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Día de Voto en Bercianos: trabajo comunal y convidada

Hombres y mujeres han cumplido un año más con el "Concejo del Común", tradición del siglo XVI, donde todos los vecinos trabajan juntos para adecentar el pueblo

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Chany Sebastián

Chany Sebastián

La localidad de Bercianos de Aliste revivió ayer, como manda la tradición heredada por sus actuales moradores de sus padres y abuelos, la ancestral costumbre comunitaria y consuetudinaria del concejo y la convidada que se viene celebrando desde finales del siglo XVI coincidiendo con la festividad en honor a los patronos del pueblo, san Cosme y san Damián.

Una típica celebración alistana de antaño donde los vecinos arrimaban el hombro por la comunidad que sus familias integraban y a su vez esa misma comunidad (pueblo y cofradía) les reconocían y agradecían su aportación con lo que se denominaba "convidada" (comida de hermandad y convivencia).

Es Bercianos uno de los pocos pueblos de Aliste donde no coincide la advocación de la parroquia y de la iglesia (San Justo y Pastor) con el patronazgo del pueblo (San Cosme y San Damián). La festividad coincide con el 27 de septiembre, sin embargo, a causa de la emigración y el éxodo rural ahora se ha trasladado al último fin de semana de septiembre (el ritual religioso) y al segundo sábado de octubre (concejo y convidada).

La climatología adversa (aunque benigna para el campo) hacía presagiar lo peor, sin embargo, la lluvia hizo un alto en el camino y las campanas de la iglesia de San Justo y Pastor llamaron a Concejo y allí se dieron cita hombres y mujeres, adolescentes, jóvenes y mayores para contribuir con su mano de obra, a prestación personal, a trabajar por el bien común y el de la comunidad vecinal.

Antaño, por desgracia quizás más que ahora, en los pueblos alistanos del medio rural transfronterizo con Portugal, había conciencia de que para que el pueblo progrese había que arrimar todos el hombro: eso era el Concejo.

Con la satisfacción personal, individual y colectiva de la "buena jera" de mañana, lo que en Aliste ha sido siempre el trabajo bien hecho, los bercianos se dieron cita ya para comenzar la tarde allá en la ribera del río Aliste y compartir mesa y mantel, como una gran familia donde comentar aconteceres entre cada bocado y trago: que la vida no es solo trabajar, que también, sino compartir y disfrutar de cada momento con los más cercanos: familiares y paisanos. Así sentenciaba el abuelo orgulloso de estar sentado a la mesa con aquellos con los que compartió infancia y adolescencia y esos a los que el registro de bautismo separa más de ochenta o noventa años.

Antaño se hacía al aire libre, ahora allí mismo, frente a la que fuera antigua morada del sastre Juan Gallego Baz, el artesano de la capa parda alistana de honras y respeto, está la remodelada Casa Concejo, donde se celebró este año. Durante siglos el comensalismo ha formado parte imprescindible a la hora de cultivar, fraguar, florecer y perdurar la cohesión humana, social, religiosa y cultural de la comunidad de Bercianos de Aliste que en este caso tenía dos citas históricas: el antruejo (Martes de Carnaval) como paso previo al Miércoles de Ceniza y la Cuaresma que lleva a la Semana Santa la Pasión de Cristo, y la otra por san Cosme y san Damián.

El pueblo de Bercianos de Aliste disfruta en hermandad de la convidada. | Chany Sebastián

El pueblo de Bercianos de Aliste disfruta en hermandad de la convidada. | Chany Sebastián

La cofradía de los santos Cosme y Damián tenía dos mayordomos que, cuando los vecinos estaban recogiendo el grano del "muelo" a los "costales" (sacas) en la era (pradera de La Laguna) situada junto a la antigua Vereda Real de Galicia se acercaban a pedir la limosna. El trigo o centeno recibido se subastaba al mejor postor y con las "perras" (monedas) obtenidas se hacía frente a los gastos de la misa, la procesión y la comida comunal. Cierto es que casi nunca alcanzaba y los propios mayordomos costeaban de su hacienda lo que faltaba.

El mayodomo de este año, con los santos. | Ch. S.

El mayodomo de este año, con los santos. | Ch. S.

Durante la Gripe Española de 1918, 1919 y 1920 dadas las penurias colaterales se acordó que los mayordomos costeasen el 50% con las limosnas y el pueblo asumiese el otro 50%. La Guerra Civil y la posguerra trajeron nuevos contratiempos y se optó porque cofradía –eran tiempos complicados para pedir y dar limosnas– y concejo asumiesen los costes a partes iguales.

Antaño cada 5 de agosto tenía lugar el Voto de Villa, así lo refrendan manuscritos de 1713 y 1714, para cumplir una promesa del pueblo por un milagro acaecido esos día por la Virgen de las Nieves en Bercianos y en Campogrande, según el entonces visitador del Arzobispado de Compostela a donde pertenecían las Vicarias de Aliste y Alba.

Bercianos, un pueblo que sigue fiel a sus tradiciones desde hace más de cuatro siglos.

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