Los carteros rurales alistanos, un oficio en peligro de extinción
Daniel Ferreira fue el primer funcionario de Correos en Alcañices y Bernardo Fernández y su hija Carmen los últimos en desplazarse en yegua campo a través. En la actualidad tan solo hay cinco profesionales para atender a 79 pueblos. Los trabajadores se concentrarán mañana viernes a las 9 de la mañana frente a la oficina de Correos en Alcañices

Tomás Castaño y su furgoneta Mercedes DKW con la que llevaba la correspondencia de la estación de San Pedro de las Herrerías a Alcañices / Chany Sebastián
Los carteros rurales, alma, corazón y vida de los pueblos de "La Raya" de España y Portugal, parte imprescindible de sus aconteceres y su historia como juez y parte, han ido languideciendo arrastrados por el "progreso" y las nuevas tecnologías de la información hasta convertirse en una especie en grave peligro de extinción para desgracia de las Tierras de Aliste.
En una comarca natural como la alistana con una orografía marcada por grandes serranías de cumbres borrascosas, valles y riberas vertebradas por ríos como el Aliste, Frío, Cebal y Mena, los caminos de herradura y de rodera eran la única senda transitable para los medios de transporte de cada época. Primero fueron las caballerías (yeguas, caballos y burras) hasta llegar las bicicletas BH y ya, en el mejor de los casos, las motocicletas "Sangla" o las furgonetas "DKW" de Mercedes en las que el correo postal compartía espacio con los viajeros.
La puesta en marcha el 24 de septiembre de 1952 del primer tramo de la línea del ferrocarril Zamora-La Coruña supuso un antes y un después, ya que el "tren correo" pasó a llevar la correspondencia que iba dejando en las estaciones o apeaderos de la comarca (Carbajales, Losacio, San Martín, Ferreruela, Abejera, Sarracín, Las Torres y San Pedro de las Herrerías) desde donde los carteros rurales asumían la misión de llevar las cartas a los pueblos.
El primer cartero oficial de Alcañices hasta 1962
Daniel Ferreira Carretero, nacido en Moldones el 28 de febrero de 1920, pero desde muy joven afincado en Figueruela de Abajo, fue el primer cartero oficial (funcionario) de Alcañices y de Aliste. Convertido en un alistano errante, obtuvo la plaza de Correos y Telégrafos en Madrid, un logro que le llevó de transitar por los caminos terragueros a los pasillos empedrados de la capital. Alistano de pura cepa, en cuanto tuvo la oportunidad pidió y obtuvo el traslado a la villa de Alcañices.

