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La industria quesera en Zamora, obligada a importar la leche de cabra ante la falta de productores

El número de explotaciones de caprino en la provincia ha pasado de las 400 a 140 en las últimas dos décadas, lo que sumado al augen en el consumo obliga a la industria a importar esta materia prima

El encuentro ha servido para acordar la constitución de una mesa de trabajo que analice y aborde las mejores soluciones ventajosas para ambas partes

La Diputación de Zamora, organizaciones profesionales agrarias y la industria quesera abordan el déficit de produccion de leche de cabra en la provincia.

La Diputación de Zamora, organizaciones profesionales agrarias y la industria quesera abordan el déficit de produccion de leche de cabra en la provincia. / Víctor Garrido

El drástico descenso de productores locales de leche de cabra se traduce en la lógica preocupación para la industria quesera. Una situación han trasladado a la Diputación de Zamora en un primer encuentro que ha contado también con la presencia de las organizaciones agrarias COAG, UPA, Asaja y UCCL Zamora.

Sobre la mesa, estudiar posibles soluciones a un "problema estructural" que la provincia viene arrastrando desde hace dos décadas. Y es que en este periodo de tiempo, Zamora ha pasado de contar con más de 400 explotaciones de caprino a las 140. "Con las 15.000 cabras que hay poco se puede hacer", resumía a LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA Lorenzo Rivera, presidente provincial de COAG. La consecuencia lógica se traduce en la importación de leche procedente de otros territorios (Extremadura, Granada, Murcia o incluso de Grecia en calidad de primer país productor tan solo por delante de España).

"Hay que hacer algo porque no actuar es dejar morir al sector". La falta de relevo generacional, las sucesivas crisis de precios unido a las condiciones laborales conducen a una drástica reducción en el número de operadores que coincide con una creciente demanda de este producto por parte del consumidor. También con el auge de la feria Fromago, reconocida a nivel nacional e internacional cuando "hace 10 años nadie apostaba por algo así".

Durante el encuentro se ha acordado constituir una mesa de trabajo y emplazarse a nuevos encuentros para continuar abordando posibles soluciones que impulsen la llegada de nuevos productores y el necesario relevo generacional. Desde las opas incidían en la necesidad de garantizar la rentabilidad y estabilidad como imperativo a la hora de incentivar a los futuros titulares que deben hacer frente a la inversión inicial para poner en marcha la explotación.

De izquierda a derecha, lorenzo Rivera (COAG), Javier Faúndez, Aurelio González (UPA), Antonio Medina (Asaja) y Antonio Rodríguez (UCCL).

De izquierda a derecha, Lorenzo Rivera (COAG), Javier Faúndez, Aurelio González (UPA), Antonio Medina (Asaja) y Antonio Rodríguez (UCCL). / Víctor Garrido

La garantía de contar con un precio mínimo garantizado –sumado a un apoyo técnico– podría ayudar a acabar con la incertidumbre que lastra a los actuales productores y recuperar la cabaña caprina en la provincia. En opinión de Rivera, el modelo fundamental pasaría así por fijar "contratos a largo plazo".

El presidente de la Diputación, Javier Faúndez, destacaba la importancia de asegurar la producción a una industria con "las mayores plantas instaladas en nuestra provincia". "Aquí se cierra el ciclo: se produce la leche en las instalaciones ganaderas de esta provincia, se transforma el queso, se crea el trabajo y se vende". Por ello, ha animado a trabajar para alcanzar condiciones "ventajosas" para ambas partes, incorporando un nicho de negocio que se va perdiendo y que permitiría incorporar a jóvenes al mundo rural, generando crear riqueza y asentando población.

"Lógicamente al que en un futuro vaya instalar una explotación ganadera tenemos que ofrecerle certidumbre y unas condiciones que le permitan sacar adelante su proyecto y su familia, muy importante, en medio rural de la provincia", apuntaba.

Déficit generalizado

Apunta Rivera que el descenso de operadores es generalizado a nivel nacional y "no solo en Zamora". Y advierte: "La cabra está con la luz roja encendida desde hace tiempo, pero detrás viene el ovino y, quizás, el vacuno". Un primer acuerdo incluye abordar también la problemática del descenso del conjunto de la cabaña ganadera, motor económico de la provincia.

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