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La Virgen de las Victorias brilla en un día radiante en Puebla de Sanabria

El cardenal Artime insta a mantener las tradiciones y las raíces en la misa previa a la procesión

Los gigantes escoltan a la Señora de Puebla

El cardenal Ángel Fernández Artime ha instado a “mantener las tradiciones” en su homilía en el trascurso de la misa conmemorativa de la Virgen de las Victorias de Puebla que salió en procesión en un día radiante. Más de una docena de relevos se sucedieron a los pies de la Virgen para completar la procesión desde el templo hasta el Arrabal. Un recorrido precedido por la interpretación del himno de Las Victorias compuesto por José Rodríguez Hernández y que interpretó, por primera vez, la banda del Maestro Lupi.

El arcipreste Agustín Rubio Huerga abría los actos en el templo y daba la bienvenida al cardenal por su fidelidad al compromiso con las fiestas y “es un día histórico” tanto por su relevancia y “posible sucesor de San Pedro. Es posible no imposible”, dada la condición del cardenal. Refrendó sus lazos de amistad con la villa y el cumplimiento de su compromiso, aun cuando, en tren de Roma a Turín, recibió la llamada del presidente del Principado con su propuesta de Hijo Predilecto de Asturias. Recordó que este domingo, natividad de la Virgen, es “El día de la Santina de Covadonga, de Las Victorias, de la Encina, de tantas advocaciones marianas del territorio español”.

“No perdáis nunca la fuerza de esta tradición y de esta devoción. Es mucho más que la fiesta de Puebla de Sanabria, es mucho más que la belleza de gigantes y cabezudos que ayer vi desfilar por el río precioso, es mucho más que la verbena de la noche. Es mucho más porque toca la tradición y la herencia recibida porque son ya 176 años, generaciones y generaciones que han creído que esto y esta fiesta eran importantes. Y que, ella, la Virgen era importante para Puebla de Sanabria”. Ante esas tradiciones reconoció que “esto es vida, da raíces. ¡Ay! de nosotros si perdemos las raíces, aunque uno viva en otro lugar. Mi abuelo y mi bisabuelo nacieron aquí, yo tengo raíces aquí. Y os lo digo porque yo tengo raíces en el mar donde nací”. Los niños de Primera Comunión entregaron las ofrendas en el trascurso de la celebración.

La siguiente generación va tomando el relevo y fueron numerosos los jóvenes, hombres y mujeres, que pudieron cargar la Virgen, sumado al grupo de mujeres engalanadas con el traje sanabrés. Con la Salve en el momento de entrar al templo, el pueblo se despedía de su patrona de hecho hasta el próximo año. 

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