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Antonio Luis, un torero zamorano truncado por una lesión

El natural de Castro de Alcañices fue novillero y llegó a lidiar unas 65 novilladas sin caballos y 14 con picadores, además de un total de 12 festivales, entre las temporadas de 1962 y 1971. La alternativa en Zaragoza a manos de Santiago Martín "El Viti" estaba apalabrada, pero un daño en el talón de Aquiles hizo añicos ese sueño

"Tenía todo a mi favor", responde junto a un asentimiento de cabeza Antonio Luis, uno de los novilleros nacidos en la provincia de Zamora el siglo pasado. Pero "yo tuve muy mala suerte con las lesiones", se lamenta ante la perspectiva, ya lejana, de no haber podido continuar su carrera profesional en la tauromaquia tras unos nueve años toreando tanto sin caballos como con picadores.

Antonio Luis, natural de Castro de Alcañices, se fue a Madrid para trabajar cuando tenía 17 años.

Aunque había tenido su primer contacto con la tauromaquia de niño, en su pueblo, donde su padre, junto con un socio, organizó una novillada en una ocasión, y en cuyas cercanías, como Alcañices o Fonfría, vio otras, ya que, "en casa, había dos chicas sirviendo con mis padres y ellas me llevaban en brazos a los toros", se quedó "prendado" cuando se fue a vivir a la capital, donde residía cerca de la plaza de Vistalegre. "Las novilladas en Vistalegre me calaron mucho, cuando el Platanito, Palomo Linares, El Candi,...", recuerda.

En aquella zona, en los años 1962 y 1963, comenzó un breve periplo por las capeas en pueblos como Meco, Azuqueca de Henares o Cantalejo. "Había un señor que era bombero y llevaba a un torerillo, un tal Enrique Montánchez, y a mí, pero no nos dio más que dos o tres festejos y hasta que no me vine Salamanca no...", rememora.

Porque, cuando Antonio Luis pudo "ahorrar 2000 euros—de la época—, me cogí un coche y me vine a Aldeadávila". Estuvo allí en 1964 y 1965 y, en 1964, "ya me afiliaron en topografía. Yo estaba trabajando, pero si tenía que ir a torear unas vacas, no tenía problema". Y es que Domingo Fernández, un ingeniero de Iberduero, la empresa en la que trabajaba, se convirtió en su apoderado. "Eran gente técnica, no era gente taurina, pero eran amigos míos", dice de sus compañeros de trabajo.

En 1965, a Antonio Luis le tocaba ir a la mili, pero pidió una prórroga que le fue concedida y, ese año, debutó en Ledesma (Salamanca) como sobresaliente, en un cartel junto a Corredor y Fidel San Justo. Esa temporada también hizo el paseíllo, con el mismo papel, en Hervás (Cáceres), con César Rincón y Herrero.

Haciendo la mili en Tenerife, llegó a organizar allí una novillada en la que participaron cinco novilleros de la isla.

El 3 de octubre de 1965, se anunció en una novillada en Aldeadávila, "la única vez en la vida que ha habido toros allí", donde Luis toreó dos novillos: "el primero salió malo; al segundo, le corté los orejas y el rabo". Esa fue la primera de un buen puñado de tardes de triunfo en su esportón.

La siguiente temporada la inició con una novillada de oportunidad en Plasencia (Cáceres), en la que mató tres de los cinco novillos. "Luego ya vino Villarino, Aldeadávila,... Tuve unas 20 novilladas".

Y cinco fueron en la temporada de 1967, en localidades como las salmantinas Almendra o Ledesma, donde pudo torear por un permiso de la mili.

En 1968, toreó unas 25 novilladas. El 25 de julio de ese año, un novillo de Fraile le cogió en una novillada nocturna en Salamanca en la que toreaba con Platanito y Diego Bardón, "un torero psicodélico que toreaba con dos muletas". El novillo le dio una voltereta, "caí de culo y me lesioné la vértebra 2 de la columna, tuve esa lesión toda la vida".

El 20 de abril de 1969, debutó con caballos en Torremolinos, con una novillada de Rocío Martín. "En el primero, vuelta y en el segundo, una oreja", recuerda. Y repitió en la ciudad malagueña el día 27 con una de Cuadri.

Luego vinieron otras novilladas, como en Sopuerta (Bilbao), donde desorejó a los cuatro novillos que mató "porque el otro matador no se presentó", o en Almendra, una novillada que había ido de corrida de toros a Madrid y la rechazaron "porque era un poco justa". "Fue terrorífica", pero eso no le impidió cortar cuatro orejas.

También toreó en Eibar con Los Tulios, "un hierro muy duro", o una novillada de Tabernero de Paz, "que salió muy buena", en Ciudad Rodrigo, junto a Curro Vázquez y Antonio Porras. "Los novilleros famosos del momento eran ellos, yo era una novedad; sin embargo, corté cuatro orejas y un rabo". Y otras tres cortó en Guijuelo, en una novillada de Fraile con el exapoderado de Roca Rey Roberto Domínguez.

Luis inauguró la plaza de toros de Losar de la Vera (Cáceres), junto a Ángel Peralta y El Levantino. Allí cortó cuatro orejas, dos rabos y una pata a una novillada de Nicolás Mateo "muy buena". "La pata sería la última la penúltima que se ha conseguido porque luego se prohibieron".

Despidió la temporada el 12 de octubre en Ávila, con Jesús Muñoz y Curri de Camas.

El 5 de abril de 1970, debutó en Vistalegre, donde tuvo una vuelta en el primero y silencio en el segundo porque "estuve bien, pero fallé con la espada".

En el coso de Carabanchel le repetían el día 8, pero, cuatro días después, toreando en el campo, una vaca que "era un como un toro, pesaba 600 kilos", le cayó encima y le produjo cinco lesiones en el pie y en el talón de Aquiles. "Ahí ya acabó mi carrera", cuenta Antonio Luis.

Aunque intentó torear después en Valencia, "me pegaron dos volteretas los toros y ya tuvimos que cortar la temporada".

A la siguiente, volvió a torear alguna novillada y festival, pero esa lesión truncó la soñada alternativa, que le iba a dar Santiago; "cuando yo digo Santiago, siempre me refiero a El Viti porque fueron cinco años con él".

"Me seguía a todos los sitios donde toreaba porque luego yo todos los inviernos me los pasaba en la finca Traguntía con él toreando las vacas", dice de su relación con el torero salmantino el truncado torero zamorano.

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