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PROYECTOS DE FUTURO PARA LA RAZA ASNAL ZAMORANO-LEONESA

Camarón, el burro zamoranoleonés que ahuyenta al lobo en Sayago: "Las ovejas se resguardan bajo su lomo"

La llegada del burro zamorano-leonés "Camarón" ha evitado muchos quebraderos de cabeza a la explotación de Miguel Santos en Fariza que ha sorteado los ataques del lobo al grupo que custodia el équido. Antaño empleada como animal de carga, esta raza resurge como potencial disuasor en explotaciones de extensivo.

Arriba y sobre estas líneas, el ganadero Miguel Santos supervisa el grupo de ovejas que pastan junto al burro zamorano-leonés «Camarón». Abajo, Jesús de Gabriel, en la granja que Buleza tiene en Torres del Carrizal.  | VÍCTOR GARRIDO

Arriba y sobre estas líneas, el ganadero Miguel Santos supervisa el grupo de ovejas que pastan junto al burro zamorano-leonés «Camarón». Abajo, Jesús de Gabriel, en la granja que Buleza tiene en Torres del Carrizal. | VÍCTOR GARRIDO

Fariza / Torres del Carrizal

Camarón llegaba hace una década a la explotación de la familia Santos Alfonso en Fariza con una labor que se ha ido fortaleciendo con el paso de los años: la de protector del rebaño. La presencia de este burro zamorano-leonés parece, cuando menos, ahuyentar a los depredadores naturales de las ovejas que forman parte de la empresa familiar integrada en la quesería ecológica artesanal La Faya, lobos incluidos.

"Durante el tiempo que llevamos con él, el grupo no ha sufrido ningún ataque", relata Miguel Santos. En una comarca como es Sayago en la que la presencia del cánido es permanente, la incorporación de un burro supone una medida preventiva para las explotaciones en extensivo. También una oportunidad de futuro para una raza autóctona en peligro de extinción. De los dos ataques que la explotación familiar ha sufrido en los últimos años, ninguno ha sido en presencia de Camarón.

La medida también ha mostrado su efectividad en la granja de Buleza en Torres del Carrizal. La cooperativa zamorana mantiene en estos momentos a una treintena de ejemplares entre madres y crías en una zona con presencia de varios ejemplares del carnívoro. Explica Jesús de Gabriel Pérez, secretario de la Asociación Nacional de Criadores de Zamorano-Leonesa (Aszal), que, en un momento en el que "el lobo se ha extendido por buena parte de la provincia", la presencia de un burro en las cabañas ganaderas supone "una herramienta inicial" que aporta mayor seguridad en monte abierto.

La aversión innata del burro hacia los cánidos es por todos conocida, si bien su uso como ahuyentador es testimonial. La línea de trabajo impulsada por Aszal –y que incluye la elaboración de quesos a partir de leche de burra o su uso en pastoreo para la limpieza de terrenos– busca salvaguardar el futuro de una raza que menguó coincidiendo con la llegada de la mecanización y que ahora encuentra nuevos nichos y oportunidades.

Burro pastor, ahuyentador

Jesús de Gabriel en la granja de burros de raza zamorano-leonesa que Buleza tiene en Torres del Carrizal. / Víctor Garrido

En su día, Camarón llegó casi de casualidad a esta familia sayaguesa. De padre zamorano-leonés, el ejemplar impone con su presencia y sirve de guía y custodia de las reses de reposición que no se separan de él pese a ubicarse en una parcela de 16 hectáreas de extensión. En total, 136 cabezas pendientes de todos y cada uno de sus pasos hasta el punto de que "llegan a meterse debajo del burro".

Un comportamiento que de Gabriel asocia su carácter gregario que le impulsa a juntarse con otros herbívoros "por eso es una medida que intentamos ofrecer a los ganaderos, en especial a los de vacuno con el fin de protegerse del paso de algún lobo errante". Su introducción debe realizarse, puntualiza, de manera gradual en recintos separados y siempre alejado del momento de la paridera así como de la presencia de perros guardianes.

Burro pastor, ahuyentador

Miguel Santos con el grupo de ovejas de reposición de su explotación en Fariza de Sayago. / Víctor Garrido

La apuesta supone, además, toda una declaración de intenciones en favor de la convivencia entre especies: "Evidentemente para un ganadero de extensivo, la presencia del lobo provoca quebraderos de cabeza, pero en el momento en el que apuesta por implementar medidas de disuasión, está contribuyendo a su continuidad sin descuidar la protección de su rebaño".

Aunque reza el refranero que "de un burro una coz, y si te descuidas, dos", como todo, la receta no es mágica, por lo que desde Aszal animan a complementarlo con otras herramientas.

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