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Nuez de Aliste muestra a las nuevas generaciones la molienda a la antigua usanza

Los antiguos molineros del pueblo recuperan la tradición en el "Molino Fillival", iniciativa promovida por la asociación cultural "Fuente Grande"

Los molineros del pueblo muestran cómo funciona el antiguo molino.

Los molineros del pueblo muestran cómo funciona el antiguo molino. / Benita Fernández

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

Nuez de Aliste

Nuez de Aliste, localidad fronteriza con Quintanilha, allá donde las aguas internacionales del río Manzanas marcan la "Raya Húmeda" entre España y Portugal, es uno de los pueblos alistanos con más cauces fluviales lo que le llevó antaño a ser también uno de los lugares con más molinos harineros de agua, algunos de los cuales siguen aún en funcionamiento.

La iniciativa ha corrido a cargo de la Asociación Cultural "Fuente Grande" de Nuez de Aliste, entidad presidida por Alberto Fernández Trabazos, que desde su creación se ha convertido en una de las grandes dinamizadoras de la vida social y comunitaria en una localidad donde más y mejor han perdurado las tradiciones, muy en particular el folclore tradicional.

Los participantes en la iniciativa se congregan en el entorno del molino.

Los participantes en la iniciativa se congregan en el entorno del molino. / Benita Fernández

El "Fillival" es un molino con vida, gracias a los cuidados, y llegando la primavera primero se convocaba una "Facendera", donde los voluntarios pusieron su granito de arena a prestación personal para que siga luciendo en todo su esplendor tras un duro invierno marcado por las fuertes lluvias y las grandes avenidas. Un ejemplo de colaboración al estilo de los antiguos concejos o facenderas para limpiar el entorno y preparar la antigua maquinaria para que el agua pueda seguir haciendo el milagro de convertir el grano en harina.

Para iniciar la primavera, qué mejor cosa que recuperar las antiguas tradiciones y costumbres consuetudinarias y comunitarias, no solo por la vital importancia de mantenerlas vivas, sino también por el hecho de transmitirlas a las nuevas generaciones de alistanos y alistanas, para que los niños, adolescentes y jóvenes conozcan y sientan como suyos y algo propio los valores endógenos heredados de sus ancestros, padres y abuelos, como el eslabón de oro de la cadena que garantice la trasmisión intergeneracional garantizando su supervivencia.

Uno de los molineros comprueba el funcionamiento del antiguo molino.

Uno de los molineros comprueba el funcionamiento del antiguo molino. / Benita Fernández

La "Fuente Grande" organizó para ello una jornada de molienda tradicional alistana bajo la coordinación, como guía, de un entusiasta, Abel Fernández Domínguez. Quienes así lo desearon pudieron hacer la excursión desde la plaza la Moral. Una agradable ruta campestre de alrededor de 2,5 kilómetros donde Abel no solo guío magistralmente a los participantes, sino que también les ayudó a interpretar el maravilloso paisaje de Nuez, un término que se un auténtico paraíso natural, más aún en primavera, ayudándoles también a descubrir la toponimia local, enseñándoles los nombres tradicionales de los distintos pagos.

Majestuoso el entorno del molino "Fillival" donde algunos de los últimos molineros del pueblo se encargaron de ofrecer una demostración en esencia pura de la molienda, a la antigua usanza, como ya se hacia allá por el año 1750 en tierras alistanas: Julián Lorenzo, Pedro Martiáñez, Felipe Parra, José Manuel Méndez, Juan Antonio Borges y Antonio Pérez.

Ya en el "Fillival" se abría la "Chapaza" que dejaba pasar el agua procedente del "Cubo" y la "Zuda" hacia el "Rodezno" (Redrueno) que, a su vez, mediante su eje vertical, dando una y mil vueltas por la fuerza hidráulica, iba moviendo la muela molendera sobre la muela estanca logrando el milagro de la conversión de los granos de trigo en blanca harina.

Los molineros del pueblo hacen una demostración del mecanismo de molienda.

Los molineros del pueblo se disponen a verter el grano en el antiguo molino. / Benita Fernández

Ya a mediados del siglo XVIII, numerosos eran los molinos en los pueblos con ríos cuando en torno a 1750 se realizó el Catastro del Marques de la Ensenada, siendo la molienda una actividad vital para la supervivencia de las familias alistanas pues no solo se podía moler el grano de cebada y centeno para los animales domésticos, sino el trigo también para que las mujeres pudieran amasar el pan casero en los hornos de adobe que calentados con leña había en muchas de las casas.

Entre los molinos de Nuez estuvieron los de "Ujo", "La Vega", "Tío Cabalero", "Los Fidalgos" y "Fillival". La magnifica conservación de algunos de ellos convierten al pueblo en un lugar ideal para revivir, recordar y trasmitir la molienda tradicional gracias a iniciativas como la que en este caso concreto ha llevado adelante la asociación cultural .

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