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Un ganadero zamorano enseña a los niños el trabajo en la granja: Una lección de respeto al mundo rural

Día Mundial de la Leche: Jorge Hernández muestra el trabajo en las explotaciones de vacuno de leche, apenas unas 60 en Zamora

El sector se desmorona con la bajada del precio de la leche: "Estoy perdiendo seis mil euros al mes"

Los pequeños bautizan y dan el biberón a "Macarena", una ternera de apenas un mes de vida

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Apenas sesenta ganaderos sostienen en Zamora la producción de leche de vaca. Sin relevo generacional en la mayoría de los casos, sin mano de obra dispuesta y preparada para trabajar en las explotaciones y con una rentabilidad más que comprometida debido a los altos costes de producción y el bajo precio de la leche, el sector tema estar ante los últimos coletazos.

Jorge Hernández, uno de los sesenta "valientes", no gusta de mensajes derrotistas. En contra muchas veces de análisis agónicos, cuando las cosas han ido "medianamente bien" lo ha dicho. Y de la misma manera este ganadero de Monfarracinos, con una explotación de unos 165 animales, opina que en las actuales condiciones el vacuno de leche "está abocado a la desaparición".

Con todo, Jorge se esmera en la crianza de sus vacas y continúa con la tradición de abrir las puertas de su granja, en el Día Mundial de la Leche, a un bullicioso grupo de niñas y niños de 1 a 3 años. "Intentamos sembrar un sentimiento de respeto al medio rural, más en una provincia como la nuestra, eminentemente agrícola y ganadera. También es deber y obligación nuestra enseñar a los niños lo que es producir alimentos, y la experiencia, después de diez años, nos dice que disfrutan un montón y que cuando vuelven a la guardería o a sus casas lo comentan con mucha emoción" cuenta Jorge Hernández, apesadumbrado de que no se unan más ganaderos ni colegios a esta experiencia.

Una iniciativa que tiende puentes "para que no se rompa el eslabón en la cadena de producción" argumenta el criador, y que "desde pequeñitos los niños sepan de dónde vienen los alimentos que sus padres les ponen en la mesa, en este caso la leche que toman en el desayuno".

Una lección de respeto al mundo rural

Una lección de respeto al mundo rural

"Hay niños que nunca han visto una vaca en vivo y creo que es importante que conozcan el campo. La pena es que si llegan un poquito antes habrían podido asistir a un parto en directo" cuenta el ganadero mientras señala a la chiquillería el lugar, apartado, donde está la madre protegiendo a su cría de apenas unas horas.

Sí que pudieron conocer a los animales más pequeños de la granja. Terneros, "pequeñitos como vosotros", que se ayudan del biberón; así tuvieron la oportunidad de alimentar a "Macarena", una ternera de un mes bautizada por los propios niños y niñas como el año pasado hicieran con "Lola", convertida ya en una preciosa novilla. "Al final no es más que mostrar nuestra forma de trabajo y hacernos valer ante cierta parte de la sociedad que estamos mal vistos".

Laura y Mónica, educadoras de la escuela infantil Canguros, destacan el valor de esta visita a una granja de vacas de leche. "Les gusta mucho porque es una experiencia muy bonita para ellos. Ya solo salir del aula les saca de las rutinas y en este caso además el contacto con la naturaleza y una vivencia novedosa para muchos de los niños y niñas que nunca han visto a las vacas al natural".

Una lección de respeto al mundo rural

Una lección de respeto al mundo rural

Más allá de la experiencia sobre el terreno; cuentan las educadoras que los infantes vuelven de la excursión "entusiasmados y con mucha emoción, deseando de contarlo. Pero además es bueno que se den cuenta desde pequeñitos de lo que tenemos en el campo y que vivimos de ello".

Por eso Jorge cree que es necesario "perder una mañana de trabajo" y guiar por la granja a nuevas generaciones que corren el riesgo de no conocer una explotación en activo. "Cada vez quedan menos ganaderos. Es verdad que la robotización del ordeño ha sujetado un poco en algunos casos ese descenso tan pronunciado; también hay algún hijo de ganadero que sigue, pero yo creo estamos abocados a la desaparición. Es verdad que el de ahora es un trabajo mucho más liviano que antes, no tan físico, pero requiere estar pendiente todos los días del año y te tiene que gustar".

Jorge Hernández cumple el requisito: le apasionan las vacas, disfruta con su trabajo, pero la explotación se enfrenta a los temidos demonios de los costes de producción y los precios de la leche.

"Llevábamos dos años bastante buenos y pensamos que la industria había razonado un poco, pero lamentablemente no es así porque bajar 7 céntimos de golpe el litro de leche en una explotación modesta como la mía, supone entre seis mil y siete mil euros al mes. No son migajas, estamos hablando de muchísimo dinero; pero la industria está a lo suyo, a comprar lo más barato que pueda y en cuanto puede, bajarnos el precio. El sector está como está porque lo han arruinado ellos" denuncia con toda la crudeza el criador que defiende los intereses de los ganaderos como representante de COAG.

Lamentablemente no estamos ante el único desafío. Otro problema peliagudo es la falta de mano de obra. "No hay gente y las explotaciones necesitamos trabajadores. Es algo que planteé durante una reunión en la Diputación, que se podrían implicar con la Escuela de Industrias Lácteas para formar a gente y que los ganaderos pudiéramos tirar de ella". Pero como tantas cosas, la propuesta parece haber caído en saco roto.

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