Un matador con carrera en los ruedos y en las aulas
La Historia de Pascual Mezquita: El primer torero con doctorado universitario... y criado en Carbajales
Ángel Pascual Mezquita nació en Baracaldo, pero desciende y se crió en Carbajales de Alba, pueblo con el que mantiene relación, aunque reside en Salamanca. Entre otros motivos por los que sentirse orgulloso, tiene el de haber sido impulsor y uno de los primeros alumnos de la escuela taurina de Molinero y el de ser el primer torero con un doctorado universitario

Pascual Mezquita posa ante la puerta grande de la plaza de toros «La Glorieta» de Salamanca. / Carmen Toro
Ángel Pascual Mezquita se "doctoró" en toreo el 1 de junio de 1972 y, años después, lo hizo en Historia por la universidad de Salamanca, convirtiéndose en el primer matador de toros con un doctorado universitario, en el que obtuvo la calificación de sobresaliente "cum laude", gracias a su tesina titulada "La formación de los toreros, entorno y ámbito cultural".
En eso de ser de los primeros tenía ya experiencia porque fue, junto con Ángel Moreno "Peresque", el "instigador" para que Manuel Martínez Molinero fundara en Zamora la que fue la primera escuela de tauromaquia moderna en España, de la que aquellos dos jóvenes fueron sus primeros alumnos, junto con Felipe Alejandre "Patata".

Pascual Mezquita, toreando en Carbajales de Alba. / Cedida.
Gracias a su paso por aquella escuela que hubo en la década de los 60, toreó sus primeras novilladas en Zamora, "las Oportunidades", que contaron con Antoñete como director de lidia.
Antes de aquello, había empezado a ir a entrenar en Valorio con otros "chavales" que también querían ser toreros, "pero sin decir en casa nada".
Y un día, como recuerda, le pegó el primer pase a un novillo en una capea en Argujillo. "Al día siguiente, fuimos a Venialbo, allí fue el primer revolcón que recibí", cuenta el torero ya retirado, que también rememora que la vocación le nació en su pueblo, donde hay "mucha" afición: "en Carbajales (de Alba) salía porque era costumbre que los que eran más valientes cortaran los toros y yo ya salía a cortarlos. Empezó así".
La afición la heredó: "La primera corrida que vi fue en El Chofre, en San Sebastián, con mi abuelo, y mi padre me llevó a Vista Alegre, en Bilbao".
De aquellos primeros años, cuenta con anécdotas como una tarde en la que un amigo suyo y él robaron una cortina de la puerta de un vecino. "Era roja y negra, nos servía, se la quitamos y nos resguardamos debajo de los carros para poder salir a torear".
U otra jornada en Villaescusa, en la que un guardia civil "me quitó la muleta y me pegó un bofetón. Como no tenía con qué torear, encontré un saco, le puse un palo y estuve toreando con él y estuve muy bien, dentro de lo que es la capea. Y volví a por la muleta al cuartel después y el sargento me felicitaba y me daba la enhorabuena", cuenta risueño.

Paisanos del torero, ataviados con trajes carbajalinos, le muestran su apoyo. / Cedida.
"Y luego yo ya quise ser torero". Afincado en Salamanca, Pascual Mezquita recuerda que iba "a las fincas, a la tapia, a los tentaderos" y, en aquel campo charro, vio torear a a Paco Camino, El Viti, Andrés Vázquez, Dámaso Gómez, José Luis Barrero, Víctor Manuel Martín,… "en fin, he aprendido mucho en Salamanca", donde le ayudaba un banderillero "al que llamaban Rovira", que lo apoyó para torear en el bolsín de Ciudad Rodrigo.
La historia continuó en otra localidad zamorana: Toro. "Para mí, Toro ha sido muy importante en mi carrera", asegura el diestro.
Y es que, en la celebración de su tradicional Fuente de Vino, el carbajalino salió de maletilla con una muleta para torear novillos de José Luis Mayoral, "decía él que eran sementales y estuve muy bien, me sacaron a hombros, la Presidencia me mandó subir y me dio mil pesetas". Pero el eco de la tarde no acabó ahí porque en el coso toresano estaba Carlos Zúñiga.
"Ese invierno, vino a verme a la carnicería que yo tenía en la Puerta de la Feria de Zamora y me dijo que estaba dispuesto a apoderarme y empezamos a torear al año siguiente sin picadores. El primer año toreamos menos, pero, el segundo, toreamos mucho sin caballos y tuve muchos triunfos", cuenta Pascual Mezquita.
Era 1968 y, al año siguiente, se fue a La Fuente de San Esteban (Salamanca) con Paco Pallarés, "a hacer tentaderos y a prepararme porque Carlos Zúñiga quería presentarme con picadores". "Estaba hablando con Domingo Dominguín en Vistalegre, en Madrid y, en una sustitución que hubo del Platanito, me llamaron y tuve un triunfo rotundo, muy grande, porque después de un montón de descabellos y de haber pinchado, me dieron dos orejas", recuerda.

