Los yacimientos arqueológicos, a salvo de la concentración parcelaria de Cabañas de Aliste

El proyecto agrario de este pueblo situado en la Sierra de la Culebra será compatible con el patrimonio histórico inventariado por la Junta

Cabañas de Aliste. | Chany Sebastián

Cabañas de Aliste. | Chany Sebastián

La Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León ha iniciado los trabajos de prospección arqueológica afectados por el proyecto de la concentración parcelaria de Cabañas de Aliste, localidad perteneciente al municipio de Riofrío y asentada en plena Zona de Especial Protección de la Sierra de la Culebra.

Los trabajos se realizan bajo la dirección de Luis Alberto Villanueva Martín y así se le ha comunicado al Ayuntamiento de Riofrío de Aliste cuya Corporación Municipal preside el alcalde Germán Matellán Fernández: «Una de nuestras prioridades ahora mismo es que los vecinos de Cabañas puedan ver reconvertidos los minifundios en fincas de reemplazo a corto plazo».

Según las comunicaciones del Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León en la zona afectada por la concentración parcelaria de Cabañas existen ocho yacimientos reconocidos en el Inventario Arqueológico de la provincia de Zamora la mayoría de ellos en la Sierra de la Culebra: Boca la Furnia, El Calvario, El Castillo, La Cueva, La Pedrecica, La Pedrecica II, La Pedrizona y Veneiros del Picón.

En principio Según los técnicos (Estudio Técnico Previo) ninguno de los trazados de la red viaria se prevé que interfiera en los citados yacimientos arqueológicos y por lo tanto no se espera que se pudiera producir ninguna incidencia negativa en ellos, cosa que obviamente tampoco se permitiría al tratarse de unas áreas debidamente protegidas.

No obstante, si en la fase de ejecución de las obras se detectaran restos arqueológicos no correspondientes a los yacimientos inventariados, se paralizarían momentáneamente las obras, poniéndolo en conocimiento de la Consejería de Cultura.

De esta manera se está avanzando en los plazos, sin prisa, pero sin pausa, –los tramites hay que cumplirlos–, tras la promesa que les hizo a los vecinos en la vista al pueblo el propio presidente de la Junta de Castilla y León Alfonso Fernández Mañueco y el propio consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural Gerardo Dueñas Merino. El objetivo es desatascar una concentración parcelaria que lleva atascada desde hace 32 años.

En estos momentos se está redactando el Estudio de Impacto Ambiental que sería el próximo paso obligatorio al situarse Cabañas dentro de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica y de la Zona de Especial Protección Sierra de la Culebra que también es LIC (Lugar de Interés Comunitario).

Los yacimientos arqueológicos, a salvo de la concentración parcelaria de Cabañas

Los yacimientos arqueológicos, a salvo de la concentración parcelaria de Cabañas / Chany Sebastián

La concentración parcelaria es un sueño de los vecinos de Cabañas de Aliste desde los años noventa del siglo XX en que quienes entonces vivían de la agricultura y de la ganadería «no necesitamos echar muchas cuentas que con el término y la propiedad repartida en miles de minifundios es imposible que esto pueda ser rentable».

Un ya lejano día 2 de diciembre de 1992 el Ayuntamiento de Riofrío, a petición de los vecinos, presentaba la solicitud de la concentración parcelaria de Cabañas ante el Servicio Territorial de Agricultura de la Junta de Castilla y León en Zamora. En principio las cosas parecían marchar bien y de hecho quince meses después se nombró la Junta de Trabajo y la Comisión Local.

A partir de ahí llego la triste muerte del olvido y habrían de pasar catorce años hasta que en octubre de 2008 llegaba la memoria técnica que, recatada por la ingeniera Técnico agrícola Yolanda Vara Martín preveía un presupuesto base de licitación para su ejecución material mediante contrata de 949.81 euros y unas infraestructuras básicas que preveían un rede de caminos de 37 kilómetros y 635 metros. Pasados 32 años el coste será mucho mayor.

La localidad de Cabañas de Aliste logró llegar hasta los 263 habitantes allá por el año 1960 y en 1982 ya había descendido a 179. Cuando se decidió solicitar la concentración parcelaria había un total de 106 residentes que en la actualidad se reducen a 65: de ellos 39 varones y 26 mujeres. Habiendo pasado ya casi cinco lustros no es de extrañar que quienes iniciaron entonces el proceso ya no sean agricultores pues unos se jubilaron y otros incluso ya fallecieron.

Cabañas no deja de ser sino el fiel reflejo de la práctica totalidad de los pueblos alistanos donde las sucesivas partijas de herencias en la mayoría de los casos entre familias numerosas (muchos hijos) traía la obligación de trocear las tierras pues no había para todos. Ello es la principal causa de que Aliste se convirtiera, muy en particular en la posguerra, en el reino del minifundismo en la Península Ibérica.

Si nos atenemos a los datos registrados en la Dirección General del Catastro, de los más fiables, Cabañas cuenta con un perímetro afectado de 2.608 hectáreas de terrenos que equivalen al 23,97% del conjunto de las 10.905 hectáreas que tiene el municipio (cuatro pueblos).

La superficie a concentrar se situaría en torno a 1.178 hectáreas que están fragmentadas en 5.035 parcelas que a su vez están en manos de unos 353 propietarios.

La zona excluida corresponde ala Monte de Utilidad Pública 216 (1.403,27 hectáreas) y al núcleo urbano (27).

Es Riofrío el municipio alistano que más ha avanzado en los últimos años en lo que respecta a tramitar y conseguir las concentraciones parcelarias que ya tienen culminadas Riofrío y Sarracín y la de Abejera de Tábara toca su fin con las obras de infraestructura rural. El objetivo ahora es cerrar el círculo consiguiendo llevar a buen término la cuarta y última: la de Cabañas.

En el municipio de Riofrío (en tres pueblos) se han concentrado ya 6.475 hectáreas en manos de 1.396 propietarios que entregaron 57.208 minifundios y recibieron 4.978 fincas de reemplazo.

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