Entrevista | Iker Carrasco "Furry" Cortador, campeón del Campeonato de Cortes de Castilla y León
"Viene una generación bastante fuerte de cortadores; hay futuro"
Cuando era niño y recortaba al carretón con el que su abuelo y unos amigos entrenaban a poner banderillas en Villabuena del Puente, soñaba con dedicarse de verdad a ello algún día, pero ganar el Campeonato de Cortes de Castilla y León con sólo 19 años y en su segunda temporada de competición ha superado sus expectativas y lo tiene «en una nube»

Iker Carrasco «Furry». | ADRIÁN ORDÓÑEZ
-¿Qué supone para usted ser campeón de Castilla y León?
-Es un sueño desde pequeño porque es una fecha que, antes de empezar a competir, siempre iba a ver. Me gustaba estar allí por el ambiente, competían muchos de mis compañeros, me gustaba verlos y siempre dije, "algún día poder estar aquí..." Y ganarlo es un sueño y una ilusión muy grandes.
-¿Cómo se sintió en la final?
-Era una tarde de esas que el día antes te quitan el sueño y casi hasta la semana antes. La empecé muy concentrado, bastante nervioso, pero, cuando hago el paseíllo, se me quita un poco todo eso y me centro.
La tarde empezó muy bien, en el grupo me sentí súper a gusto, el toro fue creo que uno de los más nobles que he cortado esta temporada. En la semifinal, con la cogida, se me vino un poco encima la presión de verme en la final, donde todo eso me afectó mucho en las dos primeras rondas y me vine un poco abajo. Con la ayuda de Dany (Alonso) especialmente, no sé cómo, pero me repuse y luego ya me sentí súper a gusto las tres últimas suertes. Disfruté al máximo y, cuando vi que ganaba, estaba superemocionado, creo que jamás me había emocionado tanto.
-Dice que estuvo a gusto en el grupo que le tocó, pero era fuerte...
-Sí, era un grupo bastante fuerte. Oliver (García), que va por el derecho y un chico superpuro y que estaba echando una temporada muy bonita y muy fuerte. Dany Alonso, qué decirte. Y Zorrillo y Castaño son dos cortadores a los que veía cuando era poco más que un niño; o sea, llevan en esto muchos años y eran muy fuertes. Cuando me tocó en el sorteo dije "uf, tengo que apretar porque estos no se van a quedar atrás".
-¿Y con los novillos de Valdefresno cómo se vio?
-El de la final fue muy bueno, tenía más seriedad, más trapío, abría un poquito más la cara, me costó entenderlo, pero también fue noble. El de la semifinal fue el que tenía más teclas, más chispa, y yo creo que pequé de falta de experiencia y por eso me cogió, al no ser tan fácil el novillo y tener menos experiencia yo.
-Ahora que han pasado unos días, ¿cambian las sensaciones?
-Creo que todavía estoy en la nube y no soy del todo consciente. Muchos amigos me lo dicen: que es que has ganado el Campeonato, que no es ninguna tontería. Como que todavía no lo he asimilado del todo, no me lo creo yo mismo.
Al final, es muy difícil, nadie diría que un chaval joven, llevando tan poco tiempo, pudiera plantarle cara a tíos tan experimentados y con tanto recorrido. Y a Cristian Moras en la final, que lleva muchísimos años en esto y sabe muchísimo.
-Precisamente, tiene mérito porque es su segunda temporada en los concursos...
-No creo que yo estuviera en muchas quinielas por eso mismo, porque no es lo más usual. Mucha gente se quedó sorprendida por eso.
-Sucede como campeón de Castilla y León a otro zamorano, Dany Alonso, uno de los grandes desde hace años, ¿eso pesa un poco?
-Es un orgullo añadido porque, para mí, es mi maestro. Es el que siempre me ha enseñado, del que en un concurso, cuando tengo alguna duda de los terrenos o cualquier cosa, tiro porque me aconseja mucho desde que empecé. El día antes de la final, coincidimos, estuvimos tomando algo y lo hablábamos: "¿y si este año ganas tú después de mí?". Es más especial todavía por eso.
-¿Tuvo algún referente más?
-Aparte de él, tuve la suerte de contar con muchos de los cortadores de antes: con Emilio, de Castronuño; Joaquín "el Chino", de Castronuño; Garci, de Toro; Víctor Holgado,... Esa gente de antes me ha ayudado y yo creo que me ha venido muy bien, aparte de gente de ahora. Pero mi principal referente y maestro siempre fue Dany.
-¿Y cómo ve a los cortadores de su generación?
-Creo que viene una generación bastante fuerte. Hemos entrado chicos que podemos tener un recorrido muy largo. Antes de mí, Diego Calores, que este año ganó en Medina; Adrián España, de Toro, Álvaro Vidal, de Matapozuelos,... muchos que empezamos el año pasado todos juntos. Hicimos un sub-21 de la mano de Toro Duero, que nos dio una oportunidad espectacular y, en dos temporadas, nos hemos hecho un hueco muy grande y creo que lo más importante es ver que esto tiene futuro, que podemos tirar de esto para adelante. Que cuando todos los que están ahora se echen a un lado, la gente sabe que hay futuro, que hay recambio.
-¿Cuál es su estilo?
-Siempre he defendido el corte puro, el de antes porque me he criado con la gente que llevaba eso por concepto y es lo que me han inculcado.
-De los toreros se dice que tienen una faena soñada, ¿usted tiene un corte soñado?
-Sería lo que digo, como antes: una figura bonita, los dos pies en el suelo, dejando el toro llegar y dejándolo por delante. Muchas veces es complicado, pero es lo que yo defiendo y lo que sueño poder llevar a cabo cada tarde.
-Los antecedentes familiares le ayudarían a despertar el gusanillo, ¿no?
Mi tío fue cortador, siempre me ha ayudado mucho, me enseñaba todo lo que aprendió el tiempo que estuvo compitiendo porque también venía de la escuela de Emilio, de Joaquín,... de esos años. Todo me vino de aquella época. Siempre que puede va a verme e intenta aconsejarme lo mejor que sabe.
Con mi abuelo, he pasado muchos veranos y me llevaba a entrenar con un grupo de amigos que, en su día, estuvieron dentro del mundo, algún novillero, banderillero, alguno incluso llegó a ser matador de toros. Me llevaba a entrenar con el capote y la muleta y a poner banderillas, y yo le decía que eso no me gustaba, que yo quería ser cortador algún día. Tenían un carretón para poner banderillas y le decía que me embistiera con él y yo le cortaba. Alguna vez, llegué a ponerme delante de alguna becerra con la muleta y el capote, pero no era lo que más me llamaba. Ellos iban a entrenar y yo me ponía a cortar el carretón.
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