Pascual Mezquita, iniciando un pase de pecho. / Cedida.
Los años 1970 y 1971, toreó unas 100 novilladas con picadores por toda España y Francia, "con muchos triunfos". "Mi primer año con picadores, los tres primeros del escalafón fuimos Manzanares, Galloso y yo. Y el segundo año fuimos Capea, Julio Robles y yo porque Manzanares ya tomó la alternativa y creo que Galloso también", rememora sobre una fugaz y triunfal carrera como novillero.
Y luego llegó la alternativa, que estaba prevista con Antonio Bienvenida, como padrino, y Manzanares, como testigo, el día de San Pedro Regalado, 13 de mayo, en Valladolid, pero tuvo que aplazarse por lluvia.
Bienvenida tuvo después un accidente de coche y el padrino fue finalmente el mexicano Curro Rivera, "que había cortado cuatro orejas en San Isidro y estaba triunfando en España". Los toros eran de Pío Tabernero de Vilvís. "Al primer toro lo pinché porque, entonces, con la espada no andaba bien, y le corté una oreja; el segundo salió como lastimado de la pata derecha de atrás y no pude hacer una faena de triunfo", recuerda Pascual Mezquita sobre la tarde del primero de sus dos doctorados.

Pascual Mezquita toma la alternativa de manos de Curro Rivera y con Manzanares, como testigo. / Cedida.
A los diez días, toreó en Vistalegre (Madrid) con Curro Vázquez y Antonio Porras, y le cortó dos orejas a un toro de la misma ganadería de su alternativa. Y en su tercera corrida como matador de toros, un mano a mano con Jaime Ostos en Aguilar de Campoó (Palencia), tuvo una cornada "muy fuerte, sobre todo, muy extensa", que lo tuvo parado hasta agosto. Esa primera temporada como torero la cerró con diez corridas, entre ellas, una tarde con Antonio Bienvenida y Andrés Vázquez, en la que cortó cuatro orejas y un rabo.
"En Toro también corté cuatro orejas y un rabo, con Roberto Domínguez y Gabriel de la Casa. A esa corrida asistió El Viti", dice quien, al año siguiente, fue apoderado por el torero Manolo Escudero "y ya me costó mucho torear", aunque pudo confirmar su alternativa en 1973 con Raúl Sánchez y Calatraveño.
Más tarde, lo ayudó Eduardo Mediavilla, que tenía una imprenta en Madrid en la que hacía mucha cartelería de toros y era "muy buena persona y muy buen taurino". En esa etapa, toreó unas siete u ocho corridas al año. "Y así fui pasando ya toda la década".

