustín, la estructura fundamental se espera que este concluida hacia mediados de julio. "Cuando la montábamos con mi padre tardábamos ocho días, pero nos juntábamos una buena cuadrilla" evoca José Fernández.

"El montaje siempre es complicado porque no es un trabajo que esté estandarizado, no se puede decir que todos los años sea igual. Por eso se requiere siempre personal con experiencia de otros años; con gente nueva sería muy difícil" apunta Daniel Villarino encaramado a uno de los postes para ir colocando las estructuras triangulares que van trasladando los ayudantes.

Es así como el equipo va armando el puzzle de la majestuosa estructura, al más puro estilo artesanal desde que se levanta el poste número 1, "el primero", y en el sentido de las agujas del reloj. ¿Lo más complicado?, la base, el aro porque hay que tratar de que los postes queden a plomo, bien asentados, igual que las cerchas y todo bien atornillado" explica José Fernández Vaquero metro en mano para asegurar con la mayor precisión un armazón que soporte el peso de los cientos de aficionados que buscan hueco en los tendidos para contemplar la entrada de los toros en los días grandes de San Agustín. "La experiencia es un grado" precisa Daniel Villarino.

Un trabajo casi primitivo donde mazos, alicates, martillos, llaves inglesas o un taladro ayudan a los artesanos a reconstruir un año más el monumental armazón de maderas desparramadas por la plaza mientras se van ensamblando los elementos de pino y negrillo, algo de encina, hasta culminar con "el abuelo" y "el cierre" que coronan el coso y abren las puertas al verano y a las fiestas de San Agustín.

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