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Tere Guerra Pino, escritora de Sayago con parálisis cerebral: "Odio dar pena"

Bajo un cuerpo extremadamente limitado por el trastorno neurológico late una mente inquieta, curiosa y rebelde

Con su quinto libro recién editado, "Amores diferentes", la autora sayaguesa alza la voz por la inclusión

Tere Guerra Pino, durante la entrevista en su casa de Sogo de Sayago.

Tere Guerra Pino, durante la entrevista en su casa de Sogo de Sayago. / José Luis Fernández

Acaba de cumplir 49 años y Tere sigue "al otro lado de la ventana", una certera descripción del espacio desde el que divisa el mundo la escritora sayaguesa y explica el título a su primer libro en el año 2004.

Sus padres, Vicente y Ángela, fueron orgullosos testigos de aquel bautizo literario, hace más de dos décadas, que descubrió a una joven despierta y libre, irremediablemente limitada por una parálisis cerebral que afecta al movimiento y a la comunicación oral, pero no a su capacidad intelectual ni creativa.

Hoy la fotografía es distinta. Tere Guerra Pino ha perdido sus dos referencias, los pilares de la compleja vida que le impuso la enfermedad: "Lo peor fue cuando murió mi madre".

Es la primera vez que Tere flaquea en una conversación a ratos imposible, pues las reflexiones fluyen más deprisa que las palabras. "Tengo miedo a la idea de que me vea obligada a salir de casa; no quiero saber nada de centros ni residencias. No quiero ir a una cárcel", expresa con toda la crudeza y desde el doloroso recuerdo de experiencias que no fueron gratas.

"Para ciertos organismos no debo de existir", denuncia la escritora de la eterna sonrisa

Pero a la vez Tere es muy consciente de la dependencia que impone el grave trastorno neurológico que padece y la impide caminar, provoca movimientos involuntarios y descontrolados, dificultades a la hora de hablar; en definitiva, mantener un mínimo de autonomía.

En ausencia de sus padres, Antonia, con sus cuidados durante cuatro horas por la mañana, y su hermano Julio, que vive en el pueblo, son los baluartes de esta mujer de voluntad inquebrantable pero físicamente frágil como un pececillo en tierra.

Tere Guerra con Ramón Carnero en Sogo.

Tere Guerra con Ramón Carnero en Sogo. / José Luis Fernández

Un apoyo a todas luces insuficiente para una persona que requiere una atención prácticamente continuada, sin renunciar a "mis ratos de libertad", reivindica de forma obsesiva.

El problema es que económicamente para ella es inasumible el cuidado que requiere y vivir en un pequeño pueblo tampoco facilita las cosas. La ayuda que le reconoce la Ley de Dependencia está lejos de cubrir los gastos para el cuidado de una persona con tal nivel de discapacidad.

"Me gustaría vivir en Zamora pero, ¿cómo?", se pregunta la sayaguesa desde el salón de su casa de Sogo, arrodillada sobre un colchón donde se pasa la mayor parte del día acomodándose a una postura lo menos dolorosa posible.

Tere echa de menos "unas horas de piscina", a la que fue solamente durante el mes que le pudo pagar su madre hace unos años, que aliviaría el tono muscular y facilitaría el movimiento sin dolor. "Me gustaba mucho estar en el agua".

Pero la realidad es bien distinta y Tere resiste en su fortín de Sogo, el pequeño pueblo del municipio de Pereruela, donde transcurre la vida de esta escritora hecha así misma que se asoma al mundo casi exclusivamente a través de Internet.

Más que el ordenador, el móvil es ahora la principal herramienta desde la que Tere se comunica y está al día en las redes sociales.

"Pequeña quimera"

Cinco libros describen la trayectoria de una creadora que se revela contra la "discriminación" y de forma obsesiva defiende la "inclusión" y el "derecho a la libertad" de personas como ella.

"Mi pequeña quimera es decir a través de mis libros que la discapacidad existe y que no va a pasar nada si somos integrados en esta sociedad en la cual todos tenemos alguna dosis de locura", escribe Tere Guerra en el prólogo de su último libro, "Amores diferentes", que se ha presentado recientemente en la Biblioteca de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid.

La escritora sayaguesa con su quinto libro "Amores diferentes"

La escritora sayaguesa con su quinto libro "Amores diferentes" / José Luis Fernández

Esta institución se ha hecho cargo de la edición de una obra de relatos cortos donde, con el amor como eje transversal, la autora sayaguesa hila diferentes historias protagonizadas por personas con diversidad funcional.

"Amores diferentes" surge tras el homenaje dedicado a la escritora en el certamen literario Blacklladolid 2025, en reconocimiento a su trayectoria literaria y a su capacidad para visibilizar, a través de la palabra escrita, realidades vinculadas a la discapacidad, el amor, la dignidad y la autonomía personal. Una obra compuesta por una serie de relatos cortos en los que, con el amor como eje transversal, hila diferentes historias protagonizadas por personas con diversidad funcional.

La Universidad se ha sumado a la red de afectos con los que cuenta Tere y su universo de discapacidades físicas. Ramón Carnero, su confidente y sombra en la corrección de los textos en ocasiones incomprensibles por el imposible control de movimientos de los dedos a la hora de ponerlos sobre el teclado.

Un apoyo inquebrantable desde hace años, al que se suma la también sayaguesa Rocío Carrascal o el sacerdote Juan José Carbajo, promotor de un café solidario que ha recaudado fondos para ayudar en tantas necesidades básicas de Tere para poder vivir.

Gestos a los que la sayaguesa responde con agradecimiento, a la vez que echa en falta un apoyo de las instituciones que favoreciera la vida de una persona con tan serias limitaciones.

"Siempre me responden lo mismo, hay que meterme en un centro y no quiero eso, aunque temo que como las cosas no cambien al final ese vaya a ser mi destino", cuenta Tere.

"Para ellos es la solución más fácil, ¿pero no hay otra manera de ayudarme que manteniendo mi vida en mi casa o en un piso de acogida?", se pregunta. "Para las instituciones es más barato llevarnos a una residencia que facilitar la autonomía en nuestras casas. Yo estoy abandonada", prosigue con su relato descarnado.

"Para ciertos organismos no debo de existir", denuncia la escritora de la eterna sonrisa.

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