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Aliste llora a "Jatoño", el peón forestal fallecido en Mahíde

Vecinos y paisanos del trabajador de 66 años despiden al "guardián de la Sierra de la Culebra"

Siempre vivió en el pueblo, desde los 18 años trabajaba para la Junta y eran un gran aficionado a la pesca de la trucha

Juan Antonio Bazal Bazal "Jatoño", el guardián de la Sierra de la Culebra.

Juan Antonio Bazal Bazal "Jatoño", el guardián de la Sierra de la Culebra. / Chany Sebastián

Mahíde

La comarca de Aliste dio hoy último y emotivo adiós a “Jatoño”, un alistano de pura cepa, amante de su tierra, de sus valores y de sus tradiciones, fallecido en la mañana del pasado domingo mientras desarrollaba su labor profesional en la Reserva Regional de Caza “Sierra de la Culebra” en el recóndito paraje de “La Furnia” dentro del término de su propio y querido pueblo: Mahíde.

Juan Antonio Bazal Bazal nació en 1960 en Mahíde de Aliste, pueblo donde vivió la práctica totalidad de sus 66 años de vida, allí disfrutó de una infancia feliz y fue a la escuela para cursar la EGB (Educación General Básica), compartiendo siempre la vivienda con sus padres hasta que sus progenitores fallecieron. Persona abierta y sencilla, solía llevarse muy bien con todo el mundo y muestra de ello fueron las numerosas personas que asistieron a su funeral.

La iglesia parroquial de Santa María Egipciaca acogía un emotivo y multitudinario funeral oficiado por el párroco Marcelino Gutiérrez Pascual, donde la práctica totalidad de sus paisanos allí se dieron cita para despedir a Juan Antonio junto a su familia: su hermano Luis Bazal Bazal, sus sobrinos Noa y Luis, su hermana política Alicia Vega, sus sobrinas nietas Valentina y Adriana, su tía Consuelo y Jesusín.

Don Marcelino tuvo emotivas palabras de recuerdo para “Jatoño” haciendo hincapié en lo buena persona que era y las buenas acciones que siempre hizo por los vecinos de Mahíde. Sus propios primos y compañeros de Medio Ambiente (asistieron alrededor de una treintena) portaron a hombros el féretro del finado desde la iglesia hasta el camposanto.

El cura don Marcelino alabó en la homilía su carácter bondadoso y las muchas y buenas acciones que hizo a los vecinos del pueblo

Entre ellos, el actual Guarda Mayor de Medio Ambiente de Zamora Andrés Castaño Fernández paisano y amigo del fallecido, pues también nació en Mahíde: “Jatoño era una persona muy sencilla y humilde, muy querida por todos, niños, jóvenes y mayores, un ejemplo a seguir, siempre dispuesto a echar una mano en el pueblo a quien lo necesitaba. Era muy buena gente y deja un grato e inolvidable recuerdo para todos. Nunca le olvidaremos”.

Aunque en su Documento Nacional de Identidad ponía Juan Antonio siempre fue conocido cariñosamente como “Jatoño”, un hombre de Mahíde de toda la vida, al que si lo conocías nunca te dejaba indiferente, cortés y bondadoso, trabajando siempre en pleno contacto con la naturaleza y el medio ambiente, comenzando muy joven, con solo 18 años, en el puesto del “Alto Ferreros” en la parte más alta del entorno de la Sierra de la Culebra que hay entre Figueruela de Arriba y Mahíde.

Desde allí pasó ya al puesto de vigilancia oficial que hay situado en la Sierra de la Culebra en el lugar donde está situado el repetidor de TV y las torretas de telefonía móvil entre La Torre y Villardeciervos, donde estuvo durante muchos años en los veranos como vigilante de incendios en lo que profesionalmente se denomina Peón Escucha.

Durante un tiempo, aproximadamente un año, se desplazó a trabajar en la provincia de Soria para regresar, la tierra le tiraba mucho, a trabajar en una cuadrilla de peones que había en la localidad de Ungilde (en comarca Sanabria) y de esta pasó a otra que hay en Ferreras de Abajo.

Juan Antonio Bazal Bazal "Jatoño" en una jornada de pesca.

Juan Antonio Bazal Bazal "Jatoño" en una jornada de pesca. / Chany Sebastián

Ya desde hace aproximadamente tres años, trabajaba como peón especializado en la Reserva de Caza “Sierra de la Culebra” como peón especializado. Solo un día antes había estado en la subasta de caza en Villardeciervos hablando con unos y con otros, con todos, pues era una persona muy abierta y conocida. La Sierra de la Culebra, donde trabajaba, como Aliste, donde viví, formaban parte imprescindible de su vida.

El domingo salió a trabajar y se encontraban en plena sierra haciendo un comedero automático alimentado con placas solares para que salga el cereal o el maíz para dispensar la comida a los animales salvajes varias veces al día.

A media mañana se sentaron a la orilla del hoyo a almorzar, todo muy bien, y el compañero le enseño en el teléfono móvil cómo montar el comedero. Hecho esto, se separó el compañero a dejar el móvil sobre una piedra para seguir trabajando y cuando se dio la vuelta "Jatoño" se había caído de bruces dentro del hoyo. Viendo que todavía respiraba lo intentó reanimar mientras llamaba al 112, pero cuando llegó el helicóptero -era la única manera de acceder hasta allí- fue demasiado tarde.

Soltero, “Jatoño” era una persona muy querida en Mahíde, muy aficionado a la práctica de la caza y de la pesca en su tiempo libre. Como pescador, de los buenos, recorría numerosos cotos de pesca tanto de la comunidad autónoma de Castilla y León y Galicia para poder pescar muy en particular grandes ejemplares de truchas. Una actividad de la que se sentía orgulloso y solía ser casi siempre uno de los principales temas de conversación con sus paisanos y amigos.

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