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Fernando Valera llama a contemplar a la Virgen del Viso con "fe y esperanza" ante la despoblación

La llamada de la patrona de la Tierra del Vino se impuso, no sin dificultades, al calor en el cenáculo que cada Lunes de Pentecostés reune a los fieles devotos de una imagen tan histórica como su leyenda

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Bamba

Pocos afortunados han podido contemplar la imagen mariana de la Virgen del Viso liberada de los armazones y ropajes que ocultan la belleza natural de esta talla gótica. "Es una verdadera belleza", reconoce Celedonio Pérez. A las puertas del santuario que cada Lunes de Pentecostés reúne a los devotos de la comarca, el periodista y cronista oficial de Sanzoles señala en su móvil una imagen que dista de la venerada figura mariana, situada a tan solo unos metros en el camarín elevado sobre el altar mayor. Cubierta por un rostrillo y con unas manos postizas que sustituyen a las originales desaparecidas, la talla luce engalanada en su festividad.

La llamada de la patrona de la Tierra del Vino se impuso, no sin dificultades, al calor. Bamba, tradicional cenáculo de veneración, vuelve a depositar su voto de confianza en la imagen, siguiendo las palabras del obispo de Zamora. Monseñor Fernando Valera recordaba la importancia de acoger a la Virgen en el "espacio de nuestra vida cotidiana, en nuestras preocupaciones, pobrezas y soledades".

Durante la Misa Mayor, el obispo reconoció su preocupación por el "cansancio de algunas comunidades, la despoblación de nuestros pueblos", así como por la "sensación de que somos pocos y que las fuerzas nos flaquean". Una desesperanza ante la que invitaba a "levantar la mirada" al cerro y "mirador de fe" en el que descansa la Virgen como garante de "la fe y la esperanza".

Mañana de veneración que arrancaba con la primera de las cuatro misas a las nueve de la mañana en una jornada en la que los abanicos fueron progresivamente tomando protagonismo.

Día de fiesta amenizada por los coros hermanados de Madridanos y Moraleja que entonaron los cánticos de alabanza en presencia de fieles y autoridades locales, con el alcalde Ángel Sánchez y su equipo de Gobierno presentes.

Tras ellos, algunos hermanos portan las medallas con la imagen de la patrona. "Este año superamos los 140 hermanos", recuerda Aroa Redondo, tesorera de la asociación cultural Virgen del Viso. Este año, su presidente no ha podido estar presente en un día en el que la devoción huele a incienso, rosquillas de aire y a campo. En la pradera, los más avezados tomaban posiciones entre copas de vino y tablas de embutidos.

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