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Un torero zamorano de cómic

Lorenzo Pascual García "Belmonteño", natural de Belver de los Montes, es el protagonista que inspiró el tebeo "A las cinco de la tarde. Un hombre, un siglo, una pasión", publicado por "Diábolo Ediciones" y primera novela gráfica de temática taurina, que recoge una parte de la trayectoria y múltiples anécdotas del diestro zamorano, que fue popular en América.

Lorenzo Pascual García «Belmonteño», durante su alternativa.

Lorenzo Pascual García «Belmonteño», durante su alternativa. / Cedida.

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La tercera edición del Día del Cómic y del Tebeo se ha celebrado el pasado 17 de marzo. Una fecha que el Gobierno de España estableció en 2022 para "reconocer el valor, el peso de su historia y la importancia en el contexto actual, la diversidad, creatividad y calidad" de este tipo de publicaciones.

"A las cinco de la tarde", el primer cómic con temática taurina, está protagonizado por un torero zamorano, Lorenzo Pascual García "Belmonteño", natural de Belver de los Montes.

"Un hombre, un siglo, una pasión" es el subtítulo de esta novela gráfica pionera —publicada en 2014— que narra la vida y trayectoria, aunque ficcionada, del nacido en la localidad zamorana el 10 de agosto de 1921.

Esta primera novela gráfica ambientada en el mundo de los toros fue publicada por "Diábolo Ediciones" cuando el torero contaba con 92 años, por lo que pudo llegar a contemplar su vida en formato viñeta en la obra realizada al alimón por el guionista Manuel López Poy y el dibujante Miguel Fernández Vázquez. Aunque, tristemente, "Belmonteño" falleció a los pocos meses y no llegó a saber del éxito que cosechó el libro que relata su historia.

Un torero zamorano de cómic

El torero Lorenzo Pascual "Belmonteño", vestido de luces. / Cedida.

"Hicimos una edición conjunta y lo publicamos también en italiano, en francés y en alemán". Explica Lorenzo Pascual, hijo del torero, director de "Diábolo Ediciones" y editor del cómic que, en su momento, "tuvo mucha repercusión" y llegó a salir en el Telediario y en la portada de algún periódico, al tratarse de una temática novedosa en este tipo de publicaciones, como recuerda.

"Sorprendentemente, fue muy bien. Todo el mundo me decía: estás loco, un cómic de toros, quién lo va a comprar. Y yo no pensaba que se fuera a vender tan bien, pero luego el interés fue grande, tanto en reseñas como en ventas", cuenta el editor.

Además, rememora que, sobre todo en Francia y en Italia, también salieron algunos artículos "de larga extensión" en revistas taurinas y en algún periódico, "y también fue bien".

A su ya avanzada edad había quien le decía "tienes que escribir un libro" porque Lorenzo Pascual era un hombre que "tenía mucho recorrido porque estuvo mucho tiempo por América toreando y tenía muchas anécdotas, muchas historias".

"Cuando yo empecé con la editorial de cómics, se me ocurrió que "igual era más sencillo, en vez de escribir un libro, contarlo así, a modo de cómic, que va a ser más llamativo y nos centramos en los aspectos más anecdóticos y va a estar bien", cuenta el hijo y editor.

Por lo que le propuso la idea a una dupla de autores con los que ya había trabajado anteriormente: Manolo López Poy y Miguel Fernández Vázquez.

Un torero zamorano de cómic

El torero Lorenzo Pascual, con el cómic "A las cinco de la tarde". / CEDIDA.

"Manolo vino dos veces a hacerle entrevistas a mi padre para que le contara historias y fue un poco un proceso colaborativo de los autores y mi padre y mío también", explica Lorenzo Pascual hijo.

Por su parte, el guionista, Manuel López Poy, explica que Pascual le contó que "era la historia de su padre, que había sido torero, estuvimos hablando y a mí me interesó, sobre todo, que no fuera un torero de renombre, sino que era un torero más, creo que pasó prácticamente desapercibido en la historia de la tauromaquia y me interesó mucho el personaje, tuve dos entrevistas con él, y a partir de ahí, me puse a trabajar el cómic con Miguel Fernández, que era el dibujante", recuerda.

Para alguien que no tenía contacto con el mundo de la tauromaquia, como es el caso de López Poy, el proceso de elaboración del guion del cómic fue "complejo e interesante".

