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Alcañices ofrece “La Cordera” en Navidad ante la Virgen de la Salud

La niña Sofia Blanco Gago, nacida este año, cumplió con la tradición de dar vida al Niño Jesús en el Portal de Belén

La despoblación rural con falta de jóvenes y curas dejó a la mayoría de los pueblos sin pastorada y sin Misa de Gallo

El ganadero Andrés Gago donó la corderilla de solo ocho días que como pastorcillo ofreció el niño Daniel Santiago Gago

La Raya de España y Portugal ha vivido una Nochebuena y una Navidad marcadas por las celebraciones más tradicionales que, por desgracia, van desapareciendo en la mayoría de los pueblos a causa de la despoblación rural: solamente los dos pueblos más grandes, Alcañices y Tábara, mantuvieron la ancestral pastorada de “La Cordera” y Domez el “Ramo”.

El la villa de Alcañices la representación de “La Cordera” tenía lugar coincidiendo con la misa del día de Navidad oficiada por el párroco Teo Nieto Vicente en el Santuario Mariano Diocesano de Peregrinación de Nuestra Señora la Virgen de la Salud con la participación de numerosos alcañizanos y alcañizanas brillando con luz propia las Capas Pardas Alistanas de Honras y Respeto y la indumentaria tradicional alistana.

La Cordera de Alcañices mantuvo la tradición de que en el Nacimiento diera vida al Niño Jesús uno de los niños o niñas nacidos a lo largo del último año, siendo es la elegida fue Sofía Blanco Gago, nacida el pasado 3 de agosto, hija de José Pablo Blanco Vaquero natural de San Vicente de la Cabeza y de Jessica Gago Castaño de Alcañices (que hizo de Virgen María), con orígenes en Mellanes, una joven familia alistana muy querida y muy orgullosa de contribuir a la preservación de las tradiciones y que mejor manera de hacerlo que, desde la más tierna infancia, las nuevas generaciones conozcan, participen y asuman como propias las ancestrales costumbres heredadas de su padres y madres, abuelas y abuelos.

Pastorcillo

Daniel Santiago Gago fue el pastorcillo que llevo la cordera de sólo ocho días que ofreció para la ocasión el pastor de Alcañices Andrés Gago Castaño. y Rocío Pérez Calvo fue el Arcángel San Gabriel. Andrés Castaño Fernández pidió la licencia por los pastores y su hermana Maribel Castaño Fernández, María Silva Vega, Sandra Pérez Calvo hicieron las ofrendas.

La Cordera de Alcañices, tras perderse, se recuperó en la Navidad de 1987 gracias a la iniciativa, entre otros, de cuatro alcañizanos, Jesús María Lorenzo Más, Antolín Román Losada y los hermanos Manuel y Gonzalo García. En la Villa no había textos de “La Cordera” y ellos fueron los que se desplazaron hasta la localidad de Muelas del Pan donde recopilaron el auto que se representaba ese mismo año. La aventura, ilusionante, duro solo hasta el año 2000, volviendo a decaer, para sufrir el olvido durante doce años, hasta que de nuevo se recuperaba en 2012.

Fue, es y siempre lo será Aliste tierra de pastores y zagales sedentarios y trashumantes, un oficio tan digno como sufrido que solía ser el primero para los alistanos y alistanas de los siglos XIX y XIX, viéndose obligados desde niños a alternar la cayata y la escuela, pues unos más y otros menos, cada familia tenía su pequeño “Atajo” (rebaño) al que había que cuidar. Más que extraño resulta incluso lógico pues que fueran las acogedoras tierras alistanas cuna y fuente de las ancestrales y tradicionales “Pastoradas de Nochebuena” más conocidas como “La Cordera”.

La Nochebuena era antaño la fiesta familiar y comunitaria por excelencia en unos tiempos donde el barro y el carámbano eran el típico pavimento invernal que cubría las calles dependiendo de si el tiempo venía de lluvias o heladas; y en los hogares la única estancia iluminada permanentemente durante la noche era la cocina con la luz de la propia lumbre de urces, fresnos o jaras o la de los candiles de petróleo y los “Faroles de Pajar”. Era la Nochebuena una de las tres noches en que los pastores no dormían en el campo con sus ovejas en el “Chiquero”, junto al Miércoles de Ceniza para confesarse antes de la Cuaresma y la Noche de Difuntos (por no ser noche para andar solos).

Tradición

Por tradición abuelos y nietos, padres e hijos se congregaban entorno a la mesa para disfrutar de exquisito pollo pedrés, un exquisito manjar que había sido guisado en el pote portugués por la madre y la abuela aderezado con noras. En la mayoría de los pueblos había cura y hacia la medianoche todos, los hombres con sus “Tapabocas” (manta) y las mujeres con sus mantones, acudían a la Misa de Gallo para adorar al Niño Jesús y disfrutar con “La Cordera” que los pastores ataviados con sus Capas Pardas Alistanas ofrecían como presente al hijo de María y de José.

Algunas “Corderas” superan el siglo de antigüedad como es el caso de la de Samir de los Caños cuyo autor fue el señor Baltasar Belver Río representándose por primera vez por los pastores en la Nochebuena del 24 de diciembre de 1898 en la ermita de San Juan Bautista.

En el caso de “La Cordera” de Valer de Aliste el texto es obra a principios del siglo XX del Padre Claretiano Juan Casado en uno de sus regresos a tierras alistanas durante una vida de total entrega y dedicación a las misiones humanitarias y evangélicas por el mundo, muy en particular en Filipinas. Otros pueblos donde también era tradicional “La Cordera” eran Riofrío (se perdió en 1988), Abejera de Tábara, Gallegos del Río o Nuez de Aliste.

Por tradición la “Cordera” era ofrecida por alguna familia bien como agradecimiento por algún favor recibido relacionado con la salud o por alguna ofrenda para pedir la curación de alguna persona o del propio ganado. Mientras que la cordera típica alistana es la “Castellana Negra” con cuya lana se elaboraban las Capas Pardas, sin embrago en Nochebuena se elegí una “Cancina Blanca” en significación de infancia, ternura, pureza e inocencia.

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