Una misionera zamorana "teje sueños" en Camerún

María Escarda, natural de Villanueva del Campo, enseña a coser a adolescentes para que consigan un trabajo que les libre de la prostitución

María Escarda con varios niños y niñas en la misión que desarrolla en Camerún como misionera.

María Escarda con varios niños y niñas en la misión que desarrolla en Camerún como misionera. / Cedida

"Tejiendo sueños". Así se denomina el proyecto que la misionera María Escarda Fernández, natural de la localidad de Villanueva del Campo, desarrolla en la actualidad en Camerún junto a un grupo de voluntarios.

Hace poco más de un año, con dos máquinas de coser y los euros recaudados con una campaña solidaria, mercadillos y algunas donaciones, la misionera emprendió el viaje a Camerún y recaló en un orfanato que acogía a 600 niños, víctimas de conflictos internos.

En el orfanato, la misionera de Villanueva del Puente se marcó un objetivo: enseñar a coser a los niños y niñas adolescentes para que, con su destreza con las máquinas, pudieran conseguir un trabajo remunerado que les librara de la prostitución y les permitiera soñar con un proyecto de vida.

A sus 54 años, la misionera de la congregación de los Servidores del Evangelio de la Misericordia acumula ya 28 al servicio de los demás, un camino que decidió emprender guiado por un "corazón insaciable".

Natural de Villanueva del Campo y alumna del colegio Sagrado Corazón de Jesús, en el que estuvo interna durante sus estudios de BUP, guarda gratos recuerdos de su juventud y, en especial, de un viaje de voluntariado a México que le cambió la vida porque le permitió entregarse a los demás.

Trabajar en África era su sueño, pero tardó en cumplirlo dos décadas. Y es que antes de llegar a Dapong en Togo trabajó en España y en Argentina. En la ciudad africana permaneció varios años y pudo comprobar que la pobreza era su seña de identidad, ya que la harina de maíz era el principal alimento de subsistencia.

La misionera (segunda por la izquierda) posa con voluntarios, vecinos de Camerún y una máquina de coser

La misionera (segunda por la izquierda) posa con voluntarios, vecinos de Camerún y una máquina de coser / Cedida

Hace poco más de un año llegó a Camerún para poner en marcha el proyecto "Tejiendo sueños" con el que ha despertado la admiración de sus vecinos de Villanueva del Campo y, en especial, de su alcalde, Felipe Blanco.

Y es que, como destacó el mandatario municipal, "mientras por aquí estamos preocupados por quien se va o quien se queda, en otras latitudes nuestra gente nos enseña cómo es la solidaridad sin grandilocuencias, así como la dimensión y la trascendencia que pueden tener dos viejas máquinas de coser y 750 euros".

Tras conocer la historia y el proyecto de su vecina, Blanco asegura que "todavía hay esperanza ante las noticias a la que estamos acostumbrados, sobre los miles de millones que el primer mundo emplea en el negocio armamentístico".

Por este motivo, afirma que "si todavía nos queda un poco de espíritu crítico" es preciso "separar el trigo de la paja" que, en una zona como Tierra de Campos, "solíamos nacer con ello aprendido".

Por último, el alcalde anuncia que cuando la misionera "esté entre nosotros" estudiará junto a los vecinos y otras personas de Zamora y de España, la forma de conseguir alguna máquina de coser más para que Escarda pueda seguir "tejiendo sueños".

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