"Tuve que ponerme desde cero, empecé a acumular información, sobre todo, para que el fondo saliese bien porque la historia fundamental era la del personaje y entonces sí que fue una experiencia muy curiosa, porque te adentras en un terreno del que no tienes ni idea y del que tienes que documentarte bien, porque corres un montón de riesgos de meter la pata, de decir cosas que no son, y ahí yo creo que trabajé bastante a fondo todo lo que fue la documentación del mundo taurino", cuenta el guionista.

Un torero zamorano de cómic

Un torero zamorano de cómic / Cedida.

"Cuando escribo, me acerco al personaje con las herramientas del periodismo y me interesa mucho, sobre todo, el reto de sacar historias de gente normal porque este era un hombre muy normal. Cuando me dijeron que era un torero, me imaginaba la típica vida de farándula, nocturnidad, excesos,... y este era un hombre muy sobrio, muy tranquilo, muy amante de su profesión, el típico niño que quiso ser torero desde pequeño, o contra viento y marea, y eso fue lo que más me interesó de meterme en esta historia", explica López Poy sobre el acercamiento al protagonista del cómic.

Lorenzo Pascual "Belmonteño" tomó la alternativa el 12 de septiembre de 1946 en Zamora con "Avión", un toro de la ganadería zamorana "Villagodio Hermanos". Su padrino fue Manuel Álvarez "Andaluz" y el testigo, Antonio Bienvenida.

Llegó a torear con figuras de la época, como Manolete, Rafael Ortega o el propio Bienvenida y, como cuenta su hijo, "conoció a muchos toreros importantes".

Un torero zamorano de cómic

Boceto del torero para el cómic. / Cedida.

Aunque el grueso de su carrera como matador de toros lo hizo en América. "Él se fue a América, estuvo muchos años allí y la verdad es que fue muy conocido en Colombia, en Bolivia, en Perú... estuvo en muchos países de América mucho, mucho tiempo", recuerda su hijo, que señala que, aquí, en España, "toreó menos".

Al principio, "Belmonteño" toreó "por todos esos pueblos (de Zamora), ferias y tal, por Toro, que ya es más grande, estuvo más tiempo. Hasta que ya salió de Zamora y fue a otros sitios", relata su hijo.

Cuando volvió a España, se casó y "se retiró joven", en 1956. "Tuvo, además, la mala suerte de que, por lo visto, en la última corrida que iba a torear aquí, el toro pilló a los dos toreros que iban con él y tuvo que matar los seis toros", cuenta Lorenzo Pascual hijo una de las muchas anécdotas que plagan la vida y trayectoria taurina de su padre.

Como aquella en la que, cuando toreaba un toro en Armenia (Colombia), el astado saltó al tendido y, subiendo tras él, allí le dio muerte el zamorano.

Como él mismo contó en una entrevista que le hicieron en vida, la agencia EFE mandó la noticia a España y "dio la vuelta al mundo porque era una cosa original".

Esta y otras anécdotas las recoge el cómic "A las cinco de la tarde", una publicación de 88 páginas que se divide en cuatro capítulos de muy taurino nombre: "Genio y figura (1921-1939)", "Hambre y cornadas (1939-1946)", "Sol y sombra (1946-1949)" y "Ovación y silencio (1949-1956)".

Belmonteño toreó, entre otras plazas importantes, en Las Ventas. "A mí me dijo que en la plaza de Barcelona, la que ahora es el centro comercial, Las Arenas, toreó como veintitantas tardes seguidas. Llama la atención ahora, pero me imagino que antes era más frecuente. Es curioso también porque, como hemos ido muchos años al Salón del Cómic de Barcelona, que se celebraba justo al lado de la plaza de Las Arenas, él la llegó a ver ya transformada en el centro comercial. Y es la última página con la que despedíamos el cómic, que, claro, era curioso porque dice: ‘aquí que estuve hace tantos años toreando tantas tardes y ahora, mira, ahora está lleno de tiendas’", cuenta el hijo y editor.

Su hijo también destaca que su padre tenía una página con foto en el Cossío. "Luego yo vi una edición más resumida de esto, en la que decían que había sido muy buen novillero, pero que luego, de matador, no había sido tan bueno. Pero él, de matador, en realidad, aquí en España, no estuvo tanto, estuvo más en América y las corridas que había allí, en Colombia, en México, en Bolivia... en esa época, no trascendían aquí", relata Lorenzo Pascual sobre la trayectoria taurina, inmortalizada en viñetas, de su padre.

Un hombre que se puso el nombre artístico en honor a su pueblo "y un poco en honor también a Belmonte", su gran ídolo y espejo. "Un hombre, un siglo, una pasión", dignas de darles el color inmortal de una viñeta.

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