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Zangarrones zamoranos, pura artesanía de la máscara

El Zangarrón de Montamarta y el Tafarrón de Pozuelo pasan a enriquecer la prestigiosa colección privada del catalán Nacho Rovira

La profesora Pilar Panero, valedora de la donación de las máscaras al coleccionista catalán dentro del proyecto MASKS

Casi un millar de personas visitan la exposición en el Museo de la Universidad de Valladolid con presencia de máscaras zamoranas

Máscaras del Zangarrón de Montamarta y el Tafarrón de Pozuelo que junto al Zangarrón de Sanzoles se unen a la colección de Nacho Rovira

Máscaras del Zangarrón de Montamarta y el Tafarrón de Pozuelo que junto al Zangarrón de Sanzoles se unen a la colección de Nacho Rovira / Jesús Caramanzana

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El Zangarrón de Montamarta y el Tafarrón de Pozuelo de Tábara pasan a enriquecer la prestigiosa colección privada del catalán Nacho Rovira “Alas y Viento” (Sección Máscaras del Mundo) que desde hace 44 años recopila representaciones de este arte ancestral hasta reunir 159 máscaras de 42 países y cuatro continentes que seguirán recorriendo el mundo.

La nueva incorporación es posible porque los dos zangarrones zamoranos cumplen con los requisitos que demanda Nacho Rovira para la colección: formar parte de fiestas con una densidad ritual notable, estar vivas, existir consenso de las comunidades portadoras para la incorporación a la colección, respetar los derechos humanos, animales y medioambientales y acreditar unos valores estéticos notables.

Con estas dos aportaciones, junto a las máscaras Gürgüense y Macho Ratón de Nicaragua, la colección cuenta con los tres zangarrones de la provincia de Zamora: Sanzoles, Montamarta y Pozuelo de Tábara, que se suman a otras cuatro piezas de artesanos castellanoleonesas –entre ellas dos caretas de Villanueva de Valrojo– y cinco rumanas incorporadas a lo largo de 2024. El Colacho de Castrillo de Murcia, el Machurrero de Pedro Bernardo, los dos Chiparús de Nejeru, los dos Cucos (Cuco y Cucoiace) de Brănești y Sārsāliā de Șivița también son parte de la colección gracias a la asesoría de las profesoras, la zamorana Pilar Panero de la Universidad de Valladolid y Adelina Dogaru de la Universidad de Bucarest.

La donación de las dos nuevas máscaras zamoranas, realizadas por los artesanos José Ramón Pérez y José Javier Sánchez, se realiza en el contexto del proyecto MASKS liderado por la Universidad de Valladolid que también ha organizado la exposición de Nacho Rovira, ayer clausurada en el Museo de la Universidad de Valladolid tras ser visitada por casi un millar de personas. La muestra, organizada por la Cátedra de Estudios sobre la Tradición de la UVa, se enmarca en el proyecto europeo “Unveiling the Arts and Works behind the MASKS” 

Considera Pilar Panero, directora del proyecto y comisaria de la exposición que "no puede haber un cierre mejor de la exposición. MASKS es un proyecto de investigación y transferencia que asigna a la artesanía de máscara como patrimonio la capacidad de perfilar, crear y rescatar identidades; pero estas no pueden ser efectivas si no hay un consenso de los actores sociales con capacidad para decidir su presente y su futuro".

Pilar Panero, segunda derecha,  junto a Nacho Rovira la directora del Museo y representantes zamoranoos

Pilar Panero, segunda derecha, junto a Nacho Rovira la directora del Museo y representantes zamoranoos

Para la experta sayaguesa, profesora de Antropología Social en la Universidad de Valladolid y directora de la Cátedra de Estudios sobre la Tradición, "en este caso concreto, la base está en los mismos y asociaciones que operan en sus fiestas en el territorio propio más allá de las campañas de sensibilización o apropiación que se hagan desde el poder y la academia. Ofrecer una máscara o dos para que lleguen a más personas sin los protagonistas carece de sentido porque hablamos de tradiciones que están vivas. El museo, la docencia y la investigación son eficaces siempre que no interfieran, fosilicen o limiten su propia dinámica".

