Aliste
"Estamos totalmente aislados": vecinos de Tola, obligados a recorrer 4 kilómetros para tener cobertura
La localidad suma nueve días sin señal ni Internet: "Estamos totalmente aislados"
La incidencia persiste y desde la operadora sospechan de un error de transmisión

José Pedro González «Perriles» con su explotación en Tola. | J. L. F. (ARCHIVO)
Si hay algo que comparten en estos días las localidades de Tola y Fradellos es el aislamiento al que se ven sometidos por la falta de cobertura telefónica. En el caso de Tola, fue el sábado, 18 de abril, cuando se despedía de la señal dejando inoperativos terminales móviles, fijos, así como Internet. "Un día o dos puedes estar sin teléfono, pero ya van nueve".
Es la queja pronunciada por el ganadero José Pedro González Ramajo, alias "Perriles". La red de datos que permite la recepción y envío de mensajes a los dispositivos móviles obliga a abandonar el casco urbano en busca de puntos altos. Pero si la necesidad pasa por efectuar o recibir llamadas telefónicas, la búsqueda se convierte en una odisea que obliga a desplazarse hasta las localidades vecinas de Rábano o Alcañices, situadas a más de 4 y 7 kilómetros de distancia. Durante la propia llamada efectuada por este medio aprovechando un resquicio de señal, cuatro espacios en blanco condicionan la llamada. "Y mucho está aguantando", avisa.
Denuncia así la situación de "aislamiento total" al que se ven sometidos el centenar de vecinos y que condiciona la correcta atención sanitaria en el medio rural. Explica Perriles que el pasado miércoles, la ausencia de Internet complicó el acceso por parte del facultativo al historial de los pacientes y al resultado de las analíticas. Los usuarios también han sufrido directamente la falta de señal en un momento en el que "ya todo se solicita a través del teléfono": desde las citas para acudir al médico o la enfermera hasta la petición de subvenciones o gestiones administrativas, cuyos plazos no entienden el concepto de desconexión.
Razona "Perriles" la pérdida de tiempo que supone "salir todos los días a tratar de coger cobertura", lo que obliga a relegar cualquier gestión telemática. "Estás vendido", concluye. Porque mejoras como la implantación del vallado virtual, dependen directamente de la conectividad. A ello se suma el sobrecalentamiento de los terminales programados por defecto para buscar continuamente el mínimo resquicio de señal.
La ausencia de señal complica incluso la interacción con los vendedores ambulantes, un servicio vital en los pequeños pueblos que carecen de establecimientos físicos o, incluso, de una panadería. "¿Cómo realizas determinados encargos si no sabes si les van a llegar o no los mensajes?".
La otra consecuencia es el aislamiento social que castiga especialmente a la población más dependiente. Es el caso de un matrimonio de avanzada edad deseoso de hablar con su hijo, pero que ve frustrado cada intento. Su esperanza la depositan en el sonido que emiten los cencerros de las reses de "Perriles": es el aviso para salir a la puerta de su casa y preguntar: "¿Qué? ¿Ya se ha arreglado eso?". "Al final, si nosotros dependemos del móvil, en su caso más".
El móvil ha condicionado la interacción en sectores acostumbrados a un estilo de vida solitario: "Es nuestra forma de comunicarnos, ya no cuando surge un problema, sino simplemente por ocio". Ahora, sin atisbo de señal, solo queda la espera tras la llamada inicial para reportar la incidencia.
Actuaciones realizadas
Desde Telefónica apuntaban inicialmente a una pieza dañada por fallo eléctrico como origen de la incidencia, si bien el fallo persiste tras la reposición en la noche del viernes detectándose "errores de los medios de transmisión". El operador asegura que se está trabajando "sin descanso" para tratar de solventar "muchos días de mal servicio" que, aclaran se deben a una incapacidad a la hora de dar con el origen del fallo y no por "desinterés" o "falta de atención".

Los vecinos de Fradellos no pueden contactar con sus hijos
A las quejas de los vecinos de Tola se sumaron ayer las del alcalde pedáneo de Fradellos, Agustín Gabella, quien mostró abiertamente su preocupación porque la mayor parte de los vecinos de la localidad son personas mayores que, por la falta de cobertura telefónica, no pueden comunicarse con sus hijos y sus familiares directos. Este aislamiento provoca que los apenas treinta vecinos del pueblo compartan una sensación de abandono, que se prolonga ya nueve días por los problemas de cobertura telefónica y de Internet.
"Estamos olvidados del todo", lamenta el alcalde pedáneo, quien reconoce que la empresa de telefonía se limita a asegurar que "están arreglando la incidencia", pero el problema acumula ya una demora que está condicionando la vida, no solo de los vecinos de los pueblos afectados, sino también de las empresas asentadas en la zona. Y es que, como asegura Gabella, sin Internet, "los empresarios están muy limitados para desarrollar su trabajo", por lo que espera que, en la mayor brevedad posible, se subsane la incidencia.
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