Así eran en los pueblos pequeños de Zamora los hospitales de pobres y peregrinos: el ejemplo de Sejas de Aliste
Sin médicos ni enfermeros, los antiguos hospitales rurales atendían a enfermos sin recursos, prestaban dinero y hospedaban a los peregrinos que hacían el Camino de Santiago

Fachada de los restos del antiguo Hospital de San Jerónimo de Sejas de Aliste.| Cristina Manías Fraile
Cristina Manías Fraile
En el pasado, los pequeños hospitales rurales eran fundaciones piadosas donadas por particulares. No había médicos ni enfermeros, tampoco quirófanos ni salas de espera. No eran hospitales tal como los entendemos hoy, sino instituciones benéficas que cobijaban a enfermos pobres que no tenían dinero ni familia que les atendiera. Además, ejercían de albergue de sacerdotes y romeros que estuvieran de paso. Y para financiarse, gestionaban su patrimonio e incluso realizaban préstamos como si de un banco se tratara.
En la comarca de Aliste llegaron a coexistir en el pasado cinco hospitales de estas características en las poblaciones de Alcañices, Rabanales, Nuez, Samir de los Caños y Sejas. Poco o nada queda de ellos. En algunas localidades apenas se recuerda ya su existencia.
Sin embargo, en Sejas todavía se mantiene en pie el edificio principal del antiguo hospital y se conocen algunos datos sobre su historia y funcionamiento por la investigación llevada a cabo por el historiador Pedro García Álvarez, experto en archivos históricos y fondos documentales, así como por la información recogida en el libro "Alba y Aliste en la visita de don Manuel Cid y Monroy. 1791" publicado por la editorial Semuret, y por la investigación de José Lorenzo Fernández, recogida en el libro "Ermitas y Cofradías. Religiosidad local en Sayago, Aliste y Alba (Zamora) durante la Edad Moderna", publicado por la Fundación Florián de Ocampo.
Fundado en el siglo XVI por el párroco del pueblo, tenía cuatro camas, un hospitalero y un mayordomo
Esta institución en Sejas de Aliste recibía el nombre de Hospital de San Jerónimo y fue fundada en el siglo XVI por el Licenciado Andrés Martínez de Mora, párroco de Sejas, que dejaba su casa para ser utilizada como hospital y aportaba rentas para gestionar su mantenimiento. Se desconoce la fecha exacta de fundación, pues en 1620 ya se había perdido la escritura fundacional, pero se cree que pudo ser hacia 1550.
En 1619 el hospital contaba con una renta de 15.995 maravedíes y estaba en pleno funcionamiento. Disponía de cuatro camas, dos de ellas en la planta baja y otras dos en sendas habitaciones en la planta alta. Eran camas de madera con colchones de estopa y cobertores blancos palentinos. El edificio estaba integrado por la casa de la "calle de Conzejo" y una capilla dedicada a San Jerónimo.
El hospital disponía de un mayordomo, posición ocupada siempre por algún vecino de Sejas nombrado el día de Año Nuevo, que desempeñaba el cargo durante un año entero. Se encargaba de recaudar las rentas, que debía presentar al sacerdote y al vicario de Alba y Aliste. El cargo estaba remunerado, recibiendo 2.224 maravedíes en el siglo XVII y una cifra inferior, 1.122 maravedíes, en el XVIII.
También se disponía de un hospitalero o encargado de hospital, que era la persona que se encargaba del cuidado y limpieza de las dependencias, además de atender a las personas enfermas sin familia y sin dinero, cuidando de ellos hasta su curación o fallecimiento, y a las visitas, ya fueran sacerdotes u otros religiosos que estuvieran de paso, así como romeros y peregrinos.
En 1618 el hospitalero cobraba 1.496 maravedíes anuales por este trabajo y gozaba de privilegios en el pueblo, ya que no tenía que pagar tributos ni cargas municipales, ni tampoco acudir a las guardias que se establecían.
El hospital se financiaba con el interés de los préstamos concedidos a vecinos de Sejas
En el siglo XVII, en dos ocasiones diferentes, los vicarios que visitaron Sejas aconsejaron al mayordomo la compra de colchones de lana y de buenas mantas para utilizar en las visitas de sacerdotes, frailes y personas notables. Mientras que los colchones de estopa y las mantas de buriel, de peor calidad, se debían seguir utilizando para los pobres.
