El segundo encierro mixto de las fiestas de Villalpando roza la perfección
La bravura de los novillos y la valentía de caballistas y corredores contribuyen a ensalzar el festejo taurino, en el que el punto álgido fue el paso por la "Puerta Villa"
Segundo encierro mixto en Villalpando con motivo de las fiestas en honor a San Roque. / Emma V. Díaz
"Sobresaliente". Esta es la nota con la que el alcalde de Villalpando, Emiliano de la Puente, ha valorado el segundo encierro mixto de las fiestas de San Roque, que este lunes ha reunido a numerosos caballistas y aficionados.
El festejo rozó la perfección y, como en pasadas ediciones, la entrada de bueyes y novillos por la imponente Puerta de San Andrés o "Puerta Villa" fue el punto álgido del festejo.
Bajo un cielo cubierto por el humo procedente de los incendios de Sanabria se celebró el encierro mixto en el que se soltaron cuatro novillos, acompañados por más de 150 caballos.
Los astados salieron del corral habilitado en el campo siguiendo la estela de los bueyes y, al trote, recorrieron en grupo unos 200 metros. En ese preciso instante dos de los novillos decidieron separarse de la manada siguiendo direcciones opuestas, lo que provocó la división en tres grupos de caballistas y corredores.
No obstante, el grueso de la manada siguió, a paso lento y relajado, por la ruta prevista hacia la villa. Los caballistas disfrutaron del festejo y pudieron realizar cortes a cada uno de los novillos que se separaron del grupo.
Hacia la mitad del recorrido, de unos cuatro kilómetros por el campo y uno urbano, la pericia de los caballistas permitió incorporar a uno de los novillos a la manada que, desde ese momento, encaró con paso lento, pero constante uno de los momentos críticos del encierro, la entrada a la villa, en la que se prepara un "pequeño embudo" para engañar a los astados.
Los participantes arrearon a los animales para que con la velocidad adquirida tuvieran más opciones de escapar y lograron que el grueso de la manada, incluidos los tres novillos y numerosos caballos, entraran por la calle San Francisco para encarar el momento más esperado por los villalpandinos: el paso del encierro por la "Puerta Villa".
Aunque dos bueyes se dieron la vuelta, parte de la manada, cruzó la "Puerta Villa" colmando las expectativas de los numerosos vecinos y visitantes que abarrotaban las gradas ubicadas en el Parque de los Toreros.
En ese momento, uno de los novillos decidió dar la vuelta y bajar por la "Puerta Villa" donde quedó emplazado gracias a una de las puertas antiretorno instaladas en el recorrido y mostró su personalidad "defendiendo el territorio".
En un descuido del astado se reabrió la valla para facilitar el acceso de los bueyes y culminar el recorrido por el casco urbano y un encierro inolvidable para los participantes y los aficionados taurinos.
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