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Historia de la última tienda tradicional de Puebla de Sanabria

Vicente Morán Vasallo regenta un comercio situado en el casco histórico, el ultimo de la villa que sobrevive conservando la esencia de las antiguas tiendas

Vicente Morán Vasallo haciendo las cuentas a mano en el antiquísimo mostrador de su tienda.  | ARACELI SAAVEDRA

Vicente Morán Vasallo haciendo las cuentas a mano en el antiquísimo mostrador de su tienda. | ARACELI SAAVEDRA

Conserva sus estantes antiguos de madera pintados de verde, su mostrador de madera noble gastado, su balanza antigua de pesas, su suelo de tablas, su cortadora de bacalao… lo único nuevo es el datáfono para cobrar con tarjetas. Es el último reducto de las antiguas tiendas que sobrevive en Puebla de Sanabria.

Así es la última tienda tradicional del Casco Histórico de Puebla de Sanabria donde Vicente Morán Vasallo hace las cuentas a mano y atiende a los clientes. Un museo del siglo pasado entre cuatro paredes y un sótano almacén.

La histórica tienda de Comestibles y Alimentación Morán llama la atención de los turistas, orientada ahora a la venta de recuerdos y productos sanabreses…habones, setas, legumbres. Vicente recuerda "la mercancía en sacos, desde el azúcar, la harina, el café y hasta el arroz, sin faltar el ·membrillo San Lorenzo" que venía en latas. Ahora todo viene envasado en formato estándar.

Lo que llegaba al colmado en grandes sacos había que venderlo en fracciones de kilo. A demanda del cliente se pesaba con la balanza tradicional y las pesas de cuarto, medio y kilo. Allí están las medidas guardadas en un armario bajo el escaparate que da a la calle donde se muestra la balanza. El líquido que llegaba en bidones y barriles se vendía por cuartillos, medio lito y litro. La medida no ha cambiado pero sí el envasado. Todo llega en botellas y cartones.

El tendero junto a la balanza y otros objetos antiguos del histórico comercio.  | ARACELI SAAVEDRA

El tendero junto a la balanza y otros objetos antiguos del histórico comercio. | ARACELI SAAVEDRA

Olegario Morán, el padre de Vicente, fue quien compró el establecimiento hacia 1960 a los herederos de Pepe Belloso que databa de mediados del siglo XIX y comenzó el negocio de comestibles. Olegario procedía del pueblo de Ferreros y se afincó en Puebla, mientras que sus hermanos abrían negocios en El Puente. Vicente cuenta que en la época de la guerra la familia tenía tres vehículos dedicados al trasporte "y le confiscaron dos".

Su abuelo paterno se dedicaba al trasporte de terneras de Sanabria al mercado en Madrid, y "cerraba los camiones en el Paseo de Alfonso".

Esos dos vehículos requisados "no volvieron". Su padre tuvo que ir al frente del Ebro como conductor. "Un sargento se confundió y se pasaron a las otras filas. Una bala le rompió los cristales. Se salvó de recibir un tiro porque entonces las lunas de los coches eran partidos, eran dos cristales, y la bala entró entre los dos cristales y se desvió". A su padre le concedieron "una medalla de cobre".

Tienda histórica en Puebla de Sanabria

Tienda histórica en Puebla de Sanabria / Araceli Saavedra

Vicente cuenta que llegó a conocer a Pepe Belloso y aquella primera tienda "donde se vendía de todo, hasta telas". Olegario mandaba a los hijos al sótano a buscar las mercancías. Era un sótano excavado en roca donde se mantenía una temperatura constante, en verano era fresca.

Junto con el comercio compraron la vivienda, donde a mediados del siglo pasado, era un lujo con cocina de azulejos, una cocina bilbaína de hierro que calentaba el agua para los lavabos y la ducha de la casa, grifos en cruz "era una maravilla en los años 60 que calentaba el agua en el calderín". Por parte de su madre el oficio era la panadería. A las seis de la mañana se encendían los hornos y allí estaban los niños "jugando con tizas" mientras se horneaba el pan.

Tienda histórica en Puebla de Sanabria

Tienda histórica en Puebla de Sanabria / Araceli Saavedra

Pocos juguetes había, aunque Vicente recuerda que se cambiaban todos los escaparates del pueblo y se ponían juguetes. Los niños iban guardando monedas en una hucha para los Reyes "íbamos a cantar la colación por el pueblo t lo que te daban iba a la hucha de barro. No la podías romper". Su hermana Lola y su prima Aurora eran los pajes de los Reyes. Era el único día que recibían algún juguete.

Vicente, Oscar y Lola son los hijos que aún mantienen el negocio familiar. Una familia larga de 12 hermanos, 8 chicos y 4 chicas, de los que viven 10. La vida les llevó por diferentes destinos, Madrid, Cataluña, Francia, Suiza. Vicente que fue taxista en Madrid tiene conversación amena con todos los clientes, desde los habituales residentes y de los pueblos de Sanabria, a los turistas de paso. Turistas que fijan su mirada en la colección de cacharros de barro de Pereruela que alfombran la fachada.

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