Pascual Mezquita, junto a Morante de La Puebla y El Juli, antes de iniciar un paseíllo. / Cedida.
En esa década, concretamente, en 1977, Pascual Mezquita compartió cartel con Antoñete, José Luis Parada, Aurelio García Higares, José Beamonte y Antonio Corbacho en un festival que se toreó en la plaza de toros de Carabanchel a beneficio de Comisiones Obreras.
De 1982 a 1988, "no me vestí de luces, aunque toreaba festivales, iba a los tentaderos y seguía entrenando" porque, a pesar de lo que se puede leer en diferentes sitios, Pascual Mezquita sólo tuvo un parón, pero siempre estuvo en activo: "Yo nunca me he retirado".
En 1988, Manuel Chopera llevaba las plazas de Madrid y Bilbao, donde el zamorano quería torear porque "soy nacido allí", pero, "a pesar de hacer mucha presión, no me puso en Bilbao, pero me puso en Madrid" en una corrida en la que tuvo que matar cinco novillos porque sus dos compañeros de cartel, Rafael Gil "Rafaelillo" y Pascual Gómez Jaén, fueron cogidos. "Me quedé con toda la corrida, que era ‘una tía’ de Cortijoliva, y la maté con mucha dignidad".
Durante todos esos años, Pascual Mezquita compartió cartel con algunos de los primeros nombres del toreo, como Paco Camino, Luis Miguel Dominguín, Paco Ojeda, El Capea, Julio Robles, José María Manzanares, Espartaco o El Litri, y llegó a torear en Las Ventas varias tardes.
Ante las pocas oportunidades que tenía, en 1992, se fue a México, donde toreó dos corridas, entre ellas, un mano a mano con Eloy Cavazos, y cuatro festivales.
Allí hizo "mucha amistad" con Jesulín de Ubrique, quien, de vuelta a España, le propuso que torease como sobresaliente en una encerrona que el entonces joven diestro iba a torear en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y en un mano a mano en Jerez. "Me habían llamado también para otra corrida que toreaba Jesulín anterior a estas en Medina de Pomar, que la daba Caminero, y ahí empecé a ir de sobresaliente y estuve hasta 2003 toreando así porque de matador ya no me ponían", recuerda Pascual Mezquita.
También siguió "toreando algún festival, entrenando, haciendo tentaderos,... Vamos, haciendo vida de torero hasta 2003, que es cuando cumplía los 55 años para jubilarme", cuenta ya retirado.
Antes de eso, explica que había estudiado para presentarse a una oposición "para poder tener un trabajo": "estaba haciendo unas oposiciones para la Administración y para tener algún título para poder presentar. Me dijeron que me podía presentar al examen de acceso a la universidad para mayores de 25 años y me presenté y lo aprobé con muy buena nota", dice.
"Antes incluso de jubilarme de torero, en la última actuación que tuve, no de sobresaliente, sino de director de lidia en Tamames, yo ya fui a alguna clase a la facultad", explica sobre cómo compaginó los últimos coletazos de su trayectoria taurina con sus inicios universitarios en la Licenciatura en Historia.
Aunque nunca llegó a ejercer en esta materia porque "hay mucha gente joven queriendo ejercer, yo ya tenía mi pensión de jubilación y no me parecía adecuado", pero sí continuó después cursando el Doctorado.

Pascual Mezquita, en la foto de la orla universitaria. / Cedida.
Después de su retirada de los ruedos, tampoco ha seguido ligado profesionalmente al mundo del toro, aunque, a sus 78 años, sí sigue yendo a entrenar todos los días.
"Lo único que he hecho y que sigo haciendo es ir de asesor del presidente" en plazas de toros como las de Zamora, Salamanca, Valladolid o Ledesma.
De hecho, Pascual Mezquita formó parte del equipo que decidió perdonarle la vida al único toro indultado en la plaza de toros de Zamora, "Gironero", de El Puerto de San Lorenzo, que fue lidiado por Sebastián Castella.
El torero retirado también ha sido presidente del jurado del bolsín taurino "Tierras de Zamora", que organizaba el Foro Taurino de Zamora, desde donde destacan su "rigurosidad" y "el respeto a los compañeros, aunque fueran novilleros sin caballos". Pascual Mezquita fue, además, nombrado Miembro de Honor del foro zamorano.
"Siempre que me han pedido algo en Zamora o en Carbajales, ahí he estado para lo que haga falta", se refiere Pascual Mezquita al apoyo que ha brindado a la tauromaquia en la provincia.
Y sobre su relación con el torero zamorano por antonomasia, Andrés Vázquez, explica que, cuando él era todavía maletilla, coincidió con el villalpandino en algunos tentaderos "y me fue conociendo y, cuando empecé a triunfar, ya en Madrid, me conoció más y entablamos amistad y luego toreamos algunas corridas juntos. Siempre he tenido buena relación con él; incluso, he ido a entrenar con él a Villalpando y siempre, como a todo el mundo, me aconsejó lo que él podía y sabía bien".
Eso que él ahora también sabe bien, después de 31 años como matador de toros en activo (y a punto de cumplirse el aniversario de su alternativa dentro de unos días), 13 cornadas, un puñado de triunfos y toda una vida dedicada al toreo.
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