Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Latedo revive la elaboración del aceite y pan a la vieja usanza

El único “Molino de Sangre” fronterizo reconvirtió las aceitunas Santulhanas en oro verde alistano

Los vecinos mayores compartieron con los más pequeños el amasado de hogazas caseras con masa madre y su cocción en horno de leña

Latedo de Aliste

La Raya de España y Portugal regresa a sus orígenes, en la esencia más pura, rememorando en el acogedor y paradisíaco fronterizo pueblo de Latedo de Aliste la elaboración de aceite puro de oliva, como sus vecinos han hecho desde la antigüedad, utilizando el único molino de sangre de la comarca de Aliste y de la región de Tras os Montes y Alto Douro y el amasado de pan con masa madre y cocido en horno de leña dando como fruto sus maravillosas y exquisitas hogazas caseras.

Para abrir la cosa con buen sabor de boca qué mejor que una cata de aoves en tierra de olivares, la cual estuvo dirigida por Francisco Lorenzo Tapia, un médico andaluz experto en nutrición alimentaria y presidente de la Asociación Olearum Patrimonio y Cultura del Aceite que cada año se desplaza desde Málaga para compartir su saber y sus experiencias en las tierras alistanas de Latedo dejando claro que “las aceitunas y el aceite de oliva son pura fuente de vida y salud”.

Miguel Carrasco Lajas, propietario de la “Almazara as Pontis”, llegó desde Eljas en Cáceres, para disertar sobre la variedad de olivo y aceituna “manzanilla cacereña”. Se trata de una variedad muy preciada que ofrece unos aceites verdes profundos, amargos, picantes y muy frutales, además de extraordinariamente aromáticos, con un alto contenido en oleico. En consumo de mesa es uno de los mejores aceites tanto en verde cambiante tipo "campo real", como en negro.

El cocido alistano fue otro de los grandes protagonistas en restaurante “El Cruce” de Trabazos, para unos comensales de paladares exigentes y estómagos agradecidos, satisfechos y muy complacidos, tras degustar la exquisita sopa con garbanzos, chorizo, costilla adobada, carne de ternera, pollo, pizpierno, lacón y panceta curada, aderezados con el pan artesanal de centeno tostado con aceite de oliva de Latedo, tarta de cuajada con frutos de otoño, vino, licores y café.

Un caballo percherón fue el encargado de mover el molino de sangre donde la “muela” (piedra molendera vertical) dio una y mil vueltas hasta machacar las aceitunas de la variedad “santulhana” que ya en los “serones” pasaron a la prensa de viga y quintal compuesta por una descomunal viga de negrillo y un pilón de granito alistano de alrededor de 2.000 kilos, con cuatro brazos para cuatro hombres que fueron los encargados de mover el “uso”, tarea en la que se emplearon a fondo los más jóvenes, entre ellos, Javier Blanco Fernández y José Pérez Álvarez. Poco a poco, sin prisa, pero sin pausa, echándole agua hirviendo, hasta lograr el oro verde de Latedo:

La elaboración del aceite alistano y el pan casero se mantienen vivas gracias en parte a los hombres y mujeres de Latedo implicados en no perder sus costumbres: Entre los expertos en la molienda de la aceituna Miguel Pérez Terrón, Antonio Ramos Macho (“Listero”) y Miguel Terrón Manías.

Amasar y cocer pan es cosa de maestros y allí estuvieron, entre otros, Antonio Ramos Macho, Joaquina Terrón Manías, Angelines Arnáez Peña y Miguel Pérez Terrón. Así como José “El Asturiano”, casado en Villarino tras la Sierra que tiene casa en Latedo.

Carlos Blanco Fernández que, una vez jubilado regreso al pueblo, ingeniero de profesión y un gran fotógrafo de pasión, fue el encargado, además de colaborar, inmortalizar sus tradiciones y a la vez destaca los valores de Latedo: “Somos un pueblo acogedor donde los principales protagonistas somos los vecinos, tanto las mujeres como los hombres, que trabajamos unidos para mantener nuestras costumbres y tradiciones para transmitirlas a las nuevas generaciones y garantizar su supervivencia y muestra de ellos es la elaboración al estilo tradicional de aceite de oliva y de pan casero donde han participado y disfrutado todos, pero muy en particular los más pequeños”.

Latedo es un paraíso rico en historia, pero también en biodiversidad teniendo su ecosistema como emblema a los centenarios olivos como árbol predominante a la vera de paredes y fincones en las cortinas urbanas ofreciendo una estampa maravillosa de pasado y presente con futuro.

Raya el pueblo con Vale de Quinta de Pena y Paradinha, aldea esta con la que marcan frontera las aguas internacionales del río Manzanas, donde antaño estaba el molino harinero de agua comunal, antes de adentrarse en Portugal ya camino del río Sábor.

Los gaiteros de Aulas de Música de Aliste y Tras os Montes de Trabazos, bajo la dirección de José Juan Mezquita González, fueron los encargados de animar el cotarro al son de sus gaitas poniendo el broche de oro al tesón y fuerza de voluntad de unos vecinos y un pueblo convertido por méritos propios en un referente de como salvaguardar las tradiciones: Latedo.

Tracking Pixel Contents