La Raya alistana cierra una campaña atípica de castañas: Te contamos las razones
El producto ha mantenido su alta calidad pero la sequía y falta de lluvias situó bajo mínimos la producción
Los fuegos llevan a jabalíes y ciervos a buscarse sus alimentos en los castañares: “comen más ellos que recogemos nosotros”
Tinta y chancro causan estragos: “al paso que vamos con esta mortandad en veinte los castaños y castañas estarán en peligro de extinción”

Una familia recolecta castañas en Alcorcillo / Ch. S.
La Raya de España y Portugal, poor Zamora, ultima el cierre de una atípica campaña de recogida de castañas alistanas y trasmontanas marcada por la alta calidad de un producto de primera al que precede su prestigio en el mercado agroalimentario europeo y por otro lado por una importante merma en la cantidad debido a la fuerte y larga sequía sin apenas lluvias durante el verano y muy en particular en los meses de agosto y septiembre donde las precipitaciones son vitales para los castañares.
La escasez ha traído consigo en positivo unos precios marcados por la ley de la oferta, poca, y la demanda, mucha, con los cual el precio medio se ha mantenido en torno a 1.50 euros por kilo para el "revuelto" (juntas pequeñas y grandes), lo que se considera "unos precios bastante justos que nos permiten sacar un dinero que nos viene bien como complemento a nuestras sufridas economías familias".
Se han dado casos excepcionales donde algunos propietarios de castaños han logrado vender algunas de sus castañas hasta a 2,5 euros por kilo. Se trata de casos aislados de propietarios de tiendas o mercados que se trasladan a comprar directamente las castañas a sus castañicultores de toda la vida, en pueblos como Alcorcillo, Sejas, Trabazos o Tola, o de intermediarios que compran productos de más alta calidad y más grandes para encargos que tienen de castañeras de lugares tan dispares como Barcelona, Vitoria, San Sebastián, Madrid, Valencia, Valladolid o Zamora.

Castañas alistanas recién recolectadas en el bosque / Ch. S.
Bien es verdad y digna es de reconocer la labor de los recolectores pues, si bien, por un lado, las castañas pesan mucho, lo cual es una ventaja a la hora de la venta, por otro los castaños están en manos de propietarios de la tercera edad cuyos hijos y nietos viven fuera y no siempre pueden ayudarles, lo cual dificulta una recogida que, dada la ubicación de los castañares, juntos y en barrancas la única alternativa es recogerlas a mano: una a una.
Algunos jubilados recurren a la cooperación intergeneracional con sus convecinos más jóvenes en cuyas manos dejan la recogida , repartiéndose luego al 50% lo generado por las ventas y todos contentos, los abuelos no sufren viendo perdidas sus castañas y quien les ayuda, aparte de tener castañas gratis para su autoconsumo, se ganan una propina.
Un nuevo problema se ha venido a añadir a la ya preocupante situación; los incendios del verano al arrasar miles de hectáreas han llevado a la fauna, ciervos, corzos y jabalíes a modificar sus hábitos y buscarse el sustento en los castañares: "Tenemos que aprovechar y recoger la castaña cada día, hasta el anochecer, porque si las dejas por la mañana no te han dejado ninguna. Hay tierras que los jabalíes las tienen revolcadas como si las hubieras arado con un tractor".

Un recolector de castañas / Ch. S.
La principal preocupación este año entre los castañicultores se centra en la cada vez más elevada mortandad de castaños a causa de las temidas enfermedades de la tintat y el chancro contra las que se sigue luchando con tratamientos que no logran poner fin a la agonía de las plantaciones: "En Aliste somos una tierra de castaños y castañas desde tiempos del Imperio Romano, se trata de unos árboles que han cautivado y cautivan a las familias, es un orgullo heredarlos, plantarlos, tenerlos y cuidarlos, pero llega el momento que desfalleces. En primavera vas con ilusión y plantas nuevos castaños y cuando llega el verano vas al castañar y ves cómo se te van secando los que habías plantados hace treinta años y te hundes: dan ganas de ponerse a llorar. Viendo la evolución de las enfermedades y la mortandad se te quitan las ganas de hacer nuevas plantaciones".

Castañas alistanas / Ch. S.
Es tal el desanimó entre los alistanos y trasmontanos que ya son muchos los que aventuran una catástrofe a medio y largo plazo: "Vivimos una situación incongruente, increíble si no fuera porque cuando vas a los castañares te das de bruces con la situación y tienes que asumir la realidad. Llevamos dos mil años produciendo, consumiendo y alimentándonos nosotros y nuestros animales domésticos de castañas, tenemos árboles centenarios, pero de no producirse un milagro los castaños llevan el mismo camino que los negrillos y en no más de veinte los castaños y las castañas pueden estar en peligro de extinción porque la muerte de árboles es una sangría que parece imparable. Las castañas terminarán convirtiéndose en un artículo de lujo no al alcance de todos".
Volusiano Bermúdez Fernández, presidente de la Asociación Amigos del Castaño y del Medio Natural (Asaca) llama tomar las máximas precauciones: "Tenemos que tener mucho cuidado a la hora de podar e injertar para, en la medida de nuestras posibilidades, evitar nuevos contagios".
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