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Villanueva de Valrojo se viste de humor en sus números cómicos

El Domingo Gordo discurre en Villanueva de Valrojo entre las carreras de los Carnavales de Cencerros, los disfraces y la música tradicional

Villanueva de Valrojo

El Carnaval de Villanueva de Valrojo puso su nota de humor en el Domingo Gordo con los números cómicos que arrancaron una sonrisa de vecinos y visitantes que se acercaron hasta el enclave villandurgo. Los Carnavales de Cencerros continuaron con sus carreras por el pueblo, a lo largo de todo el día.

Con mucho humor desfilaron desde un lavadero de coches que pasó a burbuja todo el parque móvil de la comarca, desde el camión de bomberos hasta la casa de muebles y del camión avícola, hasta los monstruos de las galletas. Los números se hicieron esperar pero finalmente salieron a la calle en plena actuación de RonDuero Folk y el baile de las mujeres con el traje carballés y alistano. Entre los espectadores que presenciaron la salida de los Carnavales, Villanueva dejó espacio para medio centenar de vecinos de Portugal en ruta.

Si los monstruos de las galletas recordaron los años 70, Heidi, Clara, El Abuelo, la señorita Rotettenmeier, Niebla triunfaron en la programación infantil unos años después, y en esta ocasión se bajaron de las montañas de los Alpes para visitar la Carballeda.

Una congregación de brujas en comandita, algún cuervo misterioso acompañado de dama, pequeños superhéroes y pequeñas superheroínas de la tele echaron unas carreras por la plaza. Pequeños dragones y princesas no faltaron en este domingo de Carnaval. Los apicultores hicieron gala de su oficio atontando a las abejas con el humo por toda la carretera, de la iglesia al salón, espantando moscones y avispas. Ni sonrisas, ni fiyuelas, ni pellizcos de los cencerros, ni gaitas de Atrapallada faltaron en este día carnavalero.

En los viejos tiempos "el día que se salía a pedir los chorizos por todas las casas, la juventud no entraba en casa, se quedaban a dormir en el pajar hasta el día siguiente" contaba una de las vecinas de la plaza. "Los jóvenes de ahora están cansados" y el cansancio vino por la larga noche de sábado donde los disfraces bailaron y se pasearon por el salón de los Antruejos.

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