Sayago
Homenaje en Villadepera a "Joselito", artesano y alma de la flauta pastoril
Es uno de los últimos artesanos de la flauta pastoril, el instrumento que escuchó desde niño y ha permanecido latente en su memoria hasta que con 70 años empezó a fabricarlas y aprendió a tocar

F. E.
Todavía perduran en la memoria de "Joselito" los sonidos de aquellos flautistas y tamborileros que animaban las fiestas de Villadepera cuando era un niño. Conrado, Gabino, Pepe de Flora, Prudencio... "Aquello sí que eran fiestas, el pueblo lleno de gente y ellos tocando, tremendo. Es que no había otra cosa. Luego vinieron los altavoces y todo lo demás".
A sus 90 años José Isidro Barbero, para todo el mundo "Joselito", guarda un imborrable recuerdo de aquellos músicos autodidactas, guardianes de una tradición pastoril que siempre le llamó la atención, respetó y rescató en cuanto pudo.

Joselito toca una de las flautas talladas con sus manos en su taller. / José Luis Fernández
Porque "Joselito" es un flautista de vocación tardía. "Me puse a aprender cuando tenía 72 años, en el Aula de Folclore de Trabazos" relata el anciano desde su taller. Un sensacional babel donde manda la madera y, por encima de todo, las flautas que ha fabricado, sobre todo durante los últimos 20 años.
"Joselito" nació entre la madera. El tercero de cuatro hermanos, en casa trabajaron el campo y el ganado, también la carpintería en el taller de su padre. "Aquella vida de entonces no se parecía a la de hoy, pero de alguna manera íbamos trampeando con las ovejas, la huerta, el aserradero".
En ese ambiente el pequeño "Joselito" empezó a escuchar los primeros sonidos de la flauta. Era feliz, había vida, mucha chiquillería – "en la escuela éramos 40 chicos y 40 chicas y ahora n hay ninguno"–, pero había que buscar el pan y el sayagués se fue a trabajar en la construcción de la presa de Almendra, después en Villalcampo para Iberduero como encofrador, para terminar en Renfe como especialista de estaciones. "Allí estuve 20 años y cuando acabé me vine para el pueblo, entonces ya me pude dedicar a la carpintería, que siempre me gustó, he estado muy entretenido" cuenta el anciano hoy muy limitado por problemas de salud.
Y qué podía hacer un carpintero al que le apasionaba el sonido de la flauta, pues fabricarlas y tocar. Así fue como "Joselito" empezó a atesorar una colección de instrumentos, flautas pastoriles de tres agujeros sin ser ninguna igual a la otra, con incrustraciones de hueso o de ébano, labradas.

El artesano sostiene con sus manos una de las flautas de su colección. / José Luis Fernández
"Esta es una flauta maragata" describe mientras muestra un cajón repleto de instrumentos de viento construidos con sus propias manos. "Se puede utilizar cualquier madera que sea dura, encina, boj, fresno, saúco. También la madera de ‘enguele’ que no se da más que en los Arribes. Tuve que ir a Trabanca a buscarla porque en el mercado no hay" explica el artesano sobre los entresijos de una pieza que tiene su aquel. "Las flautas son como los pimientos del piquillo, que unos pican y otros no. Pues una salen bien y otras no" relata con una media sonrisa.
Constructor y artesano
"Esto de la flauta y el tamboril ha estado perdido durante un tiempo, pero gracias a chicos como Luis Pedraza, Alberto Jambrina o Pablo Madrid se ha revitalizado. Han hecho una gran labor" reconoce el artesano y músico, uno de los últimos constructores y artesanos de instrumentos de la provincia de Zamora.
También destaca el desempeño del Aula de Rabel de Villadepera, impulsado en buena medida por Soco Corcho, con la que "Joselito" ha colaborado alguna vez. "Es una obra muy buena, una cosa bonita que ha empezado en el pueblo y tiene que seguir".
Gran defensor del folclore tradicional, este sábado el flautista sayagués será el protagonista de la clausura del curso gracias al homenaje que le tributará el Aula de Rabel "por su vinculación con el mundo de la tradición". El músico lo agradece y hará un esfuerzo para tocar alguna pieza en el concierto que tendrá lugar a las 18.30 horas en el Museo de Arte Sacro de Villadepera.

Joselito muestra una de sus flautas tradicionales.. / José Luis Fernández
Atrás quedan los tiempos de fiestas, festivales y actuaciones por numerosos pueblos de Zamora o Salamanca interpretando melodías sayaguesas y de otros puntos de la provincia con cualquiera de las múltiples y artísticas flautas que construye en su taller. "He corrido mucho con la flauta y el tambor y he actuado junto a estos fenómenos de ahora, sobre todo con Luis Pedraza, pero se acabó" expresa el anciano físicamente muy limitado.
¿Qué va a ser de todo este montón de flautas? "Aquí están, si alguien quiere alguna se la vendo y sino aquí quedan. He invertido fuerte en el mundo de la flauta, pero también me hecho muy feliz. Es un ambiente muy bueno". n
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