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Industria láctea

Los ganaderos zamoranos reciben las primeras ofertas a la baja en el precio de la leche: hasta 7 céntimos menos

Para las organizaciones agrarias bajar 7 céntimos es una contradicción en un contexto deficitario: "Bastantes pocas explotaciones quedamos ya"

Alertan de que estas políticas solo contribuyen a auhentar el ya de por sí difícil relevo generacional

Una ganadera zamorana en la sala de ordeño robotizado.  | JORGE HERNÁNDEZ

Una ganadera zamorana en la sala de ordeño robotizado. | JORGE HERNÁNDEZ

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Los ganaderos zamoranos han comenzado a recibir las primeras ofertas a la baja en los precios de la leche que se concretan en caídas de 7 céntimos de euro. Los primeros avisos procedentes de Galicia no han tardado en llegar a Castilla y León, empezando por la provincia leonesa para extenderse posteriormente a profesionales de Palencia, Ávila y la propia Zamora. Unas presiones que, aseguran las organizaciones agrarias, "no se van a tolerar" al tiempo que advierten que lo que se está comprometiendo es la viabilidad y el futuro de un sector que no llega a los 600 profesionales en el conjunto de la comunidad. En 2020, los productores de vacío de leche rozaban el millar.

"¿Cómo es posible que nos pidan producir más leche a menos precio?". Tanto COAG como UPA reparan en la contradicción de amenazar con rebajas de los precios en origen en un contexto en el que la Federación de Industrias Lácteas (Fenil) pedía reforzar la producción de leche incorporando 300.000 vacas más en el plazo de una década.

Para Aurelio González, secretario general de UPA Castilla y León, la estrategia responde a un "intento descarado" por parte de la industria láctea de "aumentar sus márgenes de beneficios sin ninguna justificación": "Y esto no se puede consentir ya".

En opinión de Jorge Hernández, responsable de vacío de leche de COAG en Castilla y León, este movimiento "no se explica". "Llevábamos un par de años con precios dignos" si bien, puntualiza, en ningún momento ha venido motivado como un intento de impulsar y reconocer la importancia del sector, sino "simplemente porque les hacía falta leche". Los actuales contratos han permitido a los profesionales afrontar nuevas inversiones "que en una granja de leche son muy necesarias", pero que ahora se ven, una vez más, comprometidas.

Explotación zamorana de vacas lecheras.

Explotación zamorana de vacas lecheras. / Jorge Hernández

Si bien asegura que el ganadero ha perdido ya cierto "miedo" a cambiar de empresa, la presión ante la cercanía de la renovación de los contratos (con fecha 31 de marzo) en un producto perecedero al que hay que darle salida sitúa al profesional en una posición de "indefensión".

Las primeras ofertas se están rechazando, si bien se teme que la presión ejercida especialmente en las explotaciones de menor tamaño (en su mayoría se concentran en Galicia y que "pueden ser las que tengan más problemas", frente a las de tamaño medio-grande que caracterizan al sector en Castilla y León) les lleve a ceder. Desde UPA apelan a la "responsabilidad" de la industria y animan a los ganaderos a que no acepten estas propuestas a la baja "porque no hay motivos".

Con todo, el temor a que se vuelva a repetir el denominado "Cártel de la Leche" una década después es más que real "porque parece que se han puesto todos (la patronal y la industria) de acuerdo". Desde la Unión de Pequeños Agricultores consideran que "flaco favor se hace al sector ganadero con esta política" y aseguran que la solución pasa por "garantizar la continuidad de las explotaciones" en Zamora, Castilla y León y España para no depender únicamente de las importaciones. "Bastantes pocas ganaderías quedamos ya".

La receta es muy clara en opinión de Hernández, de COAG: "La única forma para que las explotaciones sean rentables pasa por un precio digno". Sin esa premisa, asegura, el relevo generacional se verá abocado al fracaso en un trabajo que requiere estar los 365 días al año. "Sería mucho más práctico que la industria se centrara en incentivar la llegada de gente joven que no dedicarse a bajar el precio".

Las continuas presiones sobre los profesionales del sector no solo ahuyentan la llegada de nuevos profesionales –que en la ganadería se corresponden casi siempre con la figura de la sucesión de padres a hijos–, sino que genera una fuga en favor de otros sectores como el de la producción de carne. Una línea que sigue la senda de "30 años de maltrato al sector" y que contrasta, una vez más, con la llamada a incrementar el número de reses: "¿No somos capaces de que se queden los que están y pretenden que se generen 3.000 explotaciones nuevas?", ironiza.

Por el momento, las organizaciones ya han dado los primeros pasos y desde UPA se ha recurrido a la Comisión Nacional de Mercados y Competencia, al tiempo que llaman a las administraciones autonómicas que vigilen estas prácticas con controles rigurosos para limitar la cuantía de las importaciones de leche procedentes de otros países de Europa.

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