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Venialbo renueva el Baile del Niño, su fiesta más señera

Vecinos, emigrantes y forasteros participan en una de las tradiciones religiosas más singulares de Zamora

I. G.

El 27 de diciembre se escribe con letras de oro en el pueblo de Venialbo. El Baile del Niño se erige como su fiesta y tradición más emblemática, cuando vecinos, emigrantes y cada vez más forasteros y curiosos, se congregan para adorar a Jesús recién nacido.

Esta tradición religiosa que une a todos los cristianos del mundo, adquiere una singularidad especial en Venialbo, donde los danzantes -hombres y mujeres, jóvenes y niños- se despliegan por la calle para bailar al Niño siempre de cara, es decir ejecutando la danza de espaldas al son de la flauta y el tamboril de Alberto Jambrina.

Y este sábado 27 de diciembre se ha renovado una tradición que va ganando fortaleza, empujada por la declaración del Baile del Niño como Fiesta de Interés Turístico Regional. Un añorado logro que se consiguió en el año 2023 y que los venialbenses reconocen con un ejercicio de entrega total a la fiesta. Empezando por el grupo de danzantes, donde se incorporan nuevas generaciones, niñas y niños que garantizan la continuidad de una tradición recuperada a mediados de los años 80. "Sin ellos no habríamos llegado hasta aquí, nuestra obligación es salvaguardar una fiesta tan singular e identificativa del pueblo" recalca el alcalde de Venialbo, Jesús Vara.

Indumentaria

Una muestra de ese apoyo es el gesto que este año ha tenido el Ayuntamiento con la edición del calendario que se reparte entre los vecinos y la temática del Baile del Niño a base de portadas de La Opinión de Zamora, que año a año inmortaliza en sus páginas una de las tradiciones más señeras de la provincia.

El empuje municipal encuentra eco en unos vecinos que han hecho de esta fiesta una de sus señas de identidad y son muchos los que se engalanan con capas o la indumentaria tradicional para acompañar al Niño Jesús en el singular cortejo.

La fiesta ha comenzado con la misa solemne en la iglesia parroquial de Venialbo, abarrotada de feligreses y cantada por el coro del pueblo. Después se ha celebrado la procesión, muy concurrida y favorecida también por la coincidencia de la fiesta en fin de semana. Un recorrido desde la iglesia hasta las inmediaciones de la ermita de la Vera Cruz marcado por el colorido de los trajes regionales, la música tradicional y el baile-procesión de espaldas para estar siempre de cara al Niño. Tras la vuelta a la Plaza de la Iglesia ha tenido lugar la adoración de los danzantes con el "Baile del Floreo", aplaudido por los asistentes.

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