Entrevista | Laura Pacios Lorenzo Violinista, cantante. Ganadora de un Latin Grammy con su grupo "Las Migas"
"Después del Grammy la vida sigue, ahora toca subir al escenario y darle al público todo"
Madrileña de 24 años, Laura Pacios Lorenzo presume de sus raíces zamoranas en Monumenta de Sayago, el pequeño pueblo donde encuentra el reposo mental. La joven violinista, cantante y compositora acaba de ganar un Premio Latin Grammy con su grupo "Las Migas" al mejor álbum "Flamencas"

Laura Pacios durante una de sus actuaciones con su inseparable violín / CEDIDA DE LA WEB LAURAPACIOS.COM
A sus 24 años, Laura Pacios, violinista, cantante y compositora de raíces sayaguesas protagoniza una fulgurante carrera a la que acaba de sumar un Premio Latin Grammy al mejor álbum de música flamenca con su grupo «Las Migas». Trabajadora, constante y ante todo vocacional, Laura despliega entusiasmo y pura energía por lo que hace, también un profundo respeto a sus orígenes. Aprendió a amar la música desde la cuna, gracias a unos padres con tal fervor por este arte que "la música ha sido algo natural en mi vida". Desde que se inició con el violín a los cuatro años, no se ha separado de un instrumento que ha reinventado para incorporarlo a diferentes estilos más allá de la música clásica, incluiido el flamenco, y que le ha llevado por todo el mundo. Una artista con una prometedora carrera y un admirable compromiso con lo que hace, con esfuerzo, dedicación y los pies muy en la tierra. "Por muchos premios que recibas, al final nos dedicamos a la música, vivimos de esto y eso es la cosa más bonita que nos ha podido pasar". Palabra de Laura.
¿De dónde vienen esas raíces zamoranas, sayaguesas?
Mis abuelos maternos, Maruja y Avelino, son de Monumenta de Sayago, nacidos y criados allí. Mi madre también es zamorana y desde muy pequeña mis veranos eran en el pueblo con mis abuelos. Pasaba las navidades y vacaciones siempre allí; lo siento como mi casa. Mi descanso mental es cuando llego a Moumenta y me voy a la huerta con mi abuelo o andar en bici. Es mi momento de desconexión desde que soy pequeña, por eso le tengo mucho cariño a toda la zona de Sayago y a Zamora, claro.
¿El contacto se mantiene a pesar la fulgurante carrera musical?
Sí, cada año vuelvo. Además, la gente de Monumenta es maravillosa, me quieren un montón y yo a ellos también. Desde que empecé a tocar el violín me han apoyado muchísimo y ya me escuchaban. Por eso, ahora que soy más profesional, todos los veranos intento al menos hacer un concierto para agradecerles todo lo que me han dado.

Laura Pacios / Cedida de la web laurapacios.com
Decía antes que Monumenta era un sitio de relajación, no sé si también de inspiración, hablando de uno de los pueblecitos más pequeños y deshabitados de Zamora.
Sí, siempre que voy es como la obra punta de la balanza para mí. Porque vivo en Barcelona, en medio del ruido, del caos, el desorden mental, todo lo contrario de lo que encuentro en Monumenta. Por eso, cuando tengo mucho ruido mental, lo mejor que me puede pasar es coger unos días libres para poder ir allí y desconectar, descansar y respirar aire fresco. Siempre voy con mi violín y aquello me inspira un montón, los paisajes, todo. ¡Es maravilloso!
Mi madre es de Zamora y mi padre de León, zonas con tanta riqueza musical que en casa siempre se han escuchado grupos como La Musgaña o a Vanesa Muela, Pedraza, Joaquín Díaz…
Cuenta que el contacto con el violín lo inició con cuatro añitos.
Sí, fue cuando empecé a estudiar música y a los ocho ya entré en el Conservatorio y empecé a formalizarme como músico profesional. A mis padres siempre les ha gustado la música tradicional. Mi madre es de Zamora y mi padre de León, zonas con tanta cultura y tanta riqueza musical que en casa siempre se han escuchado grupos como La Musgaña o Vanesa Muela, Pedraza, Joaquín Díaz… Tanta gente que ha ido manteniendo la raíz. Por eso tengo una parte de mí que va por ahí, por la música más tradicional.

