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El arrastre de cenizas al Lago de Sanabria provocaría turbidez y pérdida poblacional

La Federación Coordinadora Rural Zamora insta a la Confederación Hidrográfica del Duero a actuar con urgencia para evitar el arrastre de cenizas a áreas fluviales

Proponen la instalación de barreras anticenizas en la parte alta del Cañón del Tera

Las cenizas de los incendios tiñen el agua del Lago de Sanabria.  | A. S.

Las cenizas de los incendios tiñen el agua del Lago de Sanabria. | A. S.

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"La preocupación por la evolución del incendio es inevitable, pero una vez extinguido llega el arrastre de las cenizas a los arroyos, ríos y lagos. Eso es inevitable". Anticipándose a las futuras consecuencias de los voraces incendios que durante este verano vuelven a asolar la provincia de Zamora, la Federación Coordinadora Rural Zamora solicita a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) actuaciones urgentes para evitar que los residuos resultantes de la combustión acaben en el agua y, en concreto, en el fondo del Lago de Sanabria.

El escrito, registrado ayer martes ante el organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica, insta a implementar sistemas de contención –como barreras anticenizas– que eviten el efecto arrastre limitando así el perjuicio a las especies marinas presentes en el lago. La propuesta pasa por la instalación de dichas barreras en la parte alta del Cañón del Tera con el fin de minimizar el impacto derivado del incendio de Porto que se mantiene en nivel 2.

En el documento, explica el presidente de la Coordinadora, Chema Mezquita, se abre la puerta a la aplicación de otros mecanismos que puedan resultar igualmente útiles. La iniciativa se enfoca en el potencial riesgo para el ecosistema del lago, si bien lo extiende a otros espacios acuáticos que "también puedan verse afectados por los incendios que cercan Castilla y León", especialmente en el oeste.

Los escritos se han dirigido igualmente a la Consejería de Medio Ambiente y a Consejería de Presidencia de la Junta de Castilla y León con el ánimo de que se coordinen y pongan "manos a la obra". La urgencia es máxima ante la llegada de las primeras lluvias.

Impacto inicial "muy agudo"

Frente a los incendios que en el verano de 2022 asolaron la Sierra de la Culebra, el de Porto declarado el pasado 14 de agosto afecta a un área más montañosa. Ello implica que "una vez iniciada la época de lluvias, la escorrentía se lleve todas las cenizas" primero a los ríos y arroyos para, finalmente, concluir en el lago. De ahí la necesidad de acometer actuaciones urgentes, concluye Víctor Colino, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias y Ambientales.

El potencial daño al ecosistema fluvial de la Alta Sanabria es indiscutible, si bien Colino añade el impacto humano: "Si hay captaciones para consumo de agua, lógicamente durante una temporada va a suponer un problema" en las primeras semanas o meses.

El académico recuerda que los arroyos de alta montaña se caracterizan por tener muy pocos nutrientes, por lo que la riqueza de especies oligotróficas adaptadas a esas condiciones se vería afectada. "Por ejemplo, un mejillón de río que vive adherido al sustrato: la llegada de las cenizas tapizaría" su fuente de alimentación, con lo que "lógicamente se muere". Paralelamente, estos restos generan cambios en las condiciones físicas y químicas generando "mayor turbidez y un montón de nutrientes que hacen que aumente la materia orgánica generándose un proceso de eutrofización" (esto es, el enriquecimiento excesivo de una masa de agua).

El resultado es un impacto inicial "muy agudo", con un severo descenso en poblaciones de determinadas especies. "Ahora mismo tenemos hectáreas y hectáreas de suelo muy frágil en una zona con bastante pendiente".

Ante esta situación, se establecen dos objetivos claros: proteger el suelo evitando su erosión y, por otro lado, frenar la escorrentía mediante "barreras que eviten que el flujo de agua llegue a los arroyos". Unos métodos que pueden incluir desde diques con los propios árboles quemados a productos comerciales.

Con todo y pese a la afectación inicial severa, Colino confía en el potencial relativamente rápido de regeneración en un ecosistema que posee una capacidad de autoregeneración "ya probada" en una provincia marcada tristemente por "paisajes de fuego".

"Es verdad que la zona quemada es muy grande con el 70% del Parque, lo que puede ser un poco más severo –también en las lagunas de alta montaña como Peces–, pero asegura que la naturaleza tienen un potencial de recuperación sorprendente que permitiría recuperar una importante parte de la zona "en el plazo de unos años". Todo, siempre y cuando la zona no se vea azotada por nuevos incendios en un plazo medio de tiempo, matiza, dado que "toda regeneración tiene un límite".

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