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Las mujeres de Andavías desafían al fuego en el ancestral salto del piorno

Las cofrades imploran protección a Santa Águeda al brincar sobre las llamas durante un ritual con más de tres siglos de historia

El "salto del piorno" de Andavias en honor de Santa Águeda

Las mujeres de Andavías han revivido este viernes el ancestral ritual del salto del piorno, en el que encomendaron su integridad física e imploraron protección a Santa Águeda al desafiar a las llamas y brincar sobre una hoguera.

La incertidumbre marcó la jornada festiva, ya que las 24 mujeres de la cofradía de Santa Águeda llegaron a valorar la suspensión del salto del piorno, por las fuertes rachas de viento y las lluvias registradas por la mañana.

Finalmente, la adversa meteorología dio una tregua a las aguerridas mujeres de Andavías que, con valentía, destreza y decisión, cruzaron la línea de fuego y reivindicaron un legado con más de tres siglos de historia que perdura en el tiempo y que han logrado transmitido a las nuevas generaciones.

La jornada festiva fue inaugurada con una misa por las hermanas difuntas de la cofradía y, acto seguido, las participantes en la celebración compartieron una comida de fraternidad, que sirvió para estrechar aún más los lazos de unión entre las mujeres de Andavías.

Tras la comida de hermandad y sin perder de vista el cielo por si reaparecían las lluvias, las participantes decidieron seguir adelante con la programación de actos prevista y revivir el tradicional salto de la hoguera prendida con piorno (matorral seco), documentado desde el siglo XVIII.

Aunque todas las mujeres participantes comparten protagonismo en la fiesta, Soraya Martín fue la encargada este año de portar la bandera, mientras que María José González llevó la santa y Sonia Esteban, el espetón.

Las tres cofrades cedieron el testigo de organizar la fiesta del próximo año a otras mujeres de Andavías, por lo que la continuidad de la celebración se podrá perpetuar en el tiempo y consolidarse como de las tradiciones más arraigadas y estéticamente más bellas de cuantas se conservan en el medio rural zamorano.

Así, María José González tomó el relevo de Soraya Martín y «gobernó» la fiesta, arropada por las mayordomas, Isabel Gago y Rosario Vicente.

De forma individual o en grupo, las participantes en el rito saltaron con decisión la hoguera, considerada un símbolo de vida, purificación y renovación, que consume el pasado y alumbra el presente.

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