Laura Pacios, segunda por la derecha, con su grupo "Las Migas", ganadoras de un Latin Grammy 2025 / Cedida
Se entiende así esa carrera precoz, con una vocación temprana.
Porque siempre me ha gustado un montón la música y la he visto como una cosa muy natural gracias a mis padres. En mi casa siempre se ha escuchado música, hasta en el coche también. De hecho, cuando iba con mis amigas y con sus padres a algún sitio y no ponían música, a mí eso me parecía súper raro, decía, qué aburrido. La música siempre ha sido como algo muy normal en mi vida, por eso me apuntaron muy pronto a música y dio la casualidad de que se me daba bien, me gustaba mucho y tenía aptitudes. El contrapunto es que también he tenido que decir que no a muchas otras vivencias en la infancia por quedarme estudiando.
Renuncias que, como se está viendo, merecieron la pena.
Totalmente. Estoy súper agradecida porque la música es mi vida y creo que he nacido para esto. Las renuncias son males menores en comparación con lo que me ha dado la música y lo que siento a la hora de coger mi violín y ponerme a tocarlo.
Mi descanso mental es cuando llego a Moumenta y me voy a la huerta con mi abuelo o cojo la bici; siempre voy con mi violín, aquello me inspira un montón
No todo el mundo que se dedica a esta disciplina labra éxitos importantísimos y siendo tan joven, ¿dónde está la clave?
Sobre todo, yo creo que la palabra es mucho sacrificio porque ya desde pequeña te empiezas a perder cosas. Y en mi caso tuve súper claro que quería dedicarme a esto y puse el foco ahí. Y sé que para muchos jóvenes no es tan fácil porque a lo mejor no han tenido esa suerte de conectar con algo tan pronto. En mi caso insisto en mis padres maravillosos que me han apoyado siempre, me impulsan y me ayudan con absolutamente todo. Con 17 años, cuando acabé el grado medio en Madrid y estaba aún en primero de bachillerato les dije que quería seguir estudiando música y no le venía sentido a quedarme sin hacer nada porque todavía no había acabado el bachillerato. Al final me pude ir a Barcelona a empezar mis estudios superiores. Es cierto que fue muy bueno para muchas cosas, pero también muy duro en otras.
En qué sentido
Ahora con 24 años me doy cuenta de que era una niña y mis padres me dejaron irme a vivir a Barcelona, a costa seguro que de sufrir bastante porque eso suponía renunciar a todo mi entorno social de Madrid, empezar de cero, conocer a nueva gente, el idioma. Visto en la distancia, admiro bastante a esa Laura que voló a los 17 años porque no sé cómo lo hizo (risas).
Lo cierto es que se ha labrado una carrera muy prometedora, con un Latin Grammy para su grupo "Las Migas", el segundo que consigue el conjunto como tal.
Sí, es el segundo Grammy que consigue mi grupo al mejor álbum de música flamenca. "Las Migas" es un grupo muy transgresor; es flamenco, pero flamenco para todos los públicos, muy fácil de escuchar y de que conectar con él. Somos cuatro integrantes y cada una llevamos una maleta con cosas de los sitios de donde venimos, músicas que hemos escuchado de pequeñas. Todo eso se fusiona y al final sale "Flamencas", nuestro último álbum.

Laura Pacios con "Petricor" / Cedida de la web laurapacios.com
El primer Latin Grammy del grupo en 2022 fue con "Libres".
Sí. Fue justo cuando yo entré en el grupo, por tanto, ese disco no lo grabé yo, no tiene mi nombre, pero no pasa nada porque de eso también van "Las Migas", de que tú trabajas para que el grupo crezca y al final se trata de recoger los frutos del esfuerzo que hicieron las antiguas componentes y cultivarlo para que las que vengan después también puedan ir evolucionando el grupo.
Para conseguir cualquier cosa hay que currárselo mucho;con trabajo, esfuerzo, dedicación y sacrificio, puedes llegar a donde quieras
Pensar en música flamenca con violín, de entrada trastoca, parece incompatible, sin embargo "Las Migas" lo hace posible y encima triunfa con esta apuesta tan transgresora.
