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Los embalses zamoranos, rebosantes, almacenan casi el 90% de su capacidad máxima

Las abundantes lluvias del invierno arrojan dos años consecutivos "históricos", con la reserva hídrica de la Cuenca del Duero por encima de cuatro mil hectómetros cúbicos

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Las abundantes precipitaciones del invierno regalan una sensacional estampa natural con los embalses de la Cuenca del Duero a rebosar. Con datos a 30 de abril de 2026, los embalses zamoranos y salmantinos, gestionados por Iberdrola, se encuentran al 88,91% de su capacidad máxima de almacenamiento.

Estos niveles extraordinarios son muy parecidos a los del año pasado, que también fue de los más lluviosos de la serie histórica y alcanzó por estas fechas un porcentaje de llenado de 90,81%.

La reserva hídrica en el Cuenca del Duero se traduce en un almacenamiento de 4.071,99 hectómetros cúbicos este año frente a los 4.184,99 con los que se cerró abril de 2025. Se suceden así dos años históricos tras el último invierno excepcionalmente húmedo, con precipitaciones claramente superiores al promedio normal en la mayor parte del país. Se trató del octavo invierno más lluvioso de la serie, que comenzó en 1961, y el tercero del siglo XXI, por detrás del 2009-2010 y 2000-2001.

Los embalses de Valparaíso y Villalcampo son los que acumulan más agua de la provincia de Zamora, por encima del 90%. Al igual que Almendra, compartido con Salamanca y el mayor depósito artificial de la Comunidad de Castilla y León con capacidad para 2.586 hectómetros cúbicos y actualmente una reserva de 2.342 hectómetros cúbicos. Mientras que en la provincia de Salamanca, Aldeadávila y Saucelle prácticamente rozan el lleno con niveles del valioso recurso hídrico por encima del 96%, según los datos facilitados por Iberdrola.

Situación de los embalses de Iberdrola en la Cuenca del Duero

Situación de los embalses de Iberdrola en la Cuenca del Duero / LOZ

La compañía destaca el hecho de que los embalses hidroeléctricos de regulación "contribuyen de manera muy importante a regular (almacenar) agua. Son elementos capitales que ayudan a combatir los efectos de las sequías y, al mismo tiempo, en época de abundantes lluvias contribuyen a evitar desbordamientos ayudando a laminar las avenidas, siempre en coordinación con las administraciones pertinentes. Todo ello con un control exhaustivo del caudal que permite proteger el ecosistema fluvial, tanto en períodos de sequía como de extrema pluviosidad".

En la Cuenca del Duero hay dos tipos de embalses. Los de gran capacidad, que presentan oscilaciones de nivel a lo largo del año, ya que dependen de las precipitaciones y del uso que se haga del agua embalsada, como son los de Almendra, además de Cernadilla y Ricobayo, en estos dos últimos casos con capacidad para 256 y 1.179 hectómetros cúbicos respectivamente y que actualmente almacenan 200 y 977 hectómetros cúbicos, al 78 y 85% de su capacidad.

Y están los embalses sin capacidad de regulación, de pequeño volumen embalsado, por los que el río fluye y que no presentan apenas oscilaciones de nivel, como son los de Valparaíso, Agavanzal, Villalcampo y Castro, en Zamora; y Aldeadávila y Saucelle, en la provincia de Salamanca.

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