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Alojamientos "de locos" que ayudan a resistir en la Zamora rural

A pesar de la falta de población y de los "estragos" que en muchas ocasiones provoca la proliferación de apartamentos turísticos, en la provincia sobreviven más de medio centenar de alojamientos hoteleros que, en algunos casos, son todo un ejemplo de resistencia con el que seguir dando vida al medio rural

La familia Fidalgo en su hotel en Villardeciervos.

La familia Fidalgo en su hotel en Villardeciervos. / Cedida

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Verónica de Castro

Verónica de Castro

Villardeciervos / Fermoselle / Mombuey / Manganeses de la Lampreana

Despertar sin prisa, con el canto de los pájaros de fondo y respirando calma. Empezar el día rodeado de naturaleza y con un ritmo de vida que dista mucho del que en las ciudades es habitual. Pasear sin ruidos, despacio, dejando que pase el tiempo con una cadencia que parece haberse ralentizado. Eso es lo que muchos turistas de las capitales, ya sean grandes o pequeñas, buscan cuando visitan la provincia, un lujo del que se carece en las urbes pero que, en los pueblos, a veces llega a resultar pesado como una losa. Porque la despoblación hace que ese silencio se escuche con más fuerza y se sienta más, aunque también hay quien lucha con fuerza para bajar ese volumen.

Es el caso de la familia de Claudia Fidalgo. Sus padres se enamoraron hace doce años de Villardeciervos, y lo que simplemente empezó por hacerse una casa en el pueblo ha acabado suponiendo toda una revolución. Porque a veces, hay quien se atreve a levantar la voz en medio del mutismo.

Esta pasada Semana Santa abría sus puertas en Villardeciervos el nuevo proyecto de vida de la familia Fidalgo: el hotel Lupus Silva. Vieron la oportunidad de "crear algo especial" y, con valentía e inversión por el medio, se embarcaron en una gran aventura familiar.

"Mis padres, mi hermano y yo, que tengo 27 años, hemos dejado Zamora y nos hemos venido a vivir a Villardeciervos. Y estamos encantados con la decisión que hemos tomado", asegura Claudia.

En año y medio su familia ha levantado las instalaciones del hotel, que ofrece 28 plazas y cuenta con doce habitaciones dobles y una suite con dos habitaciones. Pero su proyecto es más amplio, porque también tienen tres apartamentos y un restaurante que ya lleva meses funcionando y que les ha servido como "punta de lanza" para la apertura del hotel.

Todo un revulsivo contra la despoblación en La Carballeda en forma de proyecto turístico, y que está teniendo muy buena acogida a todos los niveles: "En el pueblo hay bares y otros hoteles, pero nosotros ofrecemos algo diferente que hasta ahora no existía en la zona, que es la organización de eventos en la naturaleza, por lo que nos complementamos con el resto de negocios. Queremos centrar gran parte de nuestra actividad en bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños...". Pero, además, reconocen estar satisfechos porque "estamos teniendo ya muchas reservas".

Gracias a Lupus Silva han llegado a vivir a Villardeciervos dos familias: la de Claudia, con dos jóvenes con ganas de sacar provecho al pueblo, y otra procedente de Barcelona con un niño pequeño y otro en camino. Además, han creado varios puestos de trabajo: "Somos ocho trabajadores en plantilla y todos son del pueblo y de los alrededores".

Siete años en Fermoselle

Buscando una vida más tranquila tras trabajar en Mallorca e Ibiza, hace siete años, el sevillano Javier Rivero cambió Baleares por Fermoselle. Desde entonces, con constancia y trabajo, regenta el Hostal Arribes del Duero y vive en el municipio con su mujer y sus dos hijos.

Alojamientos "de locos" que ayudan a resistir

Imagen de las instaalciones del hotel de la familia Silva en Villardeciervos. / Cedida

Rivero lamenta que en los últimos años el turismo en la zona haya disminuido, pero a pesar de ello dice ser positivo: "Llevo siete años, y sobrevivo. Además, cuento con muchos clientes repetidores y también con trabajadores que suelen quedarse en el hostal".

Reconoce Rivero que la proliferación de viviendas turísticas ha hecho aumentar la competencia, pero también que el turismo se ha convertido en el medio rural en un complemento económico que está ayudando a la supervivencia de muchas familias. En su caso, a parte del hotel, cuenta con el sueldo de su mujer, que es profesora.

Dificultades

Pero no es oro todo lo que reluce y también hay alojamientos rurales como el Hotel La Ruta, en Mombuey, que se han visto obligados a cerrar. Jacinto asegura que mantendrán abierto el restaurante dos años más, que es lo que le queda a su mujer para jubilarse, pero insiste en que estos negocios "ya no son rentables" a la vez que denuncia que no hay relevo generacional: "Falta personal, no hay gente. No encontramos a nadie que esté interesado en gestionar el hotel".

A finales de año también bajaba la persiana uno de los últimos alojamientos de la Reserva de las Lagunas de Villafáfila, el JB en Manganeses de la Lampreana, con motivo de la jubilación de sus propietarios que no encontraban tampoco a nadie para seguir adelante con el negocio.

Pero siempre hay espacio para la esperanza, y según el Registro de Turismo de Castilla y León, en la provincia hay medio centenar de alojamientos que siguen ofreciendo un pequeño hogar a todos aquellos que vienen a conocernos, o que necesitan un lugar en el que quedarse. De ellos, unos 30 están en las tres localidades con más habitantes: Benavente, Toro y Puebla de Sanabria.

Dar el paso

Quizás, en esta tesitura, hay que escuchar un poco más a Claudia Fidalgo, que tras atreverse a dar un giro radical a su vida de la mano de su familia echa en falta "gente tan loca" como ellos, personas "con ganas de diferenciarse" y que apuesten por los pueblos, en los que hacen falta "un montón de cosas" y en los que hay oportunidades.

"Nos han educado para formarnos y para irnos a las grandes ciudades a trabajar. Incluso para que nuestro objetivo sea sacarnos una oposición. Y no todo es eso. También hay otras formas de vivir muy bien. Necesitamos más facilidades, porque es verdad que no se dan todas las ayudas que se podrían dar, pero también hace falta gente que se atreva a dar el paso", sentencia. Y, el que no piense igual, que lo hable con ella, porque en su caso predica con el ejemplo.

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