Entrevista | Estanislao Luis Calabuig Catedrático de Ecología por la Universidad de León. Premio Castilla y León de Protección del Medio Ambiente
"La piedra seca de Sayago merece el reconocimiento de la Unesco"
Fundador de la Asociación Española de Ecología del Paisaje
El profesor apuesta por incorporar a Castilla y León en el reconocimiento de la piedra seca como Patrimonio Inmaterial de la Unesco
Mañana se presenta en Zamora la Asociación Red Sapiense de Sayago

Estanislao Luis Calabuig en Muga de Sayago, donde participó en una jornada de la Escuela de Piedra Seca | I. G.
Fundador de la Asociación Española de Ecología del Paisaje y estudioso de la evaluación ambiental y recursos naturales, el profesor apuesta por incorporar a Castilla y León en el reconocimiento de la piedra seca como Patrimonio Inmaterial de la Unesco. Mañana se presenta en el Museo Etnográfico de Zamora la Asociación Red Sapiense de Sayago que vela por preservar y poner en valor las construcciones de piedra seca.
Está colaborando con la Escuela de Piedra Seca de Muga, ¿por qué su interés por esta iniciativa?
Se trata de recuperar lo que tradicionalmente era algo normal como es la construcción en piedra seca que ha distinguido durante siglos a ciertos territorios. En prácticamente toda la comarca de Sayago y otras zonas de España donde existe roca se ha utilizado la piedra tanto para construcciones humanas como para el aprovechamiento de la agricultura y la ganadería, como un sistema de separación y protección.
Un patrimonio integrado en el paisaje, Sayago no se entendería sin estas construcciones.
Por eso se pretende valorar lo que la tradición nos ha dado y conservarlo. Este sistema de arquitectura en piedra seca ya fue avalado y reconocido por la Unesco en distintos países de Europa en el año 2018 por la forma y el arte de la construcción. Dentro de esos países estaba España, pero no Castilla y León. Pretendemos que se incluya, dar a conocer la importancia que tiene y valorarlo en sus distintos aspectos, pues no solamente es el sistema constructivo sino todo lo que lleva consigo.
¿En qué sentido?
Por ejemplo toda la riqueza lingüística y tradicional que tienen las herramientas que servían para la construcción; los aperos o las palabras que utilizaban para cada una de las piedras. Eso es un valor lingüístico a tener en cuenta, al igual que toda la proyección de lo que hoy en día es el medio ambiente. Se valoran mucho las condiciones medioambientales que hicieron posible y dieron sentido a este tipo de construcciones dentro de la estructura del paisaje y sus aspectos típicos.
En torno a la piedra seca existe una riqueza lingüística y tradicional que se debe preservar
Sayago es un ejemplo fiel de ese paisaje tan singular y ancestral.
Así es. Hace muy poco tiempo un pueblo como Muga, y tantos otros de esta comarca, era absolutamente todo piedra. Pero se ha ido modificando por otro tipo de construcción más rápido, con un estilo más fácil y asequible. Sin embargo, lo asequible anteriormente era lo que encontrabas a pie de calle, las rocas. Y eso es lo que se trata de defender y poder incorporarlo, junto a comunidades de España que ya están incluidas y el resto de los países que avalaron esa propuesta, en la declaración de la Unesco como Patrimonio Inmaterial.

Estanislao Luis Calabuig en Muga de Sayago / I. G.
Parece un poco increíble que quedara todo este territorio fuera de ese reconocimiento.
No se sabe nunca la razón por la cual los responsables de la Administración en un momento determinado no lo consideraron adecuado. Pero lo que hay que hacer es, además de pedirlo, justificarlo de alguna manera. Pedimos que se acepte esa propuesta que hacemos no solamente por la evidencia histórica de que ha existido. Histórica desde todos los puntos de vista: la causa inicial de que haya miles de kilómetros de pared es porque los propietarios, los vasallos de los grandes nobles o bien de los territorios de los ayuntamientos, en un momento determinado necesitaban tierras y para personalizarlas en su propiedad utilizaban aquello que tenían directamente como era la piedras y así iban construyendo. Todos esos miles de kilómetros llevan mucha historia, trabajo y sudor, por eso es necesario valorarlo como parte de nuestro patrimonio.
