Brandilanes mantiene la ancestral tradición de la hoguera comunitaria de San Amaro
Durante tres días y sus tres noches los vecinos mantuvieron encendida la lumbre para calentarse y asar las chorizas
La primera fiesta patronal alistana del año contó con la participación de trasmontanos llegados de Portugal

Procesión de San Amaro en Brandilanes. / Chany Sebastián
Brandilanes, localidad perteneciente al municipio de Fonfría, abrió un año más en pleno fragor del invierno las fiestas patronales en la comarca de Aliste que tendrán su punto álgido en la mayoría de los pueblos coincidiendo con la época estival: julio y agostos.
No en vano sentencia el refrán que “De los santos de enero San Amaro es el primero” y este año ha vuelto a hacer honor a su inclusión en el grupo de los “Santos de la Nieve” pues durante la noche del sábado al domingo, aunque fuera solo momentáneamente, los copos volvieron a caer allá por “La Raya” de España y Portugal donde Brandilanes y Ufanes ponen los límites entes la comarca de Aliste y la región de Tras os Montes y Alto Douro.
Con el frío como compañero de viaje festivo en plena inverniza año tras año el pueblo volvía a revivir un año más la hoguera de San Amaro. Primero los vecinos se tiraron al monte en busca de la leña de roble y al anochecer de las vísperas se chiscó la lumbre que se ha mantenido encendida ininterrumpidamente durante tres días con sus respectivas noches.
Comenzaron los festejos en la anochecida del viernes con el chiscado de la hoguera que los acompañaría durante todas las fiestas. Tras la cena familiar llegaba la primera verbena popular en las escuelas con la actuación del grupo Kronos de Salamanca ya habitual en los festejos, con concurso de disfraces y bingo.

Varios menores durante la recogida de leña para encender la hoguera de San Amaro en Brandilanes. / Chany Sebastián
El sábado los bailes nocturnos contaron con la actuación de la orquesta Saudade de Galicia. Cada madrugada, hacia las seis de la madrugada para los que aguantaron hasta el final tenía lugar el asado sobre las brasas de la lumbre de "las chorizas" de la última matanza y la panceta para ser degustadas luego acompañadas de buen pan y buen vino.
Entre los actos festivos destacaba la parte gastronómica con una comida de hermandad y convivencia en la que participaron en armonía la práctica totalidad de los vecinos y allegados por cortesía del coto de caza “El Águila”, junto con el concurso de vinos caseros de Brandilanes. Se recuperó la práctica de la tradicional tajuela y no faltaron los juegos de siempre para nos más pequeños y adultos, incluida la actuación del mago Julito Rapado.
Tras días de joldria la jornada dominical se aprovechaba para venerar por todo lo alto al patrono San Amaro con una misa y una procesión oficiadas por el párroco Pablo Cisneros, para despedir los festejos con el clásico vermut.
En unos tiempos donde los pueblos viven inmersos en la preocupante despoblación rural galopante que pone en grave peligro la supervivencia del medio rural, Brandilanes ha logrado estabilizarse e incluso ganar población empadronada y residente.

Hoguera de San Amaro en Brandilanes. / Chany Sebastián
Para encontrar el momento de mayor esplendor poblacional de Brandilanes tenemos que retroceder 115 años atrás cuando allá por los principios del siglo XX, en 1910, el pueblo lograba su punto álgido con 334 habitantes todo un logró para la época. Tras sufrir una brutal caída y cambiar del siglo XX al XXI con solo 87 habitantes la cosa, como en todos los pueblos, no sólo no mejoró, sino que fue a peor, tocando fondo durante la pandemia con 56 vecinos (31 hombres y 28 mujeres). A partir de ahí llegó la recuperación y hoy suma ya 85 habitantes (44 varones y 41 mujeres).
A ello ha contribuido la llegada a “La Casona” de Brandilanes de Aliste de la comunidad auto sostenible de contemplación, meditación, estudio y yoga en un entorno natural “Advaitavidya Kailas Ashram” procedente de Ametlla del Vallés en Cataluña cuya historia comenzaba allá por 2009 con el monje y maestro hinduista español Swami Satyanada Sraswuati con la práctica del vedanta y meditación para la transformación y el autoconocimiento, cuyos integrantes se han integrado magníficamente en Brandilanes.

Vecinos de Brandilanes. / Chany Sebastián
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