"Las Migas" lleva 21 años activo y yo lo tenía como referente en esa época que iba del Instituto al Conservatorio. Me llamaba la atención y me interesaba muchísimo porque tenía violín, pero no era un grupo de música clásica. Y yo siempre he tenido claro que me quería dedicar a la música, pero también he tenido muy claro que a pesar de que me encanta la música clásica, la amo, adoro tocar clásica y me produce un placer muy grande, sabía perfectamente que el mundo de la música clásica en general no iba a ser para mí. Entonces, encontrar un grupo, encima formado por mujeres, donde mi instrumento era parte del mismo y que no era música clásica, me llamó muchísimo. Por eso estar aquí, haber ganado este premio, formar parte de esta agrupación, viajar con ellas y estar viviendo la experiencia es un sueño. Al final sé que han sido muchos años trabajando y ahora estoy recogiendo los frutos y estoy súper orgullosa.
Los puristas cómo acogen estas innovadoras apuestas, la fusión. Supongo que haya quien cuestione si a esto se le puede llamar flamenco.
¿Esto es flamenco o no es flamenco?, esa es la pregunta. Desde siempre "Las Migas" fue un grupo muy transgresor; cuando empezaron a tocar, no había ningún grupo solo de mujeres instrumentistas y menos flamenco, donde la historia, especialmente en el mundo de la guitarra, era de hombres. El mundo del cante y el mundo del baile, esos también son muy femeninos. En su momento debió ser como algo nuevo para esa gente tan tradicional que lleva el flamenco desde dentro, pero "Las Migas" es un grupo que lo ha hecho todo desde el respeto. Desde siempre ha cogido un montón de música y lo ha estudiado todo, las cuatro componentes dijeron, vamos a juntarnos a tocar esta música que nos fascina tanto, porque queremos aprender y avanzar. Desde ese punto de vista, creo que los flamencos nos tienen bastante cariño porque todo lo que hacemos lo hacemos desde el respeto, que al final es la clave.
La incorporación a "Las Migas" viene precedida, o acompañada, de una experiencia y trabajo codeándose con violinistas de prestigio, tocando por todo el mundo.
Vuelvo a lo mismo; todos los pasos que ha ido dando se los debo a mis padres. Porque cuando yo llegaba a casa diciendo que me encantaba la música irlandesa y en tal lugar hacen un congreso, ellos cogían el coche y decían vamos para allá. O me interesa muchísimo el Bluegrass, pues vámonos a Barcelona. Todas esas cosas que he ido aprendiendo e incorporando a mi vocabulario, que no son clásicas, han sido gracias al apoyo incondicional de mis padres.
Creo que los flamencos nos tienen bastante cariño porque todo lo que hacemos lo hacemos desde el respeto, que al final es la clave
Cuando se ha llegado tan alto en un mundo tan competitivo, ¿no da pánico pensar en cómo mantener el nivel, en no decepcionar?
El mundo de la música es muy difícil, hay mucha competitividad, y también gente muy bonita que te cruzas en tu camino, músicos y artistas increíbles. Pero creo que es más bien cómo te lo tomes tú. Es verdad que hay como un sentimiento muy generalizado en los músicos, el llamado síndrome del farsante, pensar que estoy aquí, pero hay muchísima gente que es mucho mejor que yo. Pero es que también hay gente que no es tan buena como yo, a lo mejor, y esa parte no la pensamos tanto. En el caso de "Las Migas" yo creo que tienen tanta trayectoria y han hecho tanto que cuando te refieres a eso que me preguntas de cómo mantener el nivel, pienso que ya existió este pensamiento con el primer Grammy. Ahora, al ser el segundo, hemos visto que la vida sigue y lo importante es que cojamos este galardón y lo abracemos y que nos dé muchas más oportunidades como nos dio el anterior.
¿Qué aporta un Latin Grammy a la carrera musical?
Pues gracias al primero pudimos hacer dos giras por Estados Unidos, una gira por Latinoamérica, nos fuimos por Europa y hemos tocado un montón en España. Pero lo bueno es que sabemos que por muchos premios que ganemos, lo que nos toca a nosotras y lo que nos mueve es subirnos al escenario, conectar con el público e intentar darle todo lo que tenemos dentro. Por muchos premios que recibas, al final nos dedicamos a la música, vivimos de esto y eso es la cosa más bonita que nos ha podido pasar. Es verdad que es una profesión muy sacrificada, pero nos hace súper felices, conectamos con muchísima gente, conocemos a un montón de músicos, nos nutrimos de otras culturas.
