El obispo de Astorga "corona" la Alta Sanabria
Jesús Fernández cierra su recorrido pastoral en San Ciprián de Hermisende, La Tejera, Hedroso, Castrelos, Aciberos y Padornelo

196000315 / LZA
El obispo de Astorga, Jesús Fernández, oficiaba la misa de su última jornada de recorrido pastoral por la comarca ante la imagen de San Ciprián, en la parroquia de San Ciprián de Hermisende. El actual obispo rendía homenaje al primer obispo de la Diócesis del que se tiene constancia escrita desde el año 254, una de las Diócesis más antiguas y cuyo origen está vinculado a la llegada de soldados en la época romana que ya fueran cristianos, aunque todavía perseguidos.
El prelado comenzaba su recorrido por La Tejera, donde en compañía de los vecinos, visitó por deseo propio el pueblo antes del acto sencillo acto religioso en el templo. A los vecinos de Castrelos les trasladó su deseo de que sean "solidarios y se apoyen unos a otros" porque en pueblos tan pequeños, con tan poca población a veces se necesita "ir a buscar una medicina".
Hedroso, Aciberos y Padornelo han sido las últimas parroquias en acoger al máximo representante de la Diócesis. En este itinerario le acompañaron el vicario de Pastoral, José Manuel Carrasco; el párroco, Luis Alfredo Carrión, y la hermana del Amor de Dios Pilar Cerezal.

El prelado en el pueblo de La Tejera. | Araceli Saavedra / Araceli Saavedra
En uno de los pueblos visitados se tiraba del dicho popular de "estamos abandonados de la mano de Dios" aunque el abandono llega más por el poder civil que no se molesta en visitar los pueblos, mientras que el obispo ha visitado los 130 pueblos de Sanabria y Carballeda, más los de Pradorramisquedo en Ourense y Ferreras de Abajo en Tierras de Tábara.
El ya desaparecido Camilo Lorenzo fue el último prelado que realizó la visita pastoral a Sanabria y Carballeda hace más de 20 años. Juan Antonio Menéndez predecesor de Fernández expresó su deseo de emprender el recorrido pastoral, en una visita a Trefacio, no pudo llevar a cabo ese deseo personal.

Visita a Castrelos. | A. S. / Araceli Saavedra
El santuario de Donado, dedicado a Nuestra Señora la Virgen Peregrina, acoge el domingo a partir de las cinco el acto de clausura de su visita pastoral, un recorrido que se abría en el Santuario de los Remedios, en Otero, el 10 de diciembre. Su presencia ha sido bien acogida por fieles de las parroquias. Además del mensaje religioso ha habido numerosas anécdotas. El obispo iniciaba su visita a las puertas del invierno sin abrigo, gracias a la ropa térmica que llevaba debajo de la sotana.
Ha mostrado la proximidad con los más mayores hablando de sus padres nonagenarios con los que procura estar de noche y ver la tele con su madre "aunque la televisión es aburrida". De su niñez en un pueblo muy pequeño de León donde trilló y majó a manal, "he sido labrador como vosotros". En algún sermón ha hecho referencias a películas como el Titanic.
Ha sido receptivo tanto en la demanda de tener misa en los pueblos aunque la falta de vocaciones "y que no tengo una fábrica de curas" impiden que se pueda llegar a todas las parroquias. Ha recibido con buen talante las peticiones sobre el patrimonio de los pueblos, ha reconocido el mal estado de algunos templos y retablos y ha alabado también el cuidado y la conservación de las iglesias por parte de sus fieles, del templo más grande al más humilde. Esa proximidad y los chistes han roto el hielo cuando en la recepción más de uno se preocupaba de cómo había que tratar al obispo.

El obispo con los vecinos de Hedroso. | Araceli Saavedra / Araceli Saavedra
Ha habido gestos muy cercanos como la unción de enfermos o la confesión que pidió una mujer, recoger la hostia consagrada que se había caído al suelo en la Iglesia de Porto y comerla. Ayudar a los mayores a subir o bajar las escaleras. Y aunque Monseñor se cuida y es deportista, practica ciclismo cuando puede, no se ha resistido a los detalles de los vecindarios desde unas sopas de ajo en Entrepeñas, a un chocolate en la puerta de la iglesia de Ilanes o los huevos fritos con chorizo en San Salvador. Se ha bajado del coche para beber agua de una fuente en plena carretera de Vega del Castillo. Le gusta "la naturaleza" y ha preguntado por características concretas de este paisaje.

A las puertas de la iglesia de Padornelo. | Araceli Saavedra / Araceli Saavedra
De los 14.500 kilómetros cuadrados de la Diócesis, el obispo ha completado los 1.200 kilómetros cuadrados del noroeste provincial, de punta a punta y casi nunca en coche oficial. Casi siempre ha viajado con el vicario de Pastoral que se desplaza desde Ponferrada y recoge al obispo en Astorga, y el recorrido por los pueblos ha sido en el coche del párroco de la zona. Ha habido días de visitar hasta seis pueblos. El anecdotario da para un amplio libro del talante humano del representante de Dios en este paraíso terrenal de la Sanabria más dura y a la que escasos mandamases se acercan.
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