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Inés y María del Carmen, mártires de El Pardo, tienen su imagen en Avedillo

Hermanas concepcionistas dejaron su clausura para homenajear a las dos monjas beatificadas

La delegación de hermanas concepcionistas en el acto homenaje con las imágenes al fondo. | Araceli Saavedra

La delegación de hermanas concepcionistas en el acto homenaje con las imágenes al fondo. | Araceli Saavedra

El pueblo de Avedillo de Sanabria arropó los actos de homenaje a sus dos hermanas de la Orden de la Inmaculada Concepción, Inés de San Juan y María del Carmen de la Purísima Concepción, conocidas como las "mártires de El Pardo" y beatificadas en la Catedral de la Almudena en 2019.

Doce hermanas concepcionistas de los conventos de estricta clausura, de Ponferrada y Villafranca del Bierzo, asistieron al homenaje, una clausura que solo abandonan por un motivo justificado. La abadesa de la orden de las Concepcionistas, María del Carmen Mariñas, también abandonaba el retiro para encabezar la representación de las hermanas. "Es un honor importante tener dos hermanas mártires en este pueblo" decía con cariño una de las hermanas antes de comenzar los actos. Las nuevas imágenes de Inés y María del Carmen colocadas en el templo de El Salvador fueron bendecidas en el trascurso de la misa.

El arcipreste, Agustín Rubio Huerga, en la homilía trazó el semblante de las dos hermanas que hicieron de su vida y su muerte "una conjunción con Cristo". Inés Rodríguez Fernández nació el 2 de noviembre de 1889 en una casa de Avedillo, frente a la iglesia que aún se conserva. El 14 de octubre ingresó en la orden en el Pardo y fue maestra de novicias. En 1935 fue elegida abadesa. Su hermana, María del Carmen Rodríguez Fernández, nació el 28 de octubre de 1895 e ingresó en el monasterio de El Pardo el 16 de junio de 1914. Era la hortelana de la huerta, una mujer humilde y sencilla. Las dos fueron martirizadas durante la guerra civil con 47 y 41 años respectivamente por "no renegar de su fe", como reconoció Agustín Rubio.

Una tercera hermana se salvó de su fusilamiento porque varias monjas del convento se habían trasladado a Portugal para fundar un convento y allí les sorprendió la guerra y no pudieron volver, como recordaba su sobrina nieta, Inés Fernández Prada. Muy pocos recuerdos se conservan en la familia de las dos hermanas concepcionistas. Uno de ellos es un cuadro en relieve realizado por las hermanas con una caja de cartón donde está representada la imagen de la Virgen Inmaculada, que enviaron a su madre hasta Avedillo. La iglesia del Salvador se llenaba de azul, el color de la Inmaculada, con las capas de las hermanas.

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