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Ribadelago abre su memoria al dolor y a la esperanza de un museo vivo

El presidente de la Diputación en funciones, Víctor López de la Parte, asiste con el alcalde José Manuel Chimeno Lois a la inauguración del edificio que recuerda la tragedia

Inauguración del Museo de Memoria de Ribadelago

Araceli Saavedra

Los vecinos del Viejo y del Nuevo Ribadelago visitaron masivamente su Museo de la Memoria en la jornada inaugural, que recuerda a los 144 fallecidos el 9 de enero de 1959. Con detenimiento, mirando una a una las fotos, identificando los rostros que aparecían en esas imágenes del desastre humano y material de la rotura de la presa de Vega de Tera, recordando y no olvidando.

Los fondos que integran la muestra pertenecen a la Asociación Hijos de Ribadelago, recopilados con motivo de la conmemoración 50 aniversario, en 2009, y que regresan por segunda vez al edificio, donde se expusieron por primera vez. La pintora María de León y Sanabria expuso en la jornada inaugural su trabajo plástico dedicado, como descendiente de Ribadelago, a recrear esas rocas que marcaron la tragedia.

El presidente en funciones de la Diputación Provincial, Víctor López de la Parte; el vicepresidente segundo, Ramiro Silva Monterrubio; el alcalde de Galende, José Manuel Chimeno Lois; el arquitecto del proyecto, Francisco Somoza; y diputados y concejales de las dos instituciones asistieron a la apertura y recorrido por el museo.

Víctor López señaló el compromiso del presidente y del suyo propio, "que será el comienzo para una serie de proyectos que se realizarán en este Museo de la Memoria". En nombre del presidente trasladó su agradecimiento a los vecinos por el compromiso con el museo, con la cesión y custodia de fotografías, documentos y enseres "para que todas las personas que vengan a visitar el museo recuerden lo que pasó aquí, recuerden a las víctimas, el sufrimiento de sus familiares y que sea ejemplo de que este tipo de negligencias no vuelva a ocurrir". El presidente en funciones señaló la importante inversión "en esta primera parte de este museo con una inversión muy importante de la Diputación, de más de 368.000 euros". Agradeció a todos las personas que han trabajado en la obra para que sea una realidad, desde el arquitecto, al exdiputado de Cultura, Jesús María Prada, y al anterior presidente de la Diputación, Francisco Requejo. Anunció una segunda fase de musealización y el arreglo del entorno para que sea "más conocido y querido".

José Manuel Chimeno Lois abrió la presentación con el deseo de que los representantes de la Diputación "sean ellos los que empiecen a exportar lo que aquí tenemos, que den fe de la realidad de lo que ocurrió". Con la misma fuerza del recuerdo en la memoria de vecinos y supervivientes en la memoria y allí donde estén que sepan que "fue un pueblo que existió que existe y que está vivo".

Chimeno agradeció a las corporaciones anteriores su trabajo y a la Diputación Provincial la financiación y aportación económica para las obras. Los compromisos y ofrecimientos de las instituciones de 2009, desde la Junta, hasta Confederación Hidrográfica del Duero, el Gobierno de España y de la propia empresa Hidroeléctrica que explota Moncabril, siguen pendientes y no están en el olvido como contestó el alcalde. Recalcar precisamente la ausencia institucional de todas estas entidades en el acto inaugural celebrado ayer.

Francisco Somoza añadió que "es un homenaje y un recuerdo permanente a la noche terrible que se llevó por delante a 144 vidas y el corazón de todos sanabreses y de muchas más personas de España". Reivindicó "la calidad arquitectónica" de aquel pueblo nuevo que no se amoldaba al entorno. Sumó la "reivindicación permanente" al recuerdo de las personas y la perpetuación de su memoria, al entorno y al paisaje del Lago "la tragedia no alteró solo la vida y la estabilidad de todas las familias que allí vivían, alteró también el equilibrio natural de este lugar". Recuperar ese equilibrio entre el hombre y la naturaleza "es un segundo objetivo de este proyecto".

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Tras estos días de puertas abiertas, los voluntarios de la Asociación Hijos de Ribadelago, y personal del Ayuntamiento se turnarán para mantener abiertas las instalaciones, hasta que se lleve a cabo el convenio con la Diputación para su apertura, ante la falta de capacidad económica del Ayuntamiento.

El presidente de la Asociación Hijos de Ribadelago, Agustín Puente, recordaba a las 144 víctimas, "pero los que quedamos, estamos marcados para toda la vida. Yo tenía 7 años y de alguna manera todos los que sobrevivimos se quedó marcado". Recordaba además a aquellos socios, la asociación tiene 150 miembros, aunque algunos no han podido vivir este momento.

Estefanía Fernández Otero, con 97 años, visitaba con su nieto la exposición y echa en falta que "me tenían que haber sacado a mí como la estatua del puente, con el crío en brazos, que tenía un niño de dos meses, y mi suegra al lado. La encontraron ahogada entre las tablas de la casa". Se salvó "por un ropero que me cayó encima y porque no se llevó la casa de cuajo, si se la lleva de cuajo no me salvo, pero la tiró. Hacía esquina y el tronco de un árbol y del topetazo me tiró la casa encima y el armario me hizo una bóveda y me salvó".

La exposición estará viva por el expreso deseo de los supervivientes y sus descendientes, que este miércoles esperaron para entrar, con el ofrecimiento de prestar los recuerdos y enseres de sus casas y de esos días a los fondos del museo. Con muchas ausencias, las de aquellos que esperaron la apertura del museo y que no vieron ese deseo cumplido como recordaban ayer los vecinos que viven permanentemente en los pueblos y los que, como todos los veranos, vuelven a sus orígenes ribagueses.

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