El mundo de la música es muy difícil, hay mucha competitividad, y también gente muy bonita que te cruzas en tu camino, músicos y artistas increíbles
Lo cierto es que el mundo de Laura no es solo “Las Migas”, también la enseñanza, talleres de iniciación, composición…
Sí, siempre he sido un poco un culo inquieto. Cuando estudiaba música clásica, no me limitaba a eso. Y hora, aunque ya no estoy estudiando académicamente, me sigo formando. Justo este año me he matriculado para sacarme el máster de profesorado porque la enseñanza es otra cosa que me encanta. Me da mucha paz enseñar a los niños. Vengo de una familia que son casi todos profesores, mis dos abuelos han sido maestros, mi padre también y puede que, si no me dedicara a la música, tiraría por el magisterio, porque me produce mucha satisfacción enseñar y transmitir todas estas cosas que a mí me han dado tanto. Por eso, desde que me fui a Barcelona prácticamente empecé a impartir clases, primero a niños pequeños de iniciación y luego me di cuenta de que también podía abrir el universo de esa barrera que yo había cruzado del clásico al violín moderno o a otro tipo de música. Me di cuenta de que hay mucha gente que no da el paso porque a lo mejor no se atreve, porque da vértigo, llevas toda tu vida tocando una cosa y sobre todo si es música clásica no estás acostumbrado a improvisar. Pero a mí me ha dado como tanto abrirme la mente y dejarme llevar un poco, que me parece maravilloso poder ayudar a otra gente a que consigan lo mismo en el sentido de que hay más vida fuera de la partitura.

Laura Pacios / Cedida de la web laurapacios.com
Qué privilegio para los alumnos tener una profesora con tanta vocación.
Y qué bonito para mí tener alumnos tan buenos en la Escuela de Música Municipal Centro de las Artes de Hospitalet de Llobregat donde ahora trabajo. Doy clase de violín jazz manouche, una parte del jazz que me encanta y en esta escuela nos hemos especializado en este ámbito. Desde que entran con ocho añitos, los niños ya se acostumbran a improvisar, a acompañar y tocar con otros niños. Es una didáctica y una dinámica yo creo que muy sana.
Aunque ya es mucho lo conseguido tiene toda una vida por delante, ¿cómo encara el futuro?
Espero seguir mucho tiempo con "Las Migas", seguir creando, creciendo y tocando con ellas. Y como he hecho hasta ahora, lo iré compaginando con otros proyectos. Tengo también un dúo de música más tradicional, "Petricor", música más de raíz. Mucho de nuestro repertorio son temas zamoranos. Y si todo va bien para 2026 tendremos un disco grabado y podremos presentarlo por donde quiera que nos vaya a llevar el disco. También estoy grabando mis temas propios como compositora violinista y como también canto, tengo varios temas ya grabados que iré sacando poquito a poco. Lo que tengo claro es que no me voy a aburrir y la gente que me siga y que me escuche, tampoco se va a aburrir.
Mis padres maravillosos me inculcaron el amor por la música, me han apoyado siempre, me impulsan y me ayudan con absolutamente todo
¿Alguien con semejante recorrido qué les diría a los jóvenes.?
Yo creo que lo más importante primero es que hagan lo que les hace felices y que no se pongan ningún tipo de límite; que se puede escuchar a todo el mundo, pero eso no significa hacer caso a todo el mundo. Porque muchas veces esas personas que no hacen nada más que ponerte barreras y no te dejan avanzar, te lo ponen todo difícil. Con el tiempo te das cuenta de que lo que tienes que hacer es escuchar a tu voz interior y sobre todo trabajar y estudiar muy duro, es la base de todo. Para conseguir cualquier cosa hay que currárselo mucho, pues con esfuerzo, trabajo, dedicación y sacrificio, puedes llegar a donde tú quieras.
Qué puntazo sería escuchar un gran concierto de "Las Migas" en Monumenta.
Pues la verdad es que sí, y por experiencia pienso que nunca digas nunca, porque justo este año fuimos con "Las Migas" al pueblo de mi padre, Santa María del Páramo, en León. Fue muy fuerte y vino muchísima gente, increíble. Si hemos llegado a León, ¿cómo no vamos a llegar a Zamora y a Sayago? Ojalá, ojalá. Con "Petricor" he tocado en Monumenta, en Fermoselle y un montón de sitios por la zona. Nosotros encantados.
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