Es asombroso cómo ha ido resistiendo el paso del tiempo.
Porque son unas estructuras bastante resistentes. Al mismo tiempo son fáciles, asequibles y han cubierto todas las necesidades que tenía la especie humana. En la construcción la piedra es lo más noble que tenemos en la actualidad. Pero lamentablemente muchas de esas paredes se están destruyendo para llevarlas a otros lugares donde sirven como elemento de adorno o apoyo y ennoblecen viviendas modernas.
Esa es una de las agresiones, pero hay más.
El aprovechamiento para otros usos en parte ha sido por el abandono. Muchas piedras han salido fuera y eso es una pérdida de valor.
Los miles de kilómetros representan mucha historia, trabajo y sudor
Hablamos de paredes pero hay otras muchas construcciones levantadas piedra sobre piedra.
Sí. Quizás lo más significativo sean las paredes, pero hay que tener en cuenta otras construcciones para alojamiento de personas o de animales, refugios, molinos, fuentes, pasarelas, pontones. Todo ese tipo de edificaciones están hechas sin argamasa, piedra sobre piedra, lo cual significa que en aquellos momentos tenían que ser verdaderos maestros para poder hacerlo; no es fácil. Yo lo he intentado muchas veces y nunca he conseguido algo que fuera sólido. Pero las personas mayores, ganaderos, albañiles, los vecinos de estos pueblos cogen una piedra, la miran y saben muy bien cómo colocarla para que no se caiga. Es la resistencia de la piedra, la nobleza que tiene la roca en granito, pizarra, caliza o cualquier otro material. Si hacemos una rueda a lo largo de la cuenca del Duero en Castilla y León, prácticamente en todas las zonas donde hay piedra se ha estado utilizando como demuestran tantas construcciones que han sido el símbolo de pueblos donde hace cien o doscientos años solo se veía el color de la piedra sobre el que estaban construidos, porque era su propia piedra.
Esta renaciendo la sensibilidad hacia este patrimonio con iniciativas para protegerlo y ponerlo en valor como la Escuela de Piedra de Muga o la asociación Red Sapiens.
Son iniciativas muy loables, están defendiendo algo muy de Sayago, un patrimonio único. No solamente por lo bonito que puede hacer en el paisaje o porque tiene un recuerdo especial. Es verdad que nada es estático, no podemos permanecer como en siglos pasados porque las nuevas estructuras agrarias han ido modificando necesidades. Por ejemplo, una finca pequeña con un par de burros o de mulos moviéndose por allí, antes podía valer. Las cabañas eran más reducidas pero ahora, con explotaciones agrícola y ganaderas más grandes, aquellas estructuras y sus dimensiones no son operativas y eso no significa que haya que destruirlo sino aprovecharlo. O tantas construcciones que tenían una validez hace tiempo y ahora la han perdido como las casetas o los chozos que tienen infinidad de nombres. He recogido cerca de cincuenta nombres distintos en toda España para hablar de un chozo o una caseta. Eso ya tiene un valor patrimonial en el recuerdo. Es verdad que ya no se va a utilizan, pero sí forma parte de ese paisaje como algo histórico, es la etnografía del territorio y representa lo que sufrieron y trabajaron nuestros ancestros para levantarlo.
Hoy la arquitectura en piedra seca atrae al emergente turismo sostenible, la ecología del paisaje.
Cuando alguien viene a Sayago y todo lo que es Arribes del Duero, busca este tipo de paisaje. Si le quitas eso, ya no es lo mismo. Incluso, cuando en su día se elaboraron todos los planes de uso y gestión del Parque Natural la arquitectura en piedra seca era uno de los elementos que había que conservar. Sin embargo, no se respeta del todo, pierde un poco el criterio porque es poco útil. Pero la utilidad también está en ese valor inmaterial que se pretende recoger para incluirlo como patrimonio de la humanidad de la Unesco.
¿Qué efecto puede tener ese reconocimiento?
Significa dar apoyo a ese tipo de estructuras, que se valore y se dignifique todo ese proceso. Y que se explique como ha ido evolucionando, por qué ha resuelto la vida de muchas personas anteriormente. Ni se puede olvidar ni se puede destruir, o por lo menos no se puede destruir sin causa justificada.
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