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Agonía y muerte de la ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz de Bercianos de Aliste

Durante al menos 319 años fue el lugar de parada de los peregrinos que subían por la Vereda Real de Galicia

Allí se oficiaba misa y se veneró al Crucificado de la Pasión hasta su traslado a la iglesia de San Mamés a mediados de 1813

La restauración llegó en 1717 tras amenazar el arzobispo: o se arreglaba en un plazo de dos meses o la demolía

Procesión del Santo Entierro de Bercianos de Aliste. | CH. S.

Procesión del Santo Entierro de Bercianos de Aliste. | CH. S.

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Bercianos de Aliste y la Hermandad Penitencial del Santo Entierro cuentan con una de las celebraciones de la Pasión de Cristo más devocionales y sobrecogedoras del orbe cristiano que han llevado a su Semana Santa a ganarse merecidamente el reconocimiento en 2014 como Bien de Interés Cultural y Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla y León.

Las procesiones de La Carrera de Jueves Santo y el Santo Entierro de Viernes Santo son el alma máter de las celebraciones. Sin embargo, la mayoría de los devotos, incluso los del propio pueblo, desconocen donde se fraguó el origen: la ermita del Santísimo Cristo de Bercianos, un santuario que desapareció de la faz de la tierra hace ya 207 años.

La Hermandad Penitencial tuvo antaño su propia morada en la ermita campestre de la Santa Vera Cruz, denominación que también tenía entonces la cofradía berciana, que estaba situada en La Era. Se trata del cruce de caminos de la Vereda Real de Galicia que, procedente de Valer de Aliste, seguía hacia Santiago de Compostela por el entorno del Calvario y luego entre Campogrande y San Vicente de la Cabeza, y la Vereda de Alcañices a Benavente que cruzaba formando una cruz de Bercianos en dirección a Riofrío de Aliste por Val de Rodrigo

La ermita, como poco, ya existía en el siglo XV y así lo refrendan las cuentas del año 1600 donde se advierte de la necesidad de proceder a su reparación. Vamos que ya llevaba años de vida. Siete años después, en 1607, los problemas del santuario no solo no habían mejorado, sino que habían ido a peor pues flaqueaba el muro lateral y peligraba una de las esquinas, por lo cual se mandó reparar.

Urna del Santo Entierro de Bercianos

Urna del Santo Entierro de Bercianos / Ch. S.

Al parecer los cofrades no hicieron mucho caso pues en 1613 se insistía de nuevo en la necesidad de consolidar un muro contratando para ello a un cantero que lo levantase, pero el estado debería de ser bastante ruinoso ya que mientras tanto tuvieron que apuntalar la pared. Antes, en 1609, se había mandado hacer el blanqueó a la puerta "de suerte que esta aseada".

Hacia 1690 se rehizo uno de los muros, época en la que según los manuscritos de la época se pintó "la alcoba del Santo Cristo". En 1691 se hacía el portal que fue contratado al carpintero Jerónimo Luis. Llegados a 1709 se ordenaba reparar la cubierta; "al presente está con necesidad de reparos precisos como es trastejar y maderarse". Una vez más el mandato volvía a caer en saco roto pues se volvía a pedir en 1710 y en 1712.

Finalmente se hizo tras la dura reprimenda, amenazas incluidas, del Visitador de Compostela: "Mandó a los mayordomos de esta cofradía y a los cofrades de ella que dentro de los dos meses hagan componer la ermita y de no hacerlo así al dicho término se demolerá y se procederá a lo que haya lugar". En la Visita de 1717 ya estaba "reparada y compuesta".

A lo largo del siglo XVIII los cofrades de Bercianos cuidaron la ermita, aunque a su modo, haciendo las reparaciones convenientes, pero sin gastar mucho dinero en materiales, ayudando al albañil a cambio de lo cual la cofradía les daba la comida y la bebida. Hacia 1788 y1789 un pintor portugués cobro 410 reales por pintar la ermita de la Cruz. Se aprovecho la ocasión de que había llegado para hacer otros trabajos en la iglesia de San Mamés.

Cofrades de Bercianos

Cofrades de Bercianos / Ch. S.

Manuel Cid y Monroy fue el último Visitador del Arzobispado de Compostela que, en 1791, más concretamente a principios de verano, visitó la ermita de la Santa Vera Cruz. En 1800 se mandaba de nuevo su arreglo para poder decir misa en ella invirtiéndose 250 reales en losas de pizarra para poner el piso y otros 250 reales para su compostura.

La Guerra de la Independencia le daba la puñalada definitiva y ya en 1813 se trasladaban todas las pertenencias de la cofradía de la Santa Vera Cruz a la iglesia de San Mamés donde en el lateral del Evangelio se hizo un retablo para colocar la Urna con el Santo Cristo y la Virgen de la Soledad. Era la crónica de una muerte anunciada que llegaría solo seis años después.

En 1819 llegaba su final: "Habiéndose informado al Señor Visitador que en las inmediaciones de este pueblo se halla una ermita que se titula del Santísimo Cristo de la Cruz arruinada y que solo puede servir para capa de maldades, mando que al momento se demuela y se venda la piedra y demás concerniente a ella y se agregue su valor a la iglesia y fábrica de San Mamés".

Así finalizaba una historia de al menos 319 años, siempre durante la pertenencia de la Vicaria de Aliste y por lo tanto de Bercianos al Arzobispado de Compostela, de la que fueron participes no solo los feligreses bercianos y de otros pueblos alistanos si no también los canteros y segadores gallegos que bajaban a Castilla y subían a Galicia a los que en unos de su más conocidos poemas les cantó la insigne poeta gallega Rosalía de Castro; y los peregrinos que procedentes del sur utilizaban la Vereda Real de Galicia para llegar a postrarse ante la tumba del apóstol en Santiago.n

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