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Una ganadera de Zamora se libra de pagar una deuda de 465.306 euros gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad

La autoridad judicial "perdona" a la titular de una explotación la deuda contraída con entidades bancarias y crediticias, a las que tuvo que recurrir para mantener la actividad

La pérdida de cabezas de ganado o el incremento de costes de luz, agua o piensos llevó a la mujer a una "situación insostenible y de asfixia" que motivó el cierre de la empresa

Sede de los Juzgadosd e Primera Instancia e Instrucción de Zamora.

Sede de los Juzgadosd e Primera Instancia e Instrucción de Zamora. / Archivo

Una ganadera zamorana no tendrá que abonar una deuda de 465.306 euros que había contraído con entidades bancarias y crediticias para mantener su explotación, que finalmente tuvo que cerrar. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Zamora "ha perdonado" la deuda a la ganadera, resolución que se enmarca en la Ley de la Segunda Oportunidad.

La ganadera zamorana decidió en 2013 poner en marcha una explotación y, durante años, logró mantener el negocio gracias a la financiación recibida de entidades bancarias. De hecho, como matiza, "al principio iba bien".

Seis años más tarde, en 2019, la concurrencia de una serie de circunstancias, tales como la reducción drástica de una cuarta parte de las cabezas de la explotación por "bajas repentinas", a pesar de las numerosas desinfecciones en las instalaciones, o los incrementos del coste de la electricidad, el agua y los piensos, que provocaron una disminución importante en su margen de ganancias.

"Acabé con el agua al cuello", lamenta la ganadera, que tuvo que recurrir a la financiación adicional de entidades crediticias para hacer frente a los pagos derivados de su actividad y del sustento de su familia, que dependía exclusivamente de los ingresos derivados de la explotación.

Su situación se volvió insostenible y, en noviembre de 2024, ante la imposibilidad de alimentar a los animales, decidió cerrar la explotación y cesar la actividad. "Fueron muchos años de sufrimiento; siempre pensaba que la situación iría mejor, pero no lograba levantar cabeza", reconoce la ganadera, quien también sufrió el "acoso telefónico" por parte de las empresas de recobro de deudas y de las entidades bancarias, vulnerando el derecho de los consumidores a la protección de su privacidad y dignidad.

Un año antes, la ganadera había escuchado hablar por primera vez de la Ley de la Segunda Oportunidad, pero "por miedo y algunas opiniones contradictorias no di el paso en ese momento", aunque tras el cierre de la explotación, decidió recabar más información y se puso en contacto con Bergadá Abogados.

La abogada que ha defendido a la empresaria zamorana, Marta Bergadá, reconoce que cuando su clienta "llegó a nuestra boutique legal estaba en una situación límite" y, aunque había decidido emprender en un sector complejo como el de la ganadería, "siempre intentó salir adelante pese a las adversidades y para hacer frente a sus obligaciones".

Las deudas "rompieron todas las ilusiones" de la ganadera y comprometieron su futuro, situación límite que, como recalca la abogada, viven muchos ganaderos "atrapados entre el aumento de costes y la falta de margen económico para mantener su explotación".

No obstante, según Bergadá, la documentación aportada reflejaba que "se trataba de una deudora de buena fe y podía acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad", así que se inició el correspondiente procedimiento judicial.

Recientemente, la titular del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 2 de Zamora ha "perdonado" la deuda contraída, decisión que ha provocado una "alegría enorme" en la ganadera, ahora, afronta el futuro "con mucha más tranquilidad".

Por su parte, la abogada reconoce que "el caso de esta clienta es un ejemplo claro de cómo la Ley de la Segunda Oportunidad puede devolver la estabilidad a quienes han perdido su negocio y acumulan deudas imposibles de atender. Muchos ganaderos no se atreven a dar el paso por desconocimiento o porque creen que no tienen opciones, pero resoluciones como esta confirman que la justicia entiende la realidad del sector: unos costes operativos cada vez mayores y márgenes de ganancias cada vez más reducidos.

Por tanto, para Bergadá, la sentencia dictada en el caso de la ganadera zamorana "puede servir de guía para otras personas que atraviesen la misma situación”.

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