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Sanabria-La Carballeda

Robleda rinde homenaje a "Chelo" por su jubilación tras 40 años al frente del centro social

Cerca de 400 personas se sumaron a la fiesta de reconocimiento a la entrega y dedicación de Consuelo García Leal al frente de "El Cardo"

Robleda

Un trocito de Chelo, Consuelo García Leal, se queda en el centro social de Robleda "El Cardo" tras 40 años regentando el establecimiento, en el que ha pasado su vida y ha crecido su familia. Su otra familia, la de amigos, vecinos, clientes y conocidos, le rendía ayer homenaje con motivo de su jubilación el próximo 22 de diciembre.

Casi 400 personas se sumaron al reconocimiento a esta gran mujer y trabajadora nacida en Quiruelas de Vidriales pero casada en y con Robleda, con el pueblo, con sus vecinos. Chelo es la mayor de siete hermanos, su madre era natural de Monfarracinos y su padre de Sitrama de Tera, y se crió en Quiruelas. Muy joven se casó con Juan Rodríguez Casas y ha vivido prácticamente toda su vida en el que ha sido más que un pueblo adoptivo.

Y ese pueblo preparó una gran fiesta totalmente inesperada para la homenajeada que las 13.15 horas se dirigía al bar a abrir un sábado más y festivo. Al traspasar el umbral de la carpa que "supuestamente" era de los chicos del fútbol para hacer una comida, le espera una fiesta para ella. Muy emocionada recibía un ramo de rosas y un colgante, regalo "a escote" de todos ellos.

Muy emocionada, con un "gracias, muchas gracias" en sus labios y los brazos en cruz sobre su corazón, Chelo recibía muchos aplausos y un cuadro de la fachada del centro social que se lleva a casa. Una placa en la entrada de la que ha sido su segunda casa recordará a "Chelo", que ha atendido a cuatro generaciones, como bien recordaban sus cuñados. A sus padres, a ellos, a sus hijos y a sus nietos. El lema era "quedamos donde Chelo" y no había "Google Maps" que se perdiera.

Una comida para 250 participantes, gaitas y baile, cohetes y fuegos artificiales no faltaron a la fiesta de despedida, y aunque algunos invitados sí faltaron físicamente, no lo hicieron en el recuerdo.

"Es oro molido" recordaba su madrina, Flori, que le regalaba fotos de su infancia, con ella y con su padrino Pedro, al tiempo que reconocía que era "la niña mimada" de los dos tíos que la apadrinaron. La familia de Chelo siempre fue una familia amplia y muy unida, sus hijas Susi y Sandra, y ahora sus nietos y nietas.

"Había que poner una fecha", decía Chelo, "para la jubilación". Y esa fecha es el 22 de diciembre, marcada por el cariño reflejado en este multitudinario homenaje.

La despedida de Chelo no significará el cierre del "bar de Robleda" ya que el Ayuntamiento de Robleda-Cervantes prepara la adjudicación de la explotación del local antes de finalizar el mes de diciembre.

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