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Un laboratorio confirma la liberación de amianto en un céntrico edificio de Tábara: "Tenemos el veneno a pie de calle"

Un vecino acusa al Ayuntamiento de "silencio administrativo" ante la denuncia sobre la degradación de la cubierta de uralita en la antigua fábrica de botones

Las muestras recogidas este pasado mes de febrero determinan la presencia de crisotilo, también conocido como amianto blanco

El material fibroso, si se rompe o se manipula sin protección, libera fibras microscópicas en el aire que, si se inhalan, pueden causar "enfermedades pulmonares graves"

"La pregunta es si va el Ayuntamiento va tener la decencia de proteger a sus ciudadanos o va a seguir permitiendo que Tábara respire veneno por pura desidia"

Estado de la cubierta de la antigua fábrica de botones.  | CEDIDA

Estado de la cubierta de la antigua fábrica de botones. | CEDIDA

El tejado de uralita de un antiguo edificio situado en el casco urbano de Tábara está liberando fibras de amianto al aire y, como consecuencia, exponiendo a la población a un riesgo "alarmante" para la salud pública. La batalla que viene lidiando José María Fernández Andrés, vecino del municipio, por la retirada de los restos de amianto en el tejado del céntrico edificio, ha terminado por darle la razón, avalada por el veredicto científico del Laboratorio Echevarne de Valladolid, homologado por la Dirección General de Trabajo.

El análisis de unas muestras recogidas este pasado mes de febrero, procedentes de restos de una cubierta desprendida en el edificio de la antigua fábrica de botones de Tábara, confirma la presencia de asbesto, específicamente crisotilo, también conocido como amianto blanco. Se trata de un material fibroso que, si se rompe o se manipula sin protección, libera fibras microscópicas en el aire que, si se inhalan, pueden causar "enfermedades pulmonares graves".

Edificio de la antigua fábrica de botones de Tábara

Edificio de la antigua fábrica de botones de Tábara / Cedida

Lo detalla el informe encargado personalmente por Fernández Andrés ante la "inacción" de administraciones, conocedoras de la situación denunciada sobre la cubierta de uralita en el céntrico edificio del que es vecino. "El resultado del Laboratorio Echevarne no es una suposición; es una certeza científica" precisa.

"Lo que resulta verdaderamente alarmante no es solo la presencia del material, sino su estado. El informe pericial es tajante: hablamos de desprendimiento de restos de cubierta. Para quien no esté familiarizado con la toxicidad del asbesto, esto significa que el material ha perdido su integridad y está liberando activamente fibras microscópicas al aire. Fibras que una vez inhaladas, no abandonan el cuerpo y pueden derivar en enfermedades pulmonares letales" incide Fernández Andrés.

Detalle de la cubierta del edificio de Tábara

Detalle de la cubierta del edificio de Tábara / Cedida

El denunciante de estos hechos apela a la Ley de Residuos 7/2022, que obliga a los propietarios a la retirada inmediata de amianto, cuando éste presenta deterioro o ha finalizado su vida útil. "Más aún, obliga a los ayuntamientos a censar y priorizar la erradicación de estos focos de alta peligrosidad antes de 2028. Estamos en 2026, y en Tábara tenemos el "veneno" a pie de calle, degradándose día tras día ante la mirada de vecinos y transeúntes".

José María Fernández Andrés denuncia el "silencio administrativo" del Ayuntamiento de Tábara que "ha dado la callada por respuesta" a la denuncia sobre la presencia de residuos de amianto degradado en el edificio situado en la calle Vistahermosa número 7 y al "demoledor" informe del laboratorio. En el escrito, al que se adjunta el resultado del análisis de muestras, el vecino solicita que se proceda a realizar "una inspección urbanística y sanitaria urgente" en el inmueble. Que se dicte una orden de ejecución al propietario para la "retirada inmediata y segura" de los restos de amianto y la estabilización de la cubierta a través de una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto).

Fragmentos de la cubierta caídos al suelo

Fragmentos de la cubierta caídos al suelo / Cedida

No ha habido respuesta municipal, a pesar de que los sucesivos informes previos relacionados con el estado del edificio, tanto del arquitecto municipal como del Servicio de Arquitectura y Urbanismo de la Diputación de Zamora como del Seprona de la Guardia Civil–antes de que el vecino sufragara de su bolsillo el análisis del laboratorio–, coinciden en que para determinar que el material debe ser retirado, se necesita un análisis concluyente realizado por un laboratorio acreditado.

A la vista de la inspección ocular, los técnicos determinaban que no se podía concluir que las placas de fibrocemento estuvieran en mal estado y, por tanto, perjudicar a la salud. Era necesario un análisis de friabilidad y contenido en amianto de las placas de fibrocemento.

A la vista de que el Ayuntamiento de Tábara no lo encargaba, fue el propio vecino denunciante de los hechos es que facilitó la prueba determinante que acreditara la peligrosidad real del material y, en su caso, ordenar la retirada. "El Ayuntamiento ya tiene la prueba sólida. La pregunta es si va a tener la decencia de proteger a sus ciudadanos o va a seguir permitiendo que Tábara respire veneno por pura desidia".

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