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El muestreo de salmónidos y ciprínidos en ríos del noroeste de Zamora confirma su "genética inigualable"

El personal del servicio de Medio Ambiente ha finalizado recientemente la toma de datos de las especies de ríos y arroyos trucheros

Trabajadores de Medio Ambiente recorren el cauce de uno de los ríos de Sanabria para recoger muestras. | A. S.

Trabajadores de Medio Ambiente recorren el cauce de uno de los ríos de Sanabria para recoger muestras. | A. S.

El personal del servicio Territorial de Medio Ambiente ha finalizado recientemente los muestreos de pesca en los principales ríos y arroyos trucheros del noroeste de la provincia.

La actividad se desarrolla desde hace más de veinte años y en la que participan una veintena de voluntarios entre Agentes Medioambientales, Celadores, Capataces, Técnicos y Peones Forestales.

Como ellos mismos apuntan es "uno de los trabajos más satisfactorios, comprobando año tras año cómo los ríos de montaña, con el paso de los años, permanecen casi vírgenes, extrayendo de sus cristalinas aguas salmónidos y ciprínidos de una genética inigualable".

Destacan por su pureza, los cursos del río Pedro y el Tuela, en la Alta Sanabria, o el Manzanas, que siendo un río internacional que separa dos países y a la vez gestionado por dos leyes distintas, cada año se extraen especies de alto valor ecológico, como el endémico Squalius alburnoides, que en Castilla y León sólo aparece en esta cuenca y en pequeños arroyos del suroeste de la provincia de Salamanca.

Más de 30 puntos han sido los muestreados este año, 11 en Baja Sanabria, 7 en la Alta Sanabria, 9 en Carballeda, 4 en Aliste y 3 en Benavente.

Participantes en la iniciativa revisan las muestras recogidas. | A. S.

Participantes en la iniciativa revisan las muestras recogidas. | A. S.

En los ríos de montaña, aunque registren aguas frías en pleno mes de septiembre, son fáciles de muestrear, ya que en la época estival no muestran la bravura con la que bajan sus aguas del otoño a la primavera. No así el gran río Tera, de pozas profundas y fuertes corrientes, capaz de arrastrar a una persona, de ahí que el cuidado y la precaución estén presentes a cada paso.

De los ríos y arroyos de cabecera se recogieron para su peso, medida y extracción de sangre, miles de truchas, así como los resbaladizos gobios, los bravos bordallos o las escurridizas lamprehuelas.

En el curso medio de los ríos se siguieron extrayendo truchas, gobios y bordallos; además empezaron a aparecer bogas, barbos, bermejuelas y calandinos o el dañino cangrejo americano.

En los tramos bajos, como el Tera a su paso por Mózar o Calzada, al estar más próximo al embalse de Ricobayo, se extrajeron especies invasoras como lucios, cangrejos señal y americano, alburnos o el extraño lobo de río, cada vez más abundante en estas latitudes.

Uno de los ejemplares capturados para el análisis.

Uno de los ejemplares capturados para el análisis.

La captura y toma de datos se realiza en unos minutos y todas las especies endémicas son devueltas al agua, sanas y salvas, no así las alóctonas, que son destruidas.

A la toma de datos se une la inoculación, en las branquias de las grandes truchas capturadas, de gloquidios de Margaritífera, la náyade o mejillón de río.

Esta singular especie está presente en los ríos sanabreses, y la inoculación de los gloquidios se practica con el fin de evitar su desaparición mediante tan singular sistema de reproducción.

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