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Tierra del Vino

Juventud tras la barra rural: el relevo generacional revitaliza los bares de Villaralbo y Gema

Samuel Pedrosa y Fabia de Brito ejemplifican el relevo generacional en uno de los sectores clave para la dinamización del medio rural como es la hostelería. Gema ha recuperado su bar tras el último cierre, mientras en Villaralbo, el Club de Jubilados ha logrado captar a clientela de Zamora e incluso Madrid

Samuel Pedrosa, chef al frente del bar del Club de Jubilados de Villaralbo.  | ALBA PRIETO

Samuel Pedrosa, chef al frente del bar del Club de Jubilados de Villaralbo. | ALBA PRIETO

Villaralbo / Gema

"En la vida me habría imaginado abrir un bar". Fabia de Brito es la primera sorprendida de verse al frente del único establecimiento hostelero abierto en la localidad de Gema. Natural de Cabo Verde, abandonó sus estudios de Telecomunicación en Francia para asistir a su madre en el establecimiento que regentaba, primero en Villaralbo y posteriormente en Madridanos.

Cuatro años después, reconoce que ha aprendido a "disfrutar" el día a día de un sector que, en el medio rural, discurre entre cafés, partidas y charlas varias. También entre el ocio de la diana electrónica y el futbolín que engrosa la oferta lúdica para los vecinos de la localidad y pueblos vecinos.

Con apenas 202 habitantes, el bar supone el epicentro de la vida social y cultural en Gema, una situación extrapolable al resto del medio rural zamorano que de continuo trata de sortear los innumerables escollos para mantener abiertos estos establecimientos más allá de la temporada estival. Sacar adelante la gestión de un bar rural se ha convertido en toda una hazaña, especialmente en los núcleos con menor población: "Nos las vemos y deseamos". Con todo, la suerte a veces sonríe con savia nueva dispuesta a demostrar que "si tienes ganas y trabajas, arriegarse puede salir bien", señala Fabia.

Fabia de Brito toma el relevo en el bar de Gema.  | ALBA PRIETO

Fabia de Brito toma el relevo en el bar de Gema. | ALBA PRIETO

Oportunidad de futuro

Para Samuel Pedrosa, tomar las riendas del bar-cafetería del Club de Jubilados de Villaralbo fue una "mera casualidad" que repetiría sin dudarlo. También una oportunidad para conciliar la vida laboral y familiar y, de paso, abrir las puertas a una clientela que se extiende más allá de los 300 socios (y subiendo).

A sus 31 años, explica el chef zamorano "lo bonito que es mover a gente de Zamora, incluso de Madrid al pueblo. Eso te llena". Su reciente participación en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) le ha dado un nuevo impulso a un bar en el que los domingos "no hay libre una mesa desde las 11 de la mañana hasta las 9 de la noche".

El chef zamorano Samuel Pedrosa con los premios "Vamos de setas y "Cocinando con castañas".

El chef zamorano Samuel Pedrosa con los premios "Vamos de setas y "Cocinando con castañas". / Alba Prieto / Alba Prieto

"Aquí había un fuego y una plancha, nada más". Pasar de los típicos montados a elaborar de cero una carta creativa apostando por productos de la tierra le ha permitido dinamizar las puertas de un club que solo en el primer mes del año suma 16 incorporaciones, incluso de jóvenes de entre 20 y 30 años "que vienen y se traen sus propios juegos de mesa".

Otros, directamente se aventuran a recorrer 229 kilómetros desde la capital para degustar unos garbanzos con liebre o unas alubias con faisán para repetir la experiencia "y vuelta a Madrid, no sin antes de hacerse socios", recuerda Samuel.

La "cristalera" manda para los vecinos con una carta "muy económica" que combina tortillas, jeta, pinchos morunos, tiberios y guisos. Todo lo que se ve se consume y "de seis tortillas diarias que hago apenas tiro un par de pinchos", eso sí, siempre innovando más allá de los clásicos al apostar por combinaciones con boletus, chichas, bacon o de pulpo que "son las que más gustan". Alternativas diferentes que extiende a las bebidas, apostando por bodegas familiares con los que dar a conocer otros vinos más allá de los que habitualmente se sirven (y demandan) en la mayoría de establecimientos.

La carta, siempre visible y renovada, se ha convertido en el mejor reclamo para atraer a nueva clientela, también para abrir a los más reticentes a degustar nuevos platos. "¿Quién me iba a decir a mí que un hombre de 80 años fuese a probar una ternera al estilo tailandés con curry y leche de coco o al pollo al curry?".

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