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Zamora biodiversa

Volucella zonaria, la mosca disfrazada de avispón que poliniza los campos de Zamora

Los sírfidos, conocidos como moscas de las flores, son insectos que imitan a abejas y avispas para protegerse, destacando la "Volucella zonaria", común en la provincia

La mosca disfrazada de avispón

La mosca disfrazada de avispón

José Alfredo Hernández

Los sírfidos constituyen una familia del orden de los dípteros (del que forman parte moscas, tábanos y mosquitos) cuyos adultos se alimentan libando néctar, motivo por el cual son conocidos popularmente como «moscas de las flores». Los miembros de esta familia de singulares insectos, de la cual se han descrito en torno a 5.400 especies diferentes, han adoptado evolutivamente un aspecto externo muy similar al de ciertos insectos himenópteros, como abejas y avispas, con las cuales se confunden con facilidad, si no estamos atentos. Debemos fijarnos en sus grandes ojos compuestos y en el hecho de poseer sólo un par de alas (que les delata como miembros del orden de los dípteros) para evitar que nos den mosca por abeja o por avispa.

Se trata de uno de los ejemplos más claros del llamado mimetismo batesiano, que consiste en que una especie adopta la apariencia de otra que se halla armada con eficaces mecanismos de defensa frente a los depredadores (espinas, aguijones, químicos tóxicos, sabor desagradable…) para hacer creer a sus enemigos que ella también está dotada de modo semejante, cuando la realidad es que se encuentra inerme.

La mosca disfrazada de avispón

La mosca disfrazada de avispón. / J. A. H.

Una de las moscas de las flores más comunes en Zamora es la «Volucella zonaria», especie de buen tamaño distribuida por el centro y sur de Europa, norte de África y Asia templada hasta Japón. Este bonito sírfido imita con su talla (2 cm de largo), coloración (abdomen rayado de amarillo y negro) e incluso características de su vuelo (estático), al autóctono avispón europeo (Vespa crabro), insecto himenóptero de la familia de los véspidos de notables dimensiones.

«Volucella zonaria» habita los prados cercanos a bosques, jardines y parques, donde se puede alimentar del néctar de sus flores favoritas, como el orégano, la valeriana, la hie-dra y los cardos. Juega un papel clave en el imprescindible proceso de la polinización de estas plantas, utilizando además un método muy curioso, ya que la realiza mediante zumbidos, cuya vibración afloja los granos de polen y hace que emerjan de la antera, permitiendo su extracción. A la hora de poner los huevos no se complica tanto y los deposita en la entrada o en el interior de los nidos de abejas, avispas y avispones. Allí sus larvas actúan como comensales alimentándose de los desperdicios generados en el nido.

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