El coleccionista Nacho Rovira agradeció la acogida en el Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa) y el proyecto MASKS, una cooperación que nace de una misma finalidad, reivindicar el arte mascarero y las energías y enseñanzas positivas que se transmiten con las máscaras. Para Rovira, "más allá del valor material de las máscaras, estas son un vehículo para compartir creencias, emociones y muchas relaciones personales y sociales que ahora se amplían y enriquecen con Montamarta y Pozuelo de Tábara y su Zangarrón y Tafarrón respectivamente".

Nacho Rovira recibe las máscaras zamoranas

Nacho Rovira recibe las máscaras zamoranas / Chuchi Guerra

Javier Silva Lorenzo, vicepresidente de MascaraZA, la Federación de Provincial de Mascaradas de Zamora, desatacó la importancia de las mascaradas para la provincia, donde asociaciones y federación comparten experiencias y se dan apoyo independientemente de la etapa en la que esté cada fiesta y de las acciones que programen el conjunto. "Para las tres mascaradas con zangarrón es ilusionante estar en una colección con tanta repercusión y prestigio, pero la alegría es compartida con los grupos de cualquier lugar que trabajan por sus tradiciones. Señala que lo que procede es seguir y alegrarse de todo aquello que sirva para visibilizar y la cultura de la máscara".

Como revela Pilar Panero, también la fortuna y la oportunidad han hecho su parte. La historia es sencilla. En el trabajo de MASKS uno de los artesanos, José Ramón Pérez Pérez, construye una de las dos máscaras de diablo para la investigación del proyecto, concretamente la de diablo rojo de fiesta que representa el Año Nuevo y se usa el día de la Epifanía. Éste se la regala de forma personal a Pilar Panero, quien pensó que podría agradecer más el presente si, más allá de dejarla en su casa o en su despacho, pudieran contemplarla personas de todo el mundo en una colección con una riqueza y una categoría extraordinaria. Paralelamente, otro de los artesanos que colaboran con MASKS, José Javier Sánchez Hernández, que hace unos años había hecho el Zangarrón de Sanzoles para "Alas y Viento", pidió permiso para hacer también el Tafarrón de Pozuelo y donarlo a la colección. De esta manera quedan representadas tres de las mascaradas de Zamora más emblemáticas, las que se celebran con un solo enmascarado fustigador, y que están emparentadas con otras de la península Ibérica.

Nacho Rovira muestra el Zangarrón de Montamarta

Nacho Rovira muestra el Zangarrón de Montamarta / Chuchi Guerra

A la donación de las dos máscaras zamoranos asistieron representantes de las tres asociaciones con zangarrones de Zamora y que son miembros de MascaraZA: José Manuel Carretero Román y Mario Román Tomás por la Asociación El Tafarrón y la Madama de Pozuelo de Tábara; José Ramón Pérez Pérez por la Asociación Cultural el Zangarrón de Montamarta, que además es artesano; y José Javier Sánchez Hernández, también artesano, y Antonio Domingo Prada Lena por la Asociación Amigos del Zangarrón de Sanzoles; y Javier Silva Lorenzo en representación de MascaraZA.

Sobre la exposición ayer clausurada, la directora del MUVa, la profesora Irune Fiz, destacó como el “carácter universal de la máscara en todas las culturas, genera una comunicación efectiva. Esta nos permite, aunque sea con una muestra limitada, la comprensión de valores, lenguajes y costumbres ajenas que nos hacen pensar en las nuestras. Desde su estética lo local solo tiene sentido desde lo global. Es muy interesante ver las influencias entre lo moderno, incluso lo vanguardista, y la tradición”. 

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