El hospital también se encargaba de repartir limosnas entre los necesitados. En 1620 se daban 100 reales al año en la Pascua de Navidad y en la Pascua de Flores (el nombre que se daba antiguamente a la Pascua de Resurrección). Y en 1636 se añadieron 100 reales más en el día de San Juan Bautista.
Para el mantenimiento económico del hospital se concedían censos consignativos a los vecinos de Sejas y de localidades cercanas, que consistían en una especie de créditos hipotecarios con intereses de entre el 3% y el 5%. Es decir, el hospital actuaba como una especie de banco privado cobrando intereses por los préstamos.
Esto suponía su principal fuente de ingresos, si bien las crisis económicas que sacudieron la zona provocaron dificultades para cobrar los censos y, por tanto, para recobrar el dinero prestado.
Esto desencadenó el declive económico del hospital en el siglo XVII, teniendo que suprimirse primero el trabajo del hospitalero y más adelante también el del mayordomo por no poderse pagar sus salarios, por lo que no pudieron seguir atendiendo a los enfermos.
Entre los años 1754 y 1759 se reformó el edificio, construyéndose un tejado nuevo, un horno de adobe, una chimenea y una escalera, además de empedrarse el suelo
Esta crisis económica provocó que durante el siglo XVIII dejara de ejercer como hospital, aunque seguía repartiendo limosnas entre los necesitados hasta 1740, año en que el vicario ordenó eliminar también estas dádivas.
Entre los años 1754 y 1759 se reformó el edificio, construyéndose un tejado nuevo, un horno de adobe, una chimenea y una escalera, además de empedrarse el suelo. Pero a finales del siglo XVIII ya estaba en estado de abandono y no había dinero para poder realizar nuevas reformas. Parte del patrimonio del hospital fue vendido en 1791 para obtener dinero para construir la nueva iglesia de Sejas y cuatro años más tarde se demolió la capilla de San Jerónimo, que se hallaba en ruinas.
En 1800 se declaró extinguido el hospital de manera oficial. Se calcula que había estado en funcionamiento en torno a 250 años, si bien llevaba unos 80 sin poder cumplir su función principal de asistencia, curación y albergue de enfermos pobres.
El edificio principal se estuvo utilizando hasta hace unas décadas como vivienda para los sacerdotes de Sejas, siendo vendido a particulares en 1964.
Esta edificación disponía de una balconada de madera adornando su entrada, apoyada sobre una laja vertical de pizarra. El exterior estaba revocado y en el muro lateral disponía de una especie de escudo con la figura de una cruz con animales alados, así como figuras geométricas en la parte superior del muro, bajo el voladizo del tejado.
En la actualidad, este edificio se mantiene en pie, pero ya ha perdido el tejado y la balconada. Si no se emprende alguna acción de conservación, el inexorable paso del tiempo y el clima continuarán quebrantando sus gruesos muros hasta vencerlos y hacerlos caer.
El día que se derrumben esas paredes, se perderá un símbolo de aquella antigua sociedad rural zamorana que, aunque fuera humilde, también era solidaria y compasiva y que, siglos antes de que existiera un sistema de seguridad social estatal, cubrió las necesidades de pobres y peregrinos para que dispusieran de un techo, una cama, un plato de comida y una mano amiga que les acompañara en el proceso de sanación o en el lecho de muerte.
- Los presuntos autores del incendio de Fermoselle que arrasó 10.000 hectáreas son tres excursionistas
- Vacas sueltas en San Román: los vecinos denuncian la rotura de una tubería por parte de animales que 'campan a sus anchas
- Tomás García, el nómada alistano que salvaguarda la trashumancia: 'Esto ya está perdido; a mí me gusta lo que hago, pero no es rentable
- El rebaño de Tomás vuelve a casa
- No pedimos comodidad, sino que nuestros hijos puedan estudiar': la lucha de una madre sayaguesa para asegurar el transporte escolar en la FP
- ¿Cuándo viene el banco móvil de Caja Rural a mi pueblo? Lista de la ruta que harán las oficinas
- Dos incendios intencionados y uno en investigación durante la tarde de este sábado en Zamora
- El fuego en Zaresa evidencia las carencias del corredor de Roales: el Ayuntamiento reclama tres bocas de incendios