Daniel Ferreira Carretero fue el primer cartero funcionario de Aliste en Alcañices / Chany Sebastián
El señor Daniel se convirtió así en una institución y en una estampa viva e histórica de la capital alistana vistiendo orgulloso el uniforme reglamentario con su gorra de plato convertido en un "súper héroe" que llevaba las buenas y malas noticias protegidas por su capa y en su cartera de cuero.
Su jornada laboral no tenía horarios y su labor era incansable, acudiendo varias veces al día a la oficina central para completar los repartos, recorriendo las calles y casas alcañizanas con la puntualidad de quien sabe que cada carta llevaba una esperanza. Por desgracia, fallecía muy joven allá por el año 1962, dejando a su viuda al frente de una familia numerosa. Dos de sus hijas, María y Concepción Ferreira Fernández, continuarían tiempos después su labor en Correos.
El amor nacido entre cartas
El 20 de febrero de 1964 tomaba posesión como cartero el histórico Tomás Castaño Fernández, nacido por casualidad el 29 de enero de 1926 en la casa de su abuela materna en Santa Ana, ya que sus padres Vicenta de allí natural y Andrés de San Román (Sanabria), tras casarse se asentaron en Alcorcillo. Un adelantado a su tiempo, fue primero aspirante a cura (una noche duró en el seminario de Zamora el 12 de septiembre de 1940), pastor, capataz de Patrimonio Forestal del Estado, taxista y cartero para terminar como agente del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (Icona) en la Sierra de la Culebra.
En los 50 adquirió una furgoneta Mercedes DKW con la que recogía la correspondencia en la estación ferroviaria de San Pedro de las Herrerías y desde allí la repartía a los carteros locales de Mahíde, Figueruela de Arriba, El Poyo, San Vitero, San Juan del Rebollar y Alcañices. Trabajaba en la oficina alcañizana 6 horas y ya a las 19 horas tenía que entregar las cartas recogidas por los pueblos en San Pedro.
Complementaba la cartería con el traslado de viajeros al tren, incluidos los que llegaban de tierras lejanas para ver curadas sus manqueras por Simón Díez y Domingo, los curanderos de San Cristóbal. Su sueldo solía rondar las 2.000 pesetas al mes.
Tomás cambio la brisa de la llanura del campo de Aliste por los aires de la Sierra de la Culebra dejando vacante una plaza de cartero que se ganaba mediante oposición su mujer María Fernández Alonso, nacida el 26 de diciembre de 1948 en Figueruela de Arriba. Un amor propiciado por el correo, pues se conocieron cuando esta trabajaba en la "Fonda de la Tía María" en San Pedro de las Herrerías.
Tomas Castaño conoció el amor al llevar las cartas de San Pedro a la villa de 1964 a 1969. Su mujer María Fernández se hizo con su plaza de cartera
Paradojas del destino, María obtuvo la plaza que dejó vacante en Correos su marido en 1969 y de hecho ella fue la primera mujer alistana con título de cartera a la vez que una de las primeras en sacarse el carnet de conducir para desplazarse con su flamante Seat 1500. En 1991, la familia se traslada a Alcañices donde ejerció hasta 2001 en que Correos pasaba de ser administración directa a empresa pública.
Su padre Francisco Fernández repartió a lomos de una mula el correo por Figueruela de Arriba, Figueruela de Abajo, Moldones y Villarino Manzanas desde la posguerra hasta fallecer en 1956. Como el sueldo no era gran cosa, tuvo que alternar el oficio con la labranza y la ganadería.
El cartero de San Vitero desde 1941
Francisco Poyo Rodrigo adquiría nada más terminar la Guerra Civil, más concretamente el 20 de agosto de 1941, el nombramiento con el número 20.463 como cartero de San Vitero, labor que ya desempeñaba desde el 29 de octubre de 1940. Resulta extraño, pues si nació como pone el documento en 1860 habría entrado de cartero con 80 años, una longevidad extraña para la época.
Bernardo Fernández Gabella, el último cartero alistano a la antigua usanza, nació en Fradellos de Aliste el 21 de junio de 1920 ejerciendo en un inicio de zapatero. Entre 1960 y 1977 fue uno de los carteros más históricos de la comarca, dado que su misión consistió durante 17 años en recoger la correspondencia en el apeadero de su pueblo para luego tener que cruzar campo a través varias serranías para entregar y recoger las cartas en Valer, Flores, Gallegos del Río y Puercas.
Bernardo fue el último cartero que utilizó una yegua campo a través para llevar las cartas de Ferreruela a Valer, Flores, Gallegos y Puercas
Salía de su casa a las 10 de la mañana y regresaba a las 6 de la tarde tras recorrer alrededor de 35 kilómetros montado en su mansa yegua. Dejó de ejercer tras un accidente en el que se rompió una pierna falleciendo el 28 de enero de 2011. Fue el último servicio de Correos a caballo de España, al más puro estilo del oeste americano, ya que la única manera de ir de Ferreruela a Valer era cruzando las sierras por "Las Fraguas".
Al retirarse Bernardo Fernández Gabella le relevaba su propia su hija Carmen Fernández Carbajo que, nacida en 1948, desarrolló su labor como cartera durante 32 años, desde 1977 hasta 2009, en que se jubilada, en una primera etapa también con la yegua, luego ya en coche.
De plantar pinos a 37 años repartiendo cartas
Cartero alistano histórico fue también Juan Lorenzo Folgado, más conocido como "Pacheguín", natural de Sarracín, donde nació el 27 de septiembre de 1945. Con solo trece años trabajó en la repoblación forestal de la Sierra de la Culebra plantando pinos para emigrar a Madrid hasta que tuvo que regresar para hacer la mili en suboficiales en Zamora. Cumplido el servicio, se asentó en Sarracín para relevar al señor Mateos Santos Gallego.
Entró en Correos como interino del 1 de abril de 1970 al 31 de septiembre de 1975 en que obtenía el puesto en propiedad hasta el 31 de julio de 1980 que pasaba a ser funcionario. Recogía y entregaba la correspondencia en la estación del ferrocarril y en una primera fase atendía a Sarracín, Campogrande, San Vicente de la Cabeza y Bercianos, agregándole luego Riofrío y Abejera.
Posteriormente, pasaba a la oficina de Tábara donde prestaba servicio en las calles "Abrazamozas" y "Generalísimo". Su última etapa le llevó a Alcañices atendiendo al barrio de "Santa Teresa" hasta jubilarse con 37 años de servicio en 2007.
Marcelino Mezquita Fernández, de San Juan del Rebollar, heredó el oficio de su padre José, en su pueblo y en Tola. Sus últimos años prestó su magnífico servicio en el municipio de Gallegos del Río dejando un recuerdo imborrable como excelente cartero y como una magnífica persona. Josefa Manzanas Cerezal, su mujer, también es cartera y continúa en activo.

Los últimos carteros alistanos / Chany Sebastián
Cinco carteros para atender a 79 pueblos
Muestra del declive de los siempre queridos carteros rurales está en que actualmente Correos solo mantiene a cinco operarios para atender a 79 pueblos, una auténtica barbaridad que, aparte de sobrecargarles de trabajo, no permite prestar el servicio con una calidad digna.
Los alistanos y alistanas defienden un trabajo digno para ellos y un servicio público universal de calidad, por lo cual mañana viernes, a las 9 de la mañana, sus paisanos se concentrarán junto a ellos a las 9 de la mañana frente a la oficina de Correos en Alcañices para apoyarles bajo el lema: "Vuestra labor no es solo repartir cartas, es obtener el vínculo humano en nuestros pueblos, ser compañía y ser servicio público, un servicio que está en grave peligro. Porque defender a los carteros es defender nuestra dignidad y